Crédito: Nan Palmero

1. “Madre” se convierte en algo bueno, algo malo, prácticamente cualquier cosa… pero también se refiere a tu mamá.

 

2. Cada celebración es acaparada en algún momento por un chiquiti bum… y todos se saben la letanía com-ple-ti-ta.  

 

3. Pides una cerveza y el mesero te pregunta si la quieres “normal”. Lo opuesto de normal puede ir de un poco de sal y limón, hasta una extraña mezcla de salsas, chile, jugo de tomate e incluso ositos de goma… o camarones… es en serio.

 

4. A alguien le embuten la cara en su pastel de cumpleaños y todo el mundo aplaude.

 

5. El señor de la basura viene equipado con una campanita, un burro o ambas cosas.

 

6. Puedes detener un autobús en donde se te pegue la gana… como si fuera un taxi.

 

7. Todos alrededor tuyo están usando una cantidad ridícula de productos para el pelo.

 

8. La gente se ríe de ti por cosas incomprensibles, como cuando dijiste que te encantaba el chile o el chorizo.

 

9. Los cohetes de la iglesia de tu barrio se vuelven un sustituto perfectamente aceptable de un despertador.

 

10. Y lo mismo va para la banda militar de la primaria junto a tu casa… especialmente los lunes.  

 

11. Tienes que detener tu carro en un pueblito en medio de la nada porque unos güeyes están pidiendo dinero para una fiesta de quince años o para pintar su iglesia. Utilizan un cordón para detener el tráfico y tienen a la quinceañera ahí mismo -muriéndose de calor- como prueba de su buena fe.

 

12. El primer corte en un pastel de cumpleaños es un círculo alrededor del centro y nadie tiene una explicación adecuada para esto.

 

13. Sin importar donde estés, puedes encontrar una tortillería a menos de doscientos metros.

 

14. La gente olvida súbitamente el significado de la palabra puntualidad… y rápidamente te unes a la causa.

 

15. Tienes que observar a ambos lados de la calle aún cuando la luz de cruce está en verde.

 

16. Le pides al señor del mercado aguacates para hoy o para la semana.

 

17. No importa lo que pidas como desayuno, vendrá acompañado de alguna de dos opciones: papaya o frijolitos.  

 

18. Tus ansias de café serán satisfechas con un estupendo café de los altos de Chiapas… o con agua para Nescafé.

 

19. La barda enfrente de tu casa está pintada con propaganda política, el anuncio de una fiesta de Polymarchs o un mensaje moralizador de la virgencita.

 

20. Cuatro personas se arrojan al abismo desde un poste, atados de los pies y tocando tambores y flautas, mientras un quinto personaje baila en las alturas de dicho poste… Y todos actúan como si fuera cosa de todos los días (porque lo es).

 

21. Uno de cada dos restaurantes ofrece “algo más”, como tacos, tostadas… y algo más.

 

22. La gente te da indicaciones usando los topes de las calles como referencia… y son sumamente efectivos pues es prácticamente imposible que no los veas.

 

23. La gente empieza a sustituir los six packs por caguamas.

 

24. Sin importar el día de la semana o la hora del día, siempre verás gente en los parques y plazas públicas, disfrutando de un momento de relajación o conversando con alguien que se acaban de encontrar.

 

25. El camión que va delante tuyo enciende la direccional izquierda como señal para que lo rebases, excepto en esas raras ocasiones en las que dicha señal implica -como todo el mundo lo interpretaría- una vuelta a la izquierda. ¿Cómo estar seguro? Lo recomendable es nunca estar seguro.

 

26. El supermercado tiene un pasillo completo dedicado a chiles y sus derivados. Y el mercado de tu colonia tiene un puesto que sólo vende chiles secos.

 

27. En el mercado también hay un puesto dedicado a hierbas, veladoras, inciensos y otros suministros mágicos.

 

28. Las conversaciones a tu alrededor tienen un exceso de “ch”.

 

29. De cada dos dulces que pruebas, uno tiene chile… o chamoy, que pa’l caso es lo mismo.

30. Te encuentras con lugares paradisíacos sin importar qué dirección tomes. Porque, aceptémoslo… ¡México no tiene igual!