Muchas de las mitologías incluyen la presencia de seres alados, incluso la civilización maya nos muestra algunas esculturas de estos seres misteriosos, sin que hasta hoy hayamos podido develar el misterio. ¿Se trata de ángeles, de extraterrestres, de la representación de deidades?

Crédito: archer10

En el año 770, el soberano Ukit Kan Lek Tok’, quien tenía 30 años, asumió el poder de la ciudad de Ek B’alam. Los registros lo nombran como un “jalomté”, lo que podría traducirse como “un rey de reyes”. A pesar de que muchos de los detalles de su reinado nos son desconocidos, sabemos que su figura concentraba un gran poder. Prueba de ello es el hallazgo en su tumba de aproximadamente 7000 objetos de jade, conchas y cerámica, además de un extraño pendiente de oro proveniente de Oaxaca o de las selvas del sur. Como puede apreciarse en la fotografía, se trata de una tumba ricamente decorada, cuya fachada está casi intacta.

Se trata de un sepulcro que aparenta ser las fauces abiertas de un monstruo que devora los cuerpos cuando abandonan el plano terrenal. En su fachada se puede observar la representación de una guacamaya, la entidad divina que existió antes del mismo sol, y también hay mazorcas y la cruz de los mayas que se remonta a los olmecas. Se trata de una tumba que representa un templo divino: el de la creación.

Y también se encuentran estos seres alados que la tradición popular ha llamado “los ángeles de Ek’ Balam”.

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Las seis culturas madre del mundo comparten rasgos en sus cosmovisiones, leyendas, relatos y mitos nos hablan de un pasado común. Para todas ellas hubo gigantes, paraísos, inframundos, profetas iluminados, la humanidad ha sido destruida cuatro veces y a nosotros nos espera el mismo destino…

Analicemos esta imagen:

Al igual que en las culturas más avanzadas de la antigüedad, hay símbolos o energías que se pueden atraer, repeler o representar con las manos. Las runas vikingas o la señal que los cristianos hacen con la mano al persignarse, por ejemplo. Los mayas también conocían estos “pases mágicos”: En la parte superior de la tumba podemos apreciar, del lado derecho, a un misterioso ser que realiza con su mano el glifo “Mih” de los símbolos mayas que representa a la creación.

Del lado contrario, otro de estos seres mantiene sus manos al frente, como si sostuviera lo que parece ser un remo. Se confirma esta sospecha al observar con atención y ver la proa de una embarcación en la que hay otros personajes: uno de ellos tiene la mano derecha colocada en el hombro izquierdo en señal de diálogo y, al centro, un individuo sin cabeza podría ser la representación estilizada de la divinidad del maíz fusionada con la personalidad de Ukit Kan Lek Tok’.

¿Qué hacen estos seres alados vigilando la tumba de un soberano maya? Tal vez están, como dicen los especialistas, para recordarnos el mito del ciclo del maíz, ya que siempre muere para renacer, como seguramente lo hará Ukit Kan Lek Tok’, quien siendo un hijo del maíz volverá a este mundo como sustento espiritual de su pueblo. 

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