Galicia es sinónimo de verde y de mar, y una de las mejores formas de descubrirla es caminando. Aquí tienes una pequeña selección de rutas de senderismo para conocer alguno de sus bosques, de sus tramos de costa más espectaculares, ríos recónditos y redondeadas montañas.

1. Cañón del Eume (A Coruña)

Photo: Rocío Bulnes

La isla de Madeira es un destino senderista mundialmente conocido por sus levadas, pero resulta que aquí tenemos una propia y mucho menos explotada (casi mejor). Eso sí, abstente de realizar esta ruta si sufres de vértigo. En este caso, siempre puedes optar por la ruta más conocida, aunque también más concurrida, al Mosteiro de Caaveiro.

La ruta comienza en la Central da Ventureira en fuerte ascenso hasta alcanzar el canal. Una vez ahí llanearemos siguiendo el curso del canal, unas veces por dentro y otras sobre su muro, hasta llegar a la presa del embalse del Eume. Podemos volver por el mismo camino o hacer la ruta circular volviendo por la parte alta del cañón.

2. Devesa da Rogueira (Lugo)

Photo: Rocío Bulnes

Si lo tuyo son los bosques, no deberías perderte este en la Serra do Courel. Un bosque atlántico en una empinada ladera que te hará sudar tanto como disfrutar. Como en casi todos los bosques, el otoño es el momento ideal para visitar esta joya natural. Y, si te ves con fuerza, puedes subir al pico Formigueiros (1.643 m), el más alto de la sierra, y disfrutar de la devesa desde lo alto.

La ruta comienza en el Aula de Natureza de Moreda, en Seoane do Courel. El camino empieza subiendo suavemente pero pronto nos hará resoplar. El punto más alto lo encontramos en las Fontes do Cervo, dos caños de agua que surgen de la misma pared, uno de agua rojiza y ferruginosa y otro de agua cristalina de origen calcáreo.

3. Monte Pindo (A Coruña)

Photo: Rocío Bulnes

Esta ruta lo tiene todo: sensación de estar en alta montaña, pero a escasos metros del mar, vistas espectaculares, grandes rocas con las que poner a trabajar tu imaginación buscando figuras e incluso leyendas. De hecho, a este monte también se lo conoce como “Olimpo Celta”.

Hay múltiples formas de llegar al punto más alto, A Moa (627 m). La más sencilla, o al menos con menos desnivel, es la que sale desde la aldea de O Fieiro, pero la más conocida, y quizás la más espectacular, es la que sale desde el nivel del mar en el pueblo de O Pindo.

4. Pena Trevinca (Ourense)

Photo: Rocío Bulnes

No podía faltar en esta lista la subida al techo de Galicia, compartido con la provincia de Zamora, con sus 2.127 m. Hay multitud de formas de subir a esta montaña: desde Porto y rodeando la sierra Segundera, desde Casaio y atravesando el bosque de tejos más grande de Galicia, e incluso desde el lado zamorano, comenzando en la laguna de los Peces, en el parque natural de Sanabria.

De todas formas, yo me quedo con la ruta que parte desde A Ponte. Incluso desde aquí hay varias posibilidades, pero poder pasar por una laguna glaciar como la lagoa da Serpe es una oportunidad para no dejar pasar. Mucho ojo si vas en invierno: el piolet y los crampones (¡y saber utilizarlos!) serán imprescindibles.

5. Camiño dos Faros (A Coruña)

Photo: Rocío Bulnes

Parece que fue hace una eternidad cuando un grupo de amigos decidió unir a pie el pueblo de Malpica con el cabo Fisterra sin separarse del mar, y solo han pasado poco más de seis años. La promoción que ha hecho la Asociación Camiño dos Faros, la belleza del lugar y el boca a boca, han hecho que este camino de 200 km, dividido en ocho etapas, haya adquirido fama mundial.

De todas formas, que la fama no te haga pensar que es un camino apto para cualquiera. La media de las etapas es de unos 25 km y hay fuertes y continuos repechos. Hay que estar en forma para afrontarlo. Eso sí, la espectacularidad del mar de la Costa da Morte hará que el esfuerzo valga la pena.

6. Cañón del río Mao (Ourense)

Photo: Rocío Bulnes

Cuando pensamos en la Ribeira Sacra, probablemente enseguida nos vengan a la cabeza los ríos Miño y Sil, pero hay otros menos conocidos, y como mínimo tan espectaculares, que merece la pena visitar. Es el caso del río Mao, conocido por su famosa pasarela de madera de un kilómetro que permite adentrarse en la parte baja de su cañón.

De todas formas, si tu forma física te lo permite, te recomiendo que no te quedes solo con la pasarela y recorras el sendero homologado PR-G 177 completo. En cualquier caso, si estos 17 km se te hacen largos, acércate a San Lourenzo de Barxacova para admirar las vistas desde la necrópolis y recorrer el antiguo canal de agua. La sensación de aventura será mucho mayor que en la pasarela.

7. Fragas de Catasós (Pontevedra)

Photo: Rocío Bulnes

Si ya has oído hablar de este bosque, quizá sea porque ha estado amenazado por la construcción de una línea de alta tensión. Afortunadamente, por una vez, parece que ha vencido el pueblo y la obra, por el momento, está paralizada. De todas formas, será mejor no tardar mucho en ir a conocerlas, que nunca se sabe…

En esta zona hay varias fragas: la de Casas Vellas, la de Quiroga… En esta última hay una pequeña ruta señalizada con paneles informativos muy didácticos. Se dice que sus castaños, algunos de 200 años, son los más altos de Europa. Aunque es bonito en cualquier época del año, en otoño nos dejará boquiabiertos.

8. Pedras Negras (Pontevedra)

Esta es la más sencilla de las rutas aquí propuestas. Se trata de un paseo por pasarela de madera que parte del puerto deportivo de Pedras Negras, en O Grove, y va recorriendo la costa hasta la playa de Canelas. Si se te hace corta puedes alargarla todo lo que quieras, ya que hay senderos que rodean toda la península.

Si haces la ruta en verano, podrás ir dándote chapuzones de cala en cala. Si la haces en invierno, podrás disfrutar del mar más salvaje. ¡Es perfecta para cualquier ocasión!

9. Mustallar (Lugo)

Photo: Rocío Bulnes

Quizás, junto con la subida al Tres Bispos, esta sea la ruta más clásica de los Ancares lucenses. Se parte de Piornedo, aldea que ya merece una visita solamente para conocer sus pallozas. Buena parte de los caminos son cómodos y muy evidentes, atravesando zonas de matorrales y praderíos de montaña. El último tramo, a partir de la majada del Mustallar, será el más pendiente y complicado, pero las vistas harán que el esfuerzo valga la pena. Estaremos en el techo de Lugo, a 1.935 m de altitud.

En verano puede llegar a hacer mucho calor y en invierno, mucha nieve. La primavera y el otoño son las épocas en las que más podremos disfrutar de esta ruta de montaña.

10. Praia de Teixidelo (A Coruña)

Photo: Rocío Bulnes

Este ha sido mi último gran descubrimiento, ¡y menudo descubrimiento! La praia de Teixidelo es la única playa de arena negra de origen no volcánico del mundo y para llegar a ella hay que bajar por un espectacular circo glaciar. ¡Sí, al lado del mar! Las vistas son maravillosas y el lugar es sobrecogedor.

Se debe tener en cuenta que los senderos no son cómodos y en caso de niebla podría ser fácil perderse, por lo que es recomendable acceder acompañados de un guía. Además, el lugar es tan interesante a nivel geológico que así la visita será mucho más provechosa. Si estás en forma y quieres ponerle la guinda a la ruta, sube a continuación hasta la garita de Herbeira, a 620 m sobre el nivel del mar. ¡Son los acantilados en mar abierto más altos de Europa!