Foto: Rene Stevens/Shutterstock

14 razones por las cuales nunca deberías invitar a un venezolano a tu casa

Venezuela
by Carlos Emmanuel Vivas Espejo 2 Dec 2016

Si llevas algún tiempo conociendo a un venezolano y te parece que es “muy chévere”, con buen sentido del humor y pana, lo más probable es que le ofrezcas tu casa para cuando vaya a tu ciudad nuevamente. Pero, ¿realmente quieres eso?

1. Te hará sentir que duermes demasiado.

La mayoría de los venezolanos nos despertamos entre las 4 y las 5 de la madrugada. Aunque estemos en tu casa de vacaciones, igualmente nos levantaremos antes de que salga el sol. Caminaremos “pa’ arriba y pa’ abajo” esperando a que despiertes, mientras preparamos un cafecito. No es algo que hagamos con mala intención, pero de una u otra manera te despertaremos si se han hecho las 8 de la mañana y no has dado señales de vida.

2. Aumentará tu presupuesto en café… y terminarás por extrañar el café “a la antigua”.

Si no son los pasos los que te despiertan, ¡seguramente lo hará el aroma de un buen café! Un venezolano que no tome un café bien cargado en la mañana no es gente, pero el tema es que con uno solo no basta.

Como nos despertamos tan temprano, a media mañana volvemos a tomar otro café, sin contar el de la 1 para pasar la comida y el con leche de las 4 de la tarde. Además, lo preparamos a la antigua (sin cafetera) y conocemos el punto exacto para que quede realmente delicioso. Lo admitas o no, terminarás por extrañar los rituales de café cuando ya no estemos.

3. Te confundirá con tantas arepas.

Es difícil explicar lo que es una arepa a quién nunca ha comido una. Te diremos todas las cosas que puede llevar de relleno, te mostraremos fotos, te llevaremos a cuanta arepera venezolana encontremos en tu ciudad para que comprendas. ¡Probablemente termines en lugares de tu ciudad que ni siquiera sabías que existían! Pero te gustarán tanto las arepas, que comenzarás a frecuentar el sitio.

4. Prácticamente te obligará a que dejes de quejarte del servicio de Internet.

En Venezuela, Internet es realmente lento. Allí, la “banda ancha” no pasa de los 2MB. Cuando nos conectemos desde tu casa, nos verás con cara de asombro, sin poder creerlo. Si nos llegas a mostrar qué tan rápido puede llegar a ser con los planes premium, ¡probablemente nos ocasiones un trauma!

5. Terminarás por creer que es parte de tu familia.

Te llamaremos “hermano” o “primo” -dependiendo de la zona del país de donde somos-, y te trataremos como tal. Lo más probable es que tus padres comiencen a llamarnos “hijo”. Y si por casualidad tienes herman@s solter@s, te llamaremos “cuñad@”, pero solo por molestarte. Es que se trata de una forma fácil de terminar riendo a carcajadas de ti y de tus celos fraternales.

6. No comprenderás sus necesidades…

Es que ¡no necesitamos mucho! Por más que te esmeres en preparar una habitación, un venezolano te dirá que solo le bastará con “una colchoneta que tenga cerca un enchufe”. La mayoría de los venezolanos somos “todo terreno”. Nos da igual dormir en el piso que en una queen size bed. La verdad es que solo necesitamos acceso al baño y a una toma de electricidad para estar felices y tranquilos.

7. No pasará desapercibido.

A donde vayamos, siempre llevaremos la gorra tricolor o la franela vinotinto. Además, somos de naturaleza bullosa, siempre te estaremos “chalequeando” y ¡riéndonos a carcajadas de todo!

Con un venezolano en tu casa, todos los habitantes de la misma se contagiarán de su alegría. Ahora, tus vecinos quizás no estén tan contentos cuando las risas se extiendan a más de media noche…

8. Hablará de todo…

Los venezolanos hablamos de todo y con todos, incluso con desconocidos en la sala de espera de un médico. Por eso las conversaciones se extienden hasta altas horas de la noche, utilizando las tasas de café como combustibles para seguir hablando.

Quizás hasta sientas que tienes que pedirle a tu amigo venezolano que haga un poco de silencio, o ¡que deje hablar a los demás!

9. Incluso de política.

Aunque este es un tema sensible para cualquier venezolano, no tardará en salir en las conversaciones. Los venezolanos te contaremos nuestra mirada sobre la crisis que se vive en el país, compartirá contigo sus opiniones sobre Chávez y otros políticos, y quizás te asuste con historias que parecen salidas de una película de terror… pero que lamentablemente son ciertas.

10. ¡Abrazará hasta a tu abuelita!

Los venezolanos somos muy confianzudos. Llegaremos a tu casa, y no solo hablaremos de cualquier tema con cualquiera que se encuentre allí como si lo conociéramos de toda la vida… Es probable que también lleguemos a tu casa con otra persona a la cual no invitaste. Como en Venezuela somos muy hospitalarios, no dudaremos hacer lo mismo en el extranjero, invitando a nuestro amigo para que conozca a nuestro huésped, café mediante ;).

11. Tendrás nuevos guardias nocturnos.

Los venezolanos somos muy sensibles en cuanto a la inseguridad, por todo lo que padecemos en nuestro país. Voltearemos de lado a lado a cada momento, y antes de dormir te preguntaremos si cerraste todo bajo llave. Es más, nos despertamos con el más mínimo ruido para ver si todo está bien.

12. Nunca terminará de despedirse.

Un venezolano se despide, se despide, se despide… y se sigue despidiendo. Si vas a una fiesta con tu amigo venezolano, la frase “la última y nos vamos” la escucharás tantas veces que perderá el sentido, pues nunca será la última. Es probable que a partir de la medianoche comencemos a despedirnos, pero lo cierto es que nos quedaremos hasta que salga el sol, ¡para buscar luego el desayuno, claro!

13. Tendrás que probar licor venezolano, y despertarás al día siguiente sin saber qué pasó.

El licor emblema de Venezuela es el Ron Santa Teresa. Los venezolanos no dudaremos en llevarte un par de botellas, siempre que esté dentro de nuestras posibilidades, para compartirlas con los habitantes de la casa. Dependiendo del lugar de Venezuela donde vivamos, también terminarás con un “Cocuy” o “Miche” en tus manos. Este par de licores en particular, te borrarán el disco con un par de tragos y despertarás al día siguiente sin saber qué pasó.

14. No cesarán las comparaciones…

Hablaremos de todas las bondades y bellezas naturales que Venezuela ofrece, desde las hermosas playas hasta los fríos páramos. Y aún si tú no te quedas atrás narrando todo lo que tu país ofrece también, terminarás con una gran curiosidad por ir visitar esa tierra maravillosa de la que hablamos con tanto orgullo y nostalgia.

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