1.

Te poseerán los espíritus chocarreros de tus antepasados y empezarás a leer todo lo relacionado con el maíz y cómo nixtamalizar, para así poder crear tú mismo tus tortillas. ¡Ayyyyy papayaaaaaaa de celayaaaaaaaaa!

A post shared by Café Contento (@cafecontento) on

 

2.

Le vas a empezar a escribir por todas las redes sociales posibles a tus tías que tienen buen sazón, para que te enseñen a hacer guisaditos ricos. Porque un “picadillo” puede ser la diferencia en que tu residencia temporal se convierta en permanente.

A post shared by Traviesaz78 (@solmary78) on

 

3.

La primera vez que vas a un restaurante haces como en México y pides una salsa. Pero en Argentina la salsa es sólo para las pastas, así que en lugar de traerte una Valentina, te van a preguntar si la prefieres blanca, cuatro quesos, boloñesa o tuco. Y tú…¡vas a querer llorar!

A post shared by Nico Lacroux (@nicolacroux) on

 

4.

Lo más picoso que encontrarás en un restaurante es la pimienta. Y cuando te dan la buena noticia de que sí hay picante, seguramente se trate de una tristísima Salsa Tabasco, que tu paladar mexicano va a sentir más agria que picante.

 

5.

Pero eso sí, el día que pruebes los tamales del noroeste de Argentina te van a dar ganas de quedarte a vivir ahí. Qué importa que te hayan dado trabajo en Buenos Aires, ¡hay que ir donde haya tamales! Sólo debes encontrar a alguien que sepa hacer atole ¡y listo!

A post shared by Noe Yoon (@itsmenoeyoon) on

 

6.

Te sientes pobre, porque tu bolsillo no puede soportar comer tacos en restaurantes por mucho tiempo. Ahora estás en el extranjero y, no importa cuán mexicano seas, la cocina de tu país es considerada gastronomía internacional.

A post shared by Douglas Hum (@douglashum) on

 

7.

Así es que toda la comida callejera que podías comer en México se convertirá en “comida gourmet” y las porciones nunca volverán a ser las mismas. ¡Buaaaaa!

A post shared by Kook Yang (@kookyang_) on

 

8.

Si mencionas los tacos de tripita, de buche y de ojo te van a mirar muy raro. Tanto como a ti los chinchulines trenzados…

 

9.

Un día vas a encontrar un restaurante mexicano, un oasis en el medio del desierto, y vas a pedir unos taquitos con harta salsa, como a los de casa… Pero se te bajará la alegría cuando llegue tu orden y las tortillas sean de trigo. Son pocos los restaurantes que manejan las de maicito.

 

10.

Pero tus lágrimas más amargas brotarán cuando te des cuenta que acá casi no hay limón… ¡sólo hay lima! (aunque llegar a comprender esto te llevará una buenos problemas de traducción, ya que lo que llamamos “limón” en México es realmente una lima argentina… y viceversa).

A post shared by Shaila Durcal (@shailato) on

 

11.

No te enojarás, sino que te encabronarás cuando veas a Maru Botana, mejor conocida como “la Ben Laden de la cocina mexicana”, explicando cómo hacer tortillas mexicanas y tacos…

 

12.

Vas a comprobar cómo los restaurantes “de comida mexicana” cometen el gran pecado de llamar “taco vegetariano” a todo plato que lleve pimientos, lechuga, brócoli, repollo y hasta una salsa de soja dulce que hace que los tacos sepan a panqueques… ¡Y todo gracias a Maru Botana!

 

13.

Vas a extrañar un chingo las migadas y el queso de vaquita que no huele a patas.

 

14.

Tus amigos van a preguntarte cómo es que llegaste a estar entrenado para enchilarte, y a ti se te va a hacer agua la boca recordando las paletas con chile, las papas con chamoy y las papitas con valentina de tu infancia.

 

15.

Cuando encuentres un mole de cajita o de vasito en un supermercado, harás fiesta, prepararás un arroz coqueto y hasta pondrás “La cumbia del Mole” de Lila Downs de fondo.

 

16.

Notarás que los argentinos tienen una costumbre muy extraña: ¡comen con cubiertos!

 

17.

Serás observado con rareza cuando comas frutas y les pongas encima tu precioso Tajín -que esperas que te dure toda la vida-.

A post shared by Alan Smith (@ahhhhleni) on

 

18.

Créeme que extrañarás a Doña Chonita, la ñora que tenía un puesto de tacos en la esquina de tu casa, más que a tu propia familia…  

A post shared by Gyde & Seek (@gydeandseek) on

 

Crédito imagen de portada: lolaloo