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1. Mentol o alcanfor, e infusión de menta

En un día estresante o de mucho trabajo, cuando tienes un gran dolor de cabeza, las abuelas recomiendan frotarse en las sienes un poco del famoso mentol o alcanfor, una crema realmente gélida que te puede enfriar hasta los pensamientos con solo colocarte un poco. Este mentol alivia hasta el mínimo rastro de dolor de cabeza. Si esta jaqueca llegase a ser muy fuerte, seguro que te preparan una infusión de menta para aspirar un poco el vapor y tomarla tibia: las abuelas te aseguran que con esto, en pocos minutos estarás fino.

 

2. Leche magnesia

Cuando los niños tienen problemas de estreñimiento (o un adulto, por qué no), estas abuelitas tendrán preparada una cucharada oficial de la leche magnesia. Como adulto, estoy segura de que aún odias este brebaje, pues en pocos minutos causa un estrujón realmente fuerte que “resuelve” todos tus problemas: “darás del cuerpo” por varias horas y veces. Ups.

 

3. Café

Si en algún momento de tu infancia corriste hasta caer desplomado en el piso, la cortada o raspón exagerado hizo correr a tu abuelita a buscar su café para ponerte en dicha herida. Y apuesto a que gritaste hasta más no poder cuando te iban a limpiar la herida… Estas sabias abuelitas garantizan que el café detiene cualquier hemorragia, pero lo terrorífico de la situación es que aunque no duele al aplicártelo, dolerá luego cuando tengan que limpiarte los restos de café. Es que se usa un cepillo o algún objeto con celdas que ayude a sacar el café almacenado dentro de la herida para que no se infecte. Ouch.

 

4. Orina y barro.

Típico de todo viaje a la playa o montaña: te picó una abeja, un cacuro o una avispa (algo ponzoñoso y que ocasiona alergias) y ya corría tu abuelita a bajarte los pantalones para que orinaras en barro. Esa era tu medicina instantánea, la mezcla que te aplicaban en la picadura. ¡Era más traumante aún cuando era ella o algún extraño quien orinaba en el barro! De inmediato estabas fuera de peligro de la picadura, ¡pero ese trauma visual constituía un un antes y un después en tu vida!

 

5. Elixir para la resaca

Aunque ya estemos bastante crecidos, nuestras abuelitas siempre seguirán cuidando de nosotros, sus nietos. Incluso cuando algunos llegamos a la puerta con una resaca de esas que te convierten en el ogro verde de la película “Shrek”, las abuelas se toman el trabajo de volver a convertirnos en humanos, con su elixir “vuelve a la vida”. Las abuelas lo preparan con tomates maduros y algunas ramas verdes (como cilantro y perejil), y funciona en cuestión de segundos.

 

6. Y para bajar la fiebre…

Ya que es muy cruel bañarse con agua gélida de un solo “sopetón”, las abuelas prefieren tratar a sus nietos con más compasión. Bajan la temperatura por partes, cubriendo de pañitos mojados con agua tibia a los niños, para que poco a poco vaya desapareciendo la calentura y el agua se vaya enfriando lentamente, hasta que no se sienta mucho el frío del paño sobre la frente y el cuerpo. Luego, untan los pies y las manos del doliente con el famoso Vicks VapoRub o con el mentol, para que la fiebre baje por completo.

 

7. El vaporub

Si tu abuela nunca tuvo una de estas latas de Vicks VapoRub, entonces no era venezolana. El VapoRub frotado en el pecho justo antes de dormir cuando tenías un resfriado hacía que pudieses pasar bien toda la noche, descongestionando la nariz. Ahora bien, hay una cosa que sólo los valientes hacían: para el dolor de garganta, aplicar el ungüento ¡directamente en la garganta! Mejoraba por completo el malestar, pero ay ay ay…

 

8. Mistela

La famosa mistela hecha por las abuelas, macerada con toda la calma y paciencia del mundo por 9 meses, es especial para las embarazadas. Ayuda a mantener el calor del cuerpo, más que todo para quienes viven en zonas altas y deben soportar el clima frío. El Mistela tranquiliza a las que recién están dando a luz y las mantiene con el cuerpo caliente, al mismo tiempo que relaja sus músculos para que pasen rápido los dolorosos espasmos causados por las contracciones.

 

9. Bálsamo

Ese frasco con una culebra dentro que tanto miedo te daba de pequeño… ¡pues ese era el famoso bálsamo que te curó los dolores articulares, cualquier dolor en el cuerpo y también el dolor de la menstruación! Las abuelas saben prepararlo con el toque ideal, puesto que tiene un ingrediente secreto: la marihuana junto al ron añejo o el cocuy y la culebra dentro que tanto terror causa. Algunas lo emplean para curar la papera y otras lo dan a beber para desintoxicarse.

 

10. El ajo

Era mejor que tu viejita no sintiera tu voz afónica o quizás con algo de tos y flema… pues la cucharada del famoso (y temido) jarabe de ajo llegaba por sorpresa a tu boca, seguido de un grueso trago amargo y una lágrima rodando. Quedabas con el aliento a ajo por días, pero hablando más claro, eso sí.

 

11. Gárgaras de sal o drago

Las abuelas venezolanas garantizan que es mucho mejor hacer gargarismos que cualquier otra cosa para el dolor de garganta, pero no cualquier tipo de gargarismo. Debes hacerlo con agua tibia y sal, o en su defecto con la sangre de drago, una hoja (del árbol “drago”) que al hervirla su infusión queda del color de la sangre. Las abuelitas prometen que esa infusión seca las amígdalas y evita la intervención quirúrgica.

 

12. El consomé de pollo

Es mágico, no sólo sirve para la gripe o alguna recaída: ¡también puede aliviar el corazón roto! El consomé o sopa de pollo hecho por las abuelas es la más grande ayuda que te puedan dar. Es eficaz ya que contiene muchos componentes similares a los antigripales y nutrientes que revitalizan todo tu cuerpo. Te sentirás como nuevo. Lo que también es cierto es que las abuelitas pueden ser exageradas: una vez que tomas tu consomé, te tendrán más de una semana en lo mismo.

 

13. El jarabe de sábila

El revitalizador jarabe de sábila es ese que toda abuela pone a serenar en la ventana de su solar en un frasco de vidrio. Allí se encuentran mezclados los cristales enteros de la sábila junto a un poco de miel pura, nuez moscada, clavos de olor y malagueta. Estas tremendas abuelitas aseguran que con ingerir solo una copita en ayunas a diario indefinidamente, ¡podrás llegar a más de 100 años y enfermarte poco! No sé si llegues a 100 años, pero casi seguro que te enfermarás poco, y hasta buena vibra da 😉

 

14. Los guarapos que curan todo

La famosa manzanilla, el té de jengibre, el tilo y el guarapo de limón con miel no faltarán en el recetario de la abuela. Si tienes mal de amores, un buen tilo o valeriana calmará tus angustias y pesares. Si por el contrario están tan enérgico que no te puedes controlar, un tilo no te caerá nada mal. Además, para aliviar la pesadez de la barriga justo después de comer el banquete que tu abuela te ha servido, está la famosa manzanilla, que hasta la tienen sembrada en el patio de su casa.

 

15. Y para el chikungunya y zika…

A estos virus hasta da miedo nombrarlos, pero las abuelas no le temen a nada. Para erradicar los tortuosos males que causan estos virus, ellas toman un poco de bicarbonato y miel, ingredientes con los que hacen una pastilla para ser tomada todas las mañanas en ayunas. Junto a esto, ¡una sopa de patas de gallinas! Si, esa misma que te horroriza hasta el alma cuando ves las paticas de gallina (con el símbolo de amor y paz) flotando en tu plato.