Izquierda vía y derecha vía.

1.

Todo el mundo, incluyendo a los padres con sus hijos, se “disfrazan” con los colores azul y amarillo, o rojo y negro.

2.

Subís a un colectivo y la “cajita” de vino recorre todos los asientos -o la botella de plástico cortada por la mitad en su defecto-.

3.

Si decidís caminar, los colectivos pasan llenos de gente saliéndose por las ventanillas coreando o “gritando” sus canciones de cancha.

4.

El bar “El paso” no da más de gente.

5.

El olor a choripanes y a hamburguesas de los carritos invade un perímetro de un kilómetro alrededor de la cancha, y el humo se ve desde cualquier punto cardinal.

6.

Está cortado el paso como 20 cuadras a la redonda de la cancha…

7.

Ves miles de uniformados con armas, palos, perros y caballos en un mismo sitio; es cantado que es un clásico y no un operativo antidrogas.

8.

La rotonda del Laguito del Parque Independencia y Bv. Avellaneda están invadidos por puestitos con tooodos los diseños que se te puedan ocurrir de camisetas de leprosos y canallas.

9.

Todos los diarios locales y las redes sociales muestran a un jugador de cada equipo abrazando al otro, promoviendo la no violencia.

10.

Los canales de televisión también ruegan por un clásico en paz, y se vuelven particularmente monotemáticos con todo lo referido al partido.

11.

Comienzan las apuestas en los bares o en los lugares de trabajo: se hace una vaquita para convertirla en el pozo al ganar.

12.

Entre charlas de café, se empieza a planificar cómo cargar al que pierda basado en las estadísticas… que si ya sería la cuarta vez que pierde

13.

Y todos –fanáticos del fútbol o no- se convierten en técnicos por única vez y aconsejan (a nadie) quién debería o no, entrar en el equipo titular.

14.

Hay colas y colas de hinchas en la cancha de NOB o en Mitre y Córdoba queriendo tener una entrada.

15.

Por un momento crees que el partido ya terminó, porque hay bocinazos y algunos andan en motos con banderas colgadas en la espalda. Pero enseguida te das cuenta de que no, que es solo la “previa”.

16.

Por el contrario, sabés exactamente cuándo está ocurriendo el partido, porque las calles están más desiertas que en una película post-apocalíptica, y solo es posible encontrar personas cerca de una radio o una televisión, o en la cancha.

17.

La posibilidad de estar en silencio desaparece, ya sea porque la voz del relator saliendo de la radio del vecino parece estar al lado de tu oreja…

18.

O porque cuando hay un gol, media Rosario grita al unísono ¡Vamo’ carajo!

19.

El monumento y Pellegrini dejan de ser lo que eran y se convierten en el lugar para los festejos post-partido por excelencia.