Crédito: Matt Borden

1.

Encuentras un bloqueo en alguna calle, por alguna manifestación o simplemente por la calenda de alguna fiesta que detiene el tránsito común.

2.

En cualquier comida corrida, mercado o restaurante típico, decir plato fuerte equivale a mole negro.

3.

Cuando hacer calor, la respuesta es el TEJATE o una paleta de La Popeye.

4.

Hay una mezcalería y un cafecito por cuadra. Y una iglesia cada tres cuadras.

5.

Aunque hayas pasado toda tu vida en la ciudad, no dejas de maravillarte al ver el Templo de Santo Domingo iluminado por la luz atardecer.

6.

No entiendes nada cuando los comerciantes del mercado hablan su lengua madre y se ponen de acuerdo sobre los precios…

7.

Un vestido típico con bordados a mano te puede costar más caro que algún vestido de diseñador famoso.

8.

Aunque te esfuerces, no puedes encontrar ni un McDonald’s ni un Starbucks en el centro.

9.

Y si se te antoja un café con algo rico vas al Café Brújula y te tomas un café orgánico, producido localmente.

10.

Te encuentras al pasar con personajes importantes de nuestro Estado, como el maestro Francisco Toledo o la ya famosa Lila Downs, que van disfrutando su domingo sin el alboroto de los medios o la gente encima. Si tienes suerte, hasta una plática o un saludo puedes tener.

11.

El Día de Muertos, ¡los vivos estamos de fiesta!

12.

Cuando te subes a un taxi, hay sólo dos temas de conversación: los maestros y los políticos (y ojalá que vayas a un lugar cerca, sino prepárate para todo lo que el conductor tendrá para contarte…).

13.

Sabes que los pasteles son…¡de Tartamiel!

14.

Las lluvias sólo duran una hora o dos. Y luego aparece el arcoíris y los cielos despejados se llenan de estrellas.

15.

No hay grandes malls llenos de grandes empresas internacionales, ni tampoco grandes edificios lujosos…

16.

Y sí muchos diseñadores locales, una riquísima arquitectura colonial y vistas mágicas a los cerros.

17.

Hay tantos eventos culturales y artísticos sucediendo al mismo tiempo que tienes dificultades en decidirte por uno. Ah, ¡a veces es muy difícil vivir en Oaxaca!

18.

El andador es toda una pasarela de arte.

19.

Lo sientes, lo sabes, cómo Oaxaca no hay otra. ¡Oaxaca es única!

Crédito: Laura Bernhein