1. Te parece normal que haya una chivitería a cada cuadra.

Lo que no entendés es cómo en el resto de los países del mundo se puede alcanzar la felicidad sin poner el paraíso entre dos panes de tortuga. Un buen chivito fino con muzzarella, huevo, panceta, jamón, salsas, morrón, hongos, aceitunas, cebolla frita y todo lo que te ofrezcan es lo mínimo que se necesita para ser una persona plena. Por eso, es lógico que cada algunos metros encuentres estos locales para saciar tus necesidades de felicidad.

2. Hay una sola comida que es más rica cuando la comés fuera de tu casa.

Sabés que no hay como la pasta de tu mamá o incluso el asado de un tío o un primo pero sabés que no hay mejor choripán que el del Estadio Centenario. Nadie sabe cómo pero todos sabemos que es el mejor del país.

3. Cuando decís “asado” te referís a mucho más que carne.

Si no hay algunas achuras para picar, varios cortes de vaca y un buen postre, es una traición llamar al evento bajo el nombre de “asado”.

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4. Cuando querés un pancho, querés que sea de La Pasiva.

Sí, podés pensar que lo verdaderamente rico de los panchos de La Pasiva es la mostaza o que cada vez vienen más chicos pero no hay caso: el antojo de pancho de La Pasiva es único. Y no hay nadie que los haga mejor.

5. Sabés que las pildoritas no son lo mismo que un pancho cortado.

Si sos uruguayo y es tu cumple años estás autorizado a hacerlo sin música, sin payasos y hasta sin vestirte de gala. Pero nunca pueden faltar las pildoritas con mostaza. Y el que corte panchos es un desubicado ¡como las pildoritas no hay!

6. Hay un día en el mes que no tenés que pensar qué cenar:

Los 29 de cada mes son exclusivos de los ñoquis. A veces no sabés ni en qué fecha vivís, comés unos ñoquis sin darte cuenta que es 28 y ni siquiera así vas a dejar que pase un 29 sin comerlos. Hay tradiciones que no se cambian y los 29 es ¡día de ñoquis!

7. A la hora de elegir un postre te tomás tu tiempo…

Alfajor, postre “Chajá”, garrapiñada, Martín Fierro, Massini, Pasta Frola, o Ricardito están entre tus primeras opciones, por eso te lleva un tiempo responder “¿Qué querés para el postre?”.

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8. No entendés cómo hacen los demás para sobrevivir sin merendar.

Se hacen las 5 o 6 de la tarde y tenés hambre, pero no se te ocurre cenar porque si lo hacés, será imposible irse a dormir sin tener que volver a comer. Para eso existe la bendita merienda, excusa ideal para comer bizcochos, tomar un mate y estirar el día hasta la medianoche.

9. Ver un asado hecho con carbón te hace perder la calma.

Tiene que haber un error. La leña se humedeció, el asador no es uruguayo o estás frente al acto más grande de traición a la patria que viste en tu vida. Lo mismo ocurre cuando alguien enciende el fuego con alcohol o las pastillas que se compran en el supermercado. ¡Están locos!

10. Sabés que el fainá puede ser la mejor comida del mundo… pero también la peor.

Finita, de orillo, gruesa, bien crocante o bien suave; sea cual sea tu favorita, si el fainá no viene como a vos te gusta, te puede parecer el peor bocado de tu vida. Por eso, cuando pedís una siempre le explicás tu preferencia al mozo.

11. Si hay fútbol, hay picada.

No importa la hora ni el día, si hay fútbol en la televisión, es obligación del buen uruguayo tener una mesa equipada con lo siguiente: pan, papas chips, maní, aceitunas, quesos, fiambres, hielo, refrescos y cerveza.

12. La milanesa está muy presente en tu dieta semanal y estás feliz de que así sea.

Estas porciones de carne empanada que no sabés bien de dónde llegaron al país se metieron de lleno en nuestra cultura y podés comerlas por varios días sin aburrirte. De carne, pollo o pescado… mmm… unas milanesitas.

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13. Negociás el orgullo por lo uruguayo cuando se trata de comida de Italia y España.

La pasta, la pizza, los churros y todo lo que hay en panaderías quizá no sea 100% uruguayo, pero a quién le importa sin son deliciosos. Por eso, por más patriota que seas, cuando se trata de alguno de estos platos te sentís como en tu casa y no te podés resistir.

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14. No sos suizo pero le metés queso a todo lo que se te ocurre.

Originalmente puede ser para picadas pero vos lo ponés sobre la pasta, el arroz y cualquier comida que no te encanta para convertirla automáticamente en un manjar. Sos experto en cada tipo de queso y tenés uno con el que te irías a una isla desolada para siempre.

15. A falta de una bebida nacional, tenés dos.

Si hay que brindar y tiene que ser bien uruguayo, alguien va a sugerir que sea con Grapamiel pero también está el Medio y Medio que es 100 por ciento nuestro y muy rico. Por eso, si no faltan los motivos para brindar tampoco falta con qué… ¡Salud!

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