Crédito: Dima Bushkov

1.

Paga para conectarse con la Tierra.

2.

Reserva su turno en Prana para raparse una porción de la cabeza o para hacerse unas rastas.

3.

Su medio de transporte es la bicicleta vintage.

4.

Se va de viaje por un mes y vuelve con acento diferente.

5.

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6.

Usa alpargatas Paez.

7.

Sube al Machu Pichu con sus Nike y el sweater de llamas.

8.

Suele usar vinchas de flores para emular el look de Frida Khalo.

9.

Tiene una billetera de papel artesanal donde guarda las extensiones de la tarjeta de mamá y papá.

10.

Paga hasta $100 por un kilo de tomates orgánicos.

11.

Dispone de mucho tiempo libre para ir a la plaza a practicar sus destrezas artísticas o sus asanas de hatha yoga.

12.

Va a los asados de sus amigos y no duda en discutir por qué no hay que comer carne.

13.

Se va de mochilero en avión y con cobertura del viajero.

14.

Adopta animales de la calle y los lleva al pet shop para que los bañen y los perfumen.

15.

Sus hijos estudian en escuelas especializadas en arte (y en cobrar matrículas de tres lucas).

16.

Colorea mandalas con Sharpies.

17.

Se mueve por el patio del Konex sacándose selfies y filmando a los músicos.

18.

Cuando viaja, se compra ropa típica de la zona y la usa únicamente durante el viaje.

19.

Pregunta si hay WiFi antes de elegir el camping.

20.

Los hongos, la rúcula y la radicheta nunca faltan en su mesa, junto con un buen aceto balsámico.

21.

Y el aceite de oliva es, simplemente, «oliva».