1. Imagínate viajar, estacionarte en cualquier sitio y decir que en ese lugar está tu hogar. ¿Qué clase de vida es esa? Tú no eres un caracol como para estar con la casa a cuestas.

 

2. ¿Qué las kombis andan a un promedio de 70 kilómetros por hora? ¿Quién en su sano juicio querrá tener el tiempo para disfrutar del paisaje y vivir el momento?

Volcán Lanín, visto desde Chile. Crédito: Nosotros Los Chilenos

 

3. Se dejaron de construir hace un tiempo, lo que significa que son de colección, ícono de la época hippie, de la libertad y de la aventura. Mmm, ¿y si no estás a la altura de vivir en uno de estos pedazos de historia andante?

 

4. Además, tú no estás emocionalmente listo para agregar a un miembro más a tu familia. Hay algunos que las bautizan con un nombre, saben su edad y su nacionalidad, recuerdan las mejores anécdotas juntos, y sienten que no es un mero transporte sino que tiene su propia alma. Pero mejor vivir rodeado de objetos sin significado, ¿cierto?

En Villarica, Chile. Crédito: Nosotros Los Chilenos

 

5. ¿Encontrarte con sonrisas y saludos de gente en cada lugar que visitas? ¡Por favor! Uno no quiere viajar y repartir alegría, y mucho menos generar lazos de amistad con desconocidos.

En Parinacota, Chile. Crédito: Nosotros Los Chilenos

 

6. ¿Ayudar a otros viajeros? ¿Llevar más gente, incluyendo sus bolsos o mochilas? Prefieres no comprobar que la felicidad es mayor cuando se comparte.

Con cicloviajeros de Bélgica. Crédito: Nosotros Los Chilenos

 

7. Corres el riesgo de acostumbrarte a que te ofrezcan comida, alojamiento o ayuda mecánica… ¿Y si después tú mismo ofreces esa solidaridad a cualquiera? ¿Quién necesita ser parte de una comunidad buena onda con presencia mundial?

 

8. Puede suceder que te quedes tirado porque se acabó la bencina, que se reviente un neumático, o que el camino esté cortado por lluvia… Y tú prefieres seguir con miedos encerrado en casa, que salir a la ruta y desarrollar tu creatividad y coraje para hacerle frente a posibles problemas.

En Ojos del Salado, Chile. Crédito: Nosotros Los Chilenos

 

9. No deseas poner a prueba tus capacidades para aprender sobre mecánica, cocina o vida al aire libre. Mejor que los expertos se dediquen a esas cosas: tú no estás para adquirir nuevas habilidades útiles.

 

10. ¿”Mecánica simple y repuestos económicos” dicen? O sea que no solo puedes encontrar repuestos para un furgón de la década del 60 en todas partes del mundo… ¿sino que es fácil hacer las mantenciones uno mismo? Suena demasiado bueno para ser verdad…

Haciendo “puente”. Crédito: Nosotros Los Chilenos

11. ¿Aprender a vivir con menos? Vivir una vida simple, plena y feliz con pertenencias que caben en una kombi suena bien… Pero, ¿y si luego ya no quieres regresar a una vida con gastos excesivos, dependencia y poca libertad?

En el Salar de Surire, Chile. Crédito: Nosotros Los Chilenos

12. Algunos viajeros en kombi logran que en ese espacio quepa su casa y su oficina: hacen música, videos, páginas web, ropa o hasta prótesis dentales. Otros viajan vendiendo comida, artesanías, postales o fotos… Pero tú no puedes darte el lujo de atreverte a soñar con un trabajo que te divierta y te permita viajar: estás convencido que eso es para unos pocos privilegiados.

13. Romper la rutina: ¿Quién necesita eso? Es que en serio…, ¿a quién le gustaría despertarse todos los días en patios diferentes y ser dueño de su propio tiempo para dedicarlo a lo que le apasiona?

14. Mucha gente ama la vida de viaje en kombi y el recorrer el mundo en ellas. Y tú no quieres arriesgarte a descubrir si es verdad que hacer un viaje largo en kombi es la mejor experiencia que podrías tener. ¡Demasiadas cosas buenas te esperarían en el camino!

En San Pedro de Atacama, Chile. Crédito: Nosotros Los Chilenos