Si visitaste Teotihuacán, la ciudad donde los hombres se convierten en dioses, conocerás esa sensación de pequeñez que te invade al saber que allí existió, en otro momento de la historia, una gloriosa civilización que aún es un misterio para nosotros.

Al admirar las pirámides del sol y de la luna uno se pregunta cómo se construyeron aquellas magníficas estructuras y, al no encontrar respuesta (como tampoco la encontraron los mexica hace unos siglos), se termina por darle crédito a los dioses o a alguna inteligencia fuera de este mundo.

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De Teotihuacán se desconoce el origen de sus habitantes, así como su final, el cual hasta la fecha es inexplicable y solo existen diversas hipótesis que no son más que eso, hipótesis. Los mexica la nombraron “Teotihuacán”, ciudad de los dioses, pues para ellos lo único que podía superarlos como civilización eran los dioses. Hasta la fecha no podemos más que quedarnos con esa versión, o imaginar la clase de hombres y mujeres que construyeron y habitaron la urbe.

Cabe señalar que, a pesar de lo que uno puede ver en la ciudad, esto apenas representa la exploración inicial, pues hasta la fecha solo han sido estudiadas 50 construcciones de las más de dos mil descubiertas. Hoy te quiero hablar de la Pirámide de la luna, una de los dos enormes estructuras que se encuentran en la ciudad. De entrada, tienes que saber que fue construida en siete etapas que ocurrieron entre 100 d.C. y 600-650 d.C.

Su nombre en náhuatl es Metztli itzagual, “encierro de la luna”, y se cree que estaba dedicada a la diosa del agua, pues al frente se encontró una escultura de Chalchiuhtlicue, que aún puedes apreciar ahí mismo.

El hecho de que se haya tomado la decisión de explorarla obedeció a su tamaño y a la suposición de su estrecha relación con la importancia de la ciudad. Parece un dato lógico, pero tienes que saber que, hasta 1964, solo se habían explorado sus partes más visibles, sin profundizar en su entendimiento.

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La Pirámide de la luna está compuesta por cinco cuerpos escalonados con muros altos de talud. Bajo la pirámide que podemos ver se encuentran seis cuerpos más antiguos, pues los gobernantes ordenaron construir una nueva pirámide encima de la anterior.

A pesar de todo esto, en la Pirámide de la luna no se han llevado a cabo trabajos de excavación para descubrir túneles, como sí se hizo en los años de 1988 y 1989 en el templo de Quetzalcóatl. Sin embargo, ya hay planes de realizar este tipo de trabajos en un futuro.

En 2018, el INAH, a través de un comunicado, confirmó que debajo de la pirámide se encuentra una cámara de 15 metros de diámetro que se comunica a través de un túnel con la plaza de la luna y se cree que era utilizada para fines rituales.

A lo anterior hay que sumarle que la Metztli Iztacual es el único templo frente a la Calzada de los Muertos, por lo que su importancia es vital para la revelación de los secretos de ésta extinta ciudad.

Como puedes apreciar, la historia que conocemos de Teotihuacán es mínima, por lo que nuevos descubrimientos pueden darle enormes giros a lo que hasta ahora se sabe. ¿Será que en los próximos años sabremos quienes fueron sus constructores? ¿o tal vez seremos testigos del descubrimiento de la tumba de algún importante emperador?

Se vale soñar y lo que es cierto es que los libros de historia podrían cambiar en cualquier momento y podremos decir orgullosamente que nosotros vivimos en los tiempos en que se revelaron los secretos de la magnífica ciudad de los dioses.