1. Tus hijos van a aprender sobre los Incas, pero también sobre los pueblos anteriores a su dominio en Sudamérica. Pero a vos eso no te parece tan importante, ¿no?

Foto tomada en el Pucará de Tilcara, Jujuy.

 

2. Vos creés que los va a inspirar mucho más aprender de la historia del continente mirando un documental en la tele…

Foto tomada en Ruinas de los Quilmes, Tucumán.

 

3. ¿Que las tres momias mejor conservadas del mundo están en el Museo de Arquitectura de Alta Montaña (MAAM), en la ciudad de Salta? Sí, fueron encontradas en el volcán Llullaillaco, tienen cerca de 500 años y están expuestas con todos los objetos con los que fueron sacrificadas. No no, gracias, se sabe que los niños detestan todo lo que suene a aventura…

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4. En la Quebrada de Humahuaca (que es Patrimonio Cultural de la Humanidad), cada pueblo tiene su plaza. Son los centros de reunión y juego de los “changuitos” de todas las edades. Se juega o se juega y no hace falta un play-date. Mmmm…suena bien, ¡pero tanta espontaneidad te parece sospechosa!

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5. ¿Sabías que, estadísticamente, el sol brilla unos 300 días al año en la Quebrada (Jujuy)? ¡Qué peligro! ¿Cómo van a hacer para aguantar un día nublado cuando vuelvan a casa?

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6. Por muy pocos pesos van a poder abrigar a toda la familia con lana de la mejor calidad del mundo: la de los camélidos andinos, como la llama o la vicuña, que no son sacrificadas sino esquiladas. Mmmm… ¿No hay algo realmente bueno, bonito y barato para comprar?

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7. Nadar y relajarse en aguas termales calentitas podría ser un excelente plan familiar, pero… ¿Y si se acostumbran demasiado a vivir sin estrés?

Foto tomada en Termas de Fiambalá, Catamarca.

 

8. Los museos son pequeños pero acogedores, con hermosos patios coloniales y espacio al aire libre. Se puede recorrer un poco y saltar otro poco. Pero no, ¡vos estás convencido de que sólo se puede aprender si es con rigor!

Foto tomada en Museo Miguel Lillo, Salta.

 

9. Para escalar, llenarse los pulmones de aire, correr, ver pájaros y cactus gigantes, nada mejor que el Paseo de los Colorados en Purmamarca (Jujuy). Mmmm… ¿No será demasiado aire entrando de golpe al cuerpo de tus chiquitos?

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10. El norte argentino mantiene vivo su folklore, así que tienen que estar listos para vibrar con las coplas, las zambas y los carnavalitos de las peñas. El carnaval del Enero Tilcareño y el Encuentro de Copleros, en Jujuy, son legendarios, ya lo sabés, pero a vos te preocupa que tanta alegría y color sea demasiado estimulante e inspirador…

 

11. ¿Un tren que viaja hacia las nubes, pasando por pueblitos escondidos en la montaña? Pero a quién se le ocurrió que esta idea podría parecerle atractiva a un niño?

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12. Lo mismo con una visita a las Salinas Grandes, en Jujuy. No te parece un lugar lo suficientemente amplio para que tu hijo pueda corretear…

 

13. ¿Y el Cerro de los Siete Colores? No, ¡semejante explosión de color va a lastimar los ojitos de tus nenes!

 

14. ¿Que no hace falta ir a caros restaurantes para probar la comida local? ¿Que las empanadas, la humita, los tamales, el locro, el mote con queso de cabra y el quesillo con arrope son baratos y riquísimos? No, suena demasiado bien para ser real…

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15. ¿Habrá algo realmente autóctono para comprar como souvenir de tu viaje?

 

16. En fin, en estas provincias hay tierra para ensuciarse a gusto, animales en libertad para descubrir en un rincón, la gente es amabilísima y la cultura, los paisajes y la comida son super interesantes. Así que te lo advierto: Si no quieres enamorarte de estas montañas desérticas, coloridas y brillantes… ¡Mejor ni vengas!