San Miguel de Allende ha sido reconocida recientemente como la mejor ciudad en América Latina y la tercera en el mundo por la revista “Travel + Leisure”, en el marco de los premios World´s Best Awards 2016. Ya la ciudad había sido declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad en 2008. Todos los que la hemos visitado lo sabemos: es una belleza a cada paso, pintoresca y cosmopolita a la vez.

Mi hija Marianna y yo hemos estado en San Miguel varias veces, todas ellas emocionantes. Pero en este último viaje decidimos ir más allá de lo tradicional y redescubrir su magia en una jornada, agotadora sí, pero que fuera un devenir de sorpresa tras sorpresa evocando una vez más lo que hay en cada uno de sus espacios.

Aquí va la narración de nuestro viaje, distribuida en 10 puntos por los cuales creo que San Miguel se ha consagrado en el mundo como uno de los mejores destinos.

 

LO HISTÓRICO

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San Miguel es una de las ciudades más antiguas de México, es una joya colonial fundada en 1542. Fue uno de los principales sitios donde se fraguó la guerra de independencia de nuestro país. También ha sido cuna de hombres ilustres, como Ignacio Allende, uno de los líderes insurgentes e iniciadores del movimiento independentista. Pero más allá de eso, la ciudad en sí es un monumento histórico, se respira en ella ese aroma de pueblo mágico que surge de la fusión de lo antiguo con lo moderno.

 

LOS BÁSICOS

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Aunque San Miguel es mucho más que esto, conocer la emblemática Parroquia de San Miguel Arcángel es una parada obligada por su inolvidable fachada ecléctica de cantera rosa. También recorrer a pie sus calles empedradas del centro, admirando su cautivadora arquitectura que ocupa un lugar notable en el barroco mexicano, así como el colorido estilo de los grandes pasillos de casas, lo cual se convierte en una experiencia deleitable.

 

LO GRATIFICANTE DE ALEJARSE UN POCO

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Para redescubrir San Miguel hay que salir de lo tradicional: tomen su cámara, su back pack y déjense guiar por el equipo de San Miguel Experience, que los llevará a dar un paseo en “polaris” (vehículo todo terreno). Ellos son expertos y sanmiguelenses de toda la vida. Les mostrarán el San Miguel que pocos turistas conocen, como por ejemplo el lugar donde nacen las artesanías, la comunidad de San Miguel Viejo, donde se puede respirar el campo y admirar la primera capilla construida en 1531 ubicada en medio de verdes milpas con “Los Picachos” de fondo. ¡Hermoso paisaje del campo guanajuatense!

La vista desde la cima del Peñón de la Cruz es increíble, porque además se divisa la conocida presa “Ignacio Allende”, que es la segunda más grande del estado. Andar por las estrechas calles de la ciudad con el viento fresco pegándote en la cara, te llenará de inspiración. También verán desde el primer monumento dedicado al México independiente, la Casa de la Cultura, antiguamente conocida como “El Manantial”, “La Casa del Ingenio”, que es un jardín botánico, hasta los lavaderos municipales, que aún siguen siendo utilizados por los locales.

 

EL MOVIMIENTO ORGÁNICO

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En San Miguel existe un gran mercado multicultural de nuevas (y no tan nuevas) generaciones preocupadas por la salud y por el buen comer. Recientemente, Alejandro Vasconcelos, un emprendedor local, inauguró la primera Central de Abastos Orgánica en México, la cual lleva por nombre “Abastera Nacional”. Y como me lo explicó José Alfredo Gutiérrez, quien es un gran impulsor del movimiento, esto se está dando en un contexto natural de comunión entre productores locales y proyectos de inversionistas visionarios, lo cual se traduce en productos de calidad y en oferta gastronómica de primer nivel ya que los chefs utilizan muchos de estos productos locales para crear sus platillos. ¡Directamente de la tierra a tu mesa!

 

Cabe mencionar que no se trata solamente de huertos y de vegetales. También hay productores de queso, de aceite de oliva, de pan, de chocolate, de helados y de cervezas, vino, tequila y mezcal artesanales que, dicho sea de paso, son de la mejor calidad.

 

LA GASTRONOMÍA DE ALTO VUELO

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Comer en San Miguel es una gozada. Su mundo culinario ha evolucionado mucho en los últimos años. Hay excelentes restaurantes, su oferta contemporánea tiene nuevas propuestas y está liderada por reconocidos chefs a nivel nacional e internacional, tanto de promesas jóvenes como Juan Pablo y Alonso Domínguez, Josy Traizman, Gabriel Ordoñez y de los que tienen ya una larga trayectoria en el medio, entre ellos: Gaby Green, Matteo Salas (finalista en el reciente reality de Top Chef México) y el experimentado Bricio Domínguez.

 

En realidad hay muchas opciones para los visitantes, así que en su ruta de gran festín pueden encontrar grandes restaurantes en el centro, les recomiendo que visiten Jacinto, Áperi, 13 Cielo, Aguamiel, El 58 y próximamente Ba-Bite. Si se trata de comida tradicional, vayan al Mercado Ignacio Ramírez y al Mercado Centro. También vale la pena visitar el tianguis TOSMA, los ranchos orgánicos, y por supuesto es esencial comerse unos tacos callejeros.

 

LA AMPLÍSIMA OFERTA CULTURAL

Joyero creador del logo GIFF, Felipe Barbosa

Los eventos culturales juegan un papel muy activo en San Miguel, por eso aprovechamos la realización del San Miguel Food Festival, en su segunda edición, para darnos la vuelta. Se llevó a cabo en la Hacienda de Picachos, donde se vieron reunidos más de 30 chefs mexicanos y extranjeros, cocineras tradicionales de la región y más de 100 expositores de productos gourmet, vinos, cervezas artesanales, accesorios, artesanías, además de algunos restauranteros.

Hubo extraordinarias catas y degustaciones. Chefs encumbrados como Enrique Olvera y Matteo Salas ofrecieron cenas. Asimismo, hubo conferencias sobre gastronomía y por supuesto, fiesta con rumba. Lo mejor para mi fueron los ostiones ahumados del Chef Armando Prats con su cómplice perfecta: una “Allende” bien fría (cerveza artesanal cien por ciento sanmiguelense), combinación que ya se quedó instalada en mi memoria gustativa.

Por otro lado, también en el mes de julio se lleva a cabo el Festival Internacional de Cine Guanajuato, llamado GIFF, por sus siglas en inglés. Es uno de los tres festivales de cine más importantes del país donde además de muestras fílmicas, se ofrecen conferencias y talleres. En fin, sólo fue por describir dos eventos, pero durante todo el año hay festividades, vendimias, bazares, desfiles, exposiciones, conciertos y demás. Siempre hay un evento especial al cual acudir.

 

LA APORTACIÓN ARTÍSTICA

Pintor Adolfo Falcón con su obra de fondo

En esta ocasión visitamos en su estudio al Mtro. Adolfo Falcón, con quien tuvimos la oportunidad de charlar. Él es un gran exponente de la pintura, y trabajó con Siqueiros y Tamayo, dos de los grandes muralistas mexicanos. La técnica de su reciente trabajo es pintura matérica, para lo cual utiliza polvo de mármol, tierra y pequeñas piedras. Parte de su obra está inspirada en la poesía mística de San Juan de la Cruz, poeta del Renacimiento español.

Ha sido una gran tarde inspiracional y de aprendizaje. Y es que la creatividad es parte esencial de San Miguel. Su oferta va desde artesanías de gran calidad creadas por gente local (figuras de papel maché, orfebrería, herrería artística, vidrio soplado y productos de latón), así como espacios culturales de arte y diseño, galerías de arte contemporáneo, museo del juguete, tiendas de muebles de decoración, antigüedades, hasta joyerías de autor, como la del reconocido artista local Felipe Barbosa, ubicada en el corazón de la ciudad.

 

LA INMEJORABLE UBICACIÓN

Geográficamente, San Miguel está ubicada en el corazón de la República Mexicana. Es parte de la macro región del Bajío, así es que todo queda cerca. Por ejemplo, la Ciudad de México queda a sólo 274 km, y eso ya es mucho que decir.

 

EL CLIMA IDEAL

No hay tanto que abundar aquí, el clima siempre es templado con lluvias en el verano. La temperatura promedio va de los 16 a los 20° C. Mejor no podría ser.

 

LA MAGIA

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“Desde que llegué a San Miguel, vivo en una fascinación permanente, por eso siento la necesidad de compartir todo lo que veo”, dice mi amigo José Alfredo González Falcón, quien es un primer promotor de la ciudad y un gran anfitrión. Y es que, sin duda alguna, San Miguel lo tiene todo. Es un lugar que reúne condiciones y elementos que siempre nos han conquistado y su esencia de pueblo mágico se presenta de manera natural.

Es interesante ver cómo desde la época de su fundación en el siglo XVI, el sincretismo indígena/español pareciera que ha viajado por el tiempo, habiendo echado en su maleta: religión, arte y cocina; incluso ver, que al día de hoy se involucran además otras culturas. Es innegable también, que en los últimos años, la influencia de los extranjeros que residen ahí ha permeado en la idiosincrasia de sus habitantes de toda la vida, pero sin cambiar tradiciones.

Se vive con un alto grado de civilidad, digamos que se ha fomentado la idea de ciudadanía, lo cual se aprecia en la organización, en la conservación de los espacios arquitectónicos, en el cuidado de sus recursos naturales, en su energía creativa, en su hospitalidad. San Miguel es un lugar impredecible e interminable, digno de contar historias que estimulan la cercanía entre las personas, que propician relaciones afectivas de seguridad y confianza para expandirse, para crecer; justo ahí estriba lo mágico.

Por eso hoy, Marianna y yo quisimos volver ahí para reimaginar la ciudad y sus rincones. Queremos seguir manteniendo nuestra capacidad para contar y escuchar historias. Siempre recordaremos esos soleados, medio nublados, frescos, vibrantes y divertidos días sanmiguelenses.