Viajar por Oaxaca es una experiencia sensorial única y eso se debe en gran medida a que este estado conserva la esencia de sus dos culturas fundacionales: la zapoteca y la mixteca. Ambas dejaron un legado cultural e histórico que se siente con fuerza en la identidad oaxaqueña a través de sus tradiciones, su gastronomía y en las costumbres más diversas. Pero si quieres conocer de dónde emana la energía ancestral de Oaxaca, deber hacer una visita a sus sitios arqueológicos. ¿Cuántos de ellos conoces?

1. Monte Albán


Los habitantes de Monte Albán se llamaban a sí mismos los habitantes de las nubes. Entenderás este denominativo en cuanto pongas pie en la ciudad, ya que fue construida sobre una meseta que parece tocar el cielo. Monte Albán es considerada la capital del imperio zapoteco y una de las urbes más importantes de toda Mesoamérica.


Su florecimiento se calcula entre los años 500 a.C. y el 800 d.C. En dicho periodo llegó a tener una población de 35,000 habitantes y estableció vínculos con ciudades tan importantes como Teotihuacán. Esta relación era tan importante, que incluso existía un barrio zapoteco en la mismísima Ciudad de los Dioses.


La arquitectura monumental de Monte Albán también recibió la influencia teotihuacana, aunque desarrolló un estilo propio basado en la técnica de talud-tablero . El núcleo de la zona arqueológica es una gran plaza en donde se localizan la mayoría de los templos y palacios, aunque también destacan una serie de observatorios astronómicos, recintos funerarios, un reloj solar, juegos de pelota, y la emblemática Plaza de los Danzantes, donde se observan representaciones de personajes que presumiblemente serían gobernantes enemigos capturados. Entre los hallazgos más sorprendentes hechos en Monte Albán se encuentran los de la Tumba 7, que contenía una de las mayores ofrendas —incluyendo oro, plata, jade, cristal de roca y obsidiana— de las que se tenga conocimiento hasta la fecha.

2. Mitla

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Aunque no es tan famosa, Mitla no le pide absolutamente nada a Monte Albán. El nombre de la ciudad es una derivación de la palabra Mictlan, traducido del náhuatl como lugar de los muertos, aunque su nombre zapoteco es Liobaa o casa de las tumbas. El auge de esta ciudad ocurrió entre los años 1000 y 1521 d.C. y concentró gran parte del poder militar y religioso de la zona oriente del valle de Oaxaca.

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La arquitectura de Mitla tiene una marcada influencia mixteca y se caracteriza por la belleza de sus palacios tapizados con mosaicos de grecas y por las tumbas cruciformes que yacen bajo los mismos palacios. Por el estilo de sus construcciones, se cree que Mitla fue una de las primeras ciudades antisísmicas de Mesoamérica.

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No hay visitante que no quede fascinado al recorrer Mitla, en especial el área conocida como el Grupo de las Columnas, en donde el estado de conservación y restauración de los palacios es impresionante. Y ni qué decir de la sensación que se tiene al ingresar a sus misteriosas tumbas.

3. Yagul

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Yagul es una zona arqueológica situada en las inmediaciones del poblado de Tlacolula. Su nombre significa árbol viejo y es una referencia toponímica del sitio. Se sabe que Yagul fue habitada poco después de la decadencia de Monte Albán, alrededor del año 800 d.C. Por esta razón, se han encontrado muchas similitudes arquitectónicas con la capital zapoteca, pero también con Mitla.El dominio e influencia de Yagul sobre la región zapoteca-mixteca aún era vigente poco antes de la colonización española.

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Originalmente, Yagul fue una ciudad fortificada que resguardaba templos y palacios. De estos últimos destaca el llamado Palacio de los Seis Patios, donde aún se aprecian enormes muros, habitaciones y pasillos laberínticos. Otros sitios imperdibles dentro de la zona arqueológica son la Acrópolis, cuya vista domina el valle que rodea a Yagul, y el juego de pelota, considerado el segundo más grande descubierto hasta el momento.

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Pero las sorpresas no terminan en la zona arqueológica, ya que Yagul también atesora una serie de cuevas prehistóricas donde se encontraron los vestigios más antiguos de plantas domesticadas en América, así como pinturas rupestres creadas por los primeros pobladores de los Valles Centrales de Oaxaca.

4. Atzompa

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La zona arqueológica de Atzompa fue un asentamiento vecino de Monte Albán. Hasta hace pocos años, los hallazgos arqueológicos en este sitio habían pasado casi desapercibidos, pero en 2012, los arqueólogos hallaron un complejo funerario de más de 1,100 años de antigüedad. Esto cambió la percepción que se tenía del lugar como ciudad satélite de Monte Albán.

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Las tumbas de Atzompa son un caso especial, pues a diferencia de las halladas en otros sitios, estas se encuentran en posición vertical, una sobre otra, y no son subterráneas. La decoración de las cámaras también es asombrosa, pues conserva restos de pintura mural con escenas del juego de pelota. Dentro de estas tumbas fueron halladas ofrendas en estados de conservación excepcionales.

5. Zaachila

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Aunque Zaachila no tiene la espectacularidad y el grado de conservación de otros sitios arqueológicos de Oaxaca, esto no demerita su importancia. A final de cuentas, estamos hablando de la última gran ciudad zapoteca, que alcanzó su esplendor entre los años 1200 y 1521 d.C. Se cree que fue dirigida por Cosijoeza, un legendario gobernante zapoteco.


En el sitio se conservan dos tumbas donde fueron hallados tesoros comparables con los descubiertos en Monte Albán, los cuales acompañaban los restos de dos personajes de la nobleza y sus sirvientes. Al descender en estas cámaras funerarias se pueden observar las figuras de sus guardianes, dos búhos que representan la oscuridad y otras deidades relacionadas con el inframundo. Pero si hay algo que llama la atención de sobremanera, es la figura que ocupa la parte central de la cámara, que corresponde a un extraño ser con caparazón de tortuga y parece estar en posición de vuelo. ¡Por si le faltaban enigmas a la gran cultura zapoteca!