En el México antiguo había personas especializadas en “guardar los días”: eran hombres y mujeres especializados en el cómputo del tiempo y el conocimiento de los mitos. Ellos designaban el nombre de las personas de acuerdo a su fecha de nacimiento y por eso los nombres propios eran al mismo tiempo la fecha en que había nacido la persona.

Por ejemplo Ce Ácatl (1- Caña), Ome Ehécatl (2- Viento), Chicuhei Mázatl (8- Venado). Para distinguirse de entre otras personas se utilizaban apelativos. En mi nombre, según el antiguo calendario, mi apelativo es “de Lluvia”; pero había los más variados como: “Garra de Jaguar”, “Collar de Jade” o “Serpiente Quetzal”.

Las fechas estaban compuestas por un numeral entre el 1 y el 13 y uno de los 20 símbolos sagrados. Esos símbolos son fundamentales en la cosmovisión azteca, puesto que cada uno representa a una de las 20 deidades primordiales. Esto no solo los vuelve signos para nombrar los días, sino que son símbolos sagrados y de poder por lo que no representan cualidades negativas.

De ellos se analiza sólo el aspecto positivo, sus valores y los altos principios que han de guiar la vida de las personas. Es comprensible que al llevar al extremo las potencialidades es lo que hace que se vuelvan augurios desfavorables; tal como convertida en tormenta hace destructiva a la lluvia, o la sequía hace mortífera al Sol.

Los símbolos también son ejemplos de vida, ya que los mitos que los explican están vinculados con lecciones profundas y significativas. De esas lecciones su función principal es motivarnos a ser mejores personas.

Es equivocado aquello que declararon los invasores católico-españoles diciendo que el calendario azteca era un oráculo. La fecha de nacimiento NO rige nuestro destino como ocurre en la astrología occidental. En nuestro pueblo antiguo los símbolos sagrados, los mitos y verdades que encierran, se vuelven en nosotros una especie de invocación o decreto; virtudes que deseamos en nuestra vida y que a través del trabajo constante podremos conseguir.

Cada una de estas 20 expresiones poéticas nos vincula a una deidad particular y nos conducen a que estemos a la altura del dios o diosa que representan. También sirve para sentirnos especiales y protegidos por ese dios, al que podemos clamar por su ayuda en momentos en que nuestra condición humana nos sabotea.

Es muy difícil hacer una correlación entre el antiguo calendario de México y la actual forma de llevar la cuenta de los días (calendario gregoriano). Sin embargo, con mi experiencia de más de diez años estudiando los códices del México antiguo, idee una forma de relacionar de manera práctica y fácil los símbolos antiguos a la fecha de nacimiento de las personas. En buena medida sirve como ejercicio de reflexión. Esta es una forma sencilla que te invito a vivenciar para que puedas descubrir las sabidurías que tiene para ti el calendario azteca.

Solo busca entre los 20 símbolos sagrados cuál te corresponde de acuerdo al día de tu fecha de nacimiento. Por ejemplo, una persona que haya nacido un día 28, le corresponde el octavo símbolo que es el “Conejo”…

Comparte y coméntanos ¿Cuál es tu símbolo? ¿Sientes que sí tiene influencia en tu vida? ¿De qué manera piensas que te puede ayudar a ser mejor persona?

Diviértete y conoce también a aquellos que te rodean a través de la magia del mundo azteca. Aquí te presento ilustraciones basadas en el Tonalámatl Pochteca (mal llamado Códice Fejervary-Mayer) y que he editado especialmente para ti. Este es uno de los códices más hermosos, es de origen netamente mexica y, actualmente, se encuentra en el Museo de Liverpool. Los símbolos representados en este manuscrito son especialmente bellos porque son sintéticos, muchos de ellos realizados a su mínima expresión.

Toma la mano de nuestros ancestros y aprende de una civilización milenaria que nuevamente está cobrando fuerza.

Feliz lectura. ¡Esperamos tus comentarios!


Primer símbolo sagrado “cocodrilo”. Representado por la cabeza del reptil, sin mandíbula inferior.
Rige el día 1 y 21 de cada mes.
Dios regente: Tonacatecuhtli, “Señor que nos da el sustento”.
Representa al dios anciano, que es la deificación de la tierra.
Mito: Si al recorrer el suelo que pisamos nos formamos una imagen mental de cómo es la tierra, podemos entender que, lo que ahora llamamos continentes, parecieran ser un inmenso cocodrilo que flota sobre las aguas más antiguas del mar y sobre el que habitamos nosotros, junto con todos los seres vivos del planeta. Por eso este animal es la representación simbólica de la tierra. El cocodrilo es una de las deidades más remotas porque ha estado por siempre presente, antes que la humanidad e incluso antes de que existiera la memoria.
Valores que representa: La sabiduría del anciano, la seriedad y formalidad en las decisiones. El legado y la herencia que se deja a los descendientes para que estos puedan seguir contribuyendo a la vida de la humanidad. La fugacidad de la memoria y que por la cual es necesario mantener el conocimiento de generación en generación. Respeto por los ancestros.


Segundo símbolo sagrado “Viento”. Representado sólo por la boca y nariz de Dios Viento que se caracteriza por su forma de pico, tal y como si fuera un ave que vuela como el viento.
Rige el día 2 y 22 de cada mes.
Dios regente: Ehécatl, “Viento”.
Representa a Dios Viento Creador, que es la deificación de la vida.
Mito: Cuando los dioses crearon a la humanidad, Dios Viento bajó al Inframundo para tomar los huesos de los ancestros, los cuales fueron mezclados con maíz y molidos en el metate. Dios Viento depositó sangre y semen para ablandar aquella masa con la cual se formó a los seres humanos. Cada uno de los 4 elementos de la mezcla tiene un significado preciso, los huesos representan la muerte, el maíz el sustento y necesidad alimenticia; la sangre el sacrificio sagrado y el semen la esencia vital. Por eso Ehécatl-Viento es nuestro venerable padre. Él es la semilla de vida que nos mantiene en pie.
Valores que representa: La creatividad, el ingenio, la inteligencia, el alto sentido del deber, la responsabilidad para con los demás, incluso por sobre el cuidado de nosotros mismos. Autoridad, poder, pero también sabiduría.


Tercer símbolo sagrado “Casa”. Representado por una choza, como aquella que será nuestra última morada después de morir.
Rige el día 3 y 23 de cada mes.
Dios regente: Tepeyólotl “Corazón del Monte”.
Representa a Dios Jaguar, que es la deificación del Inframundo o Mundo de los Muertos.
Mito: Al caer el Sol después de haber alcanzado su mayor altura en el cenit diario, el Astro Mandamás luchará contra un jaguar, es decir, contra el Inframundo y sus cualidades de misterio y muerte. Se trata de una pelea simbólica que representa la importancia de la luz como la única que vence la oscuridad, el frío y la humedad mohosa. Sin embargo, el Inframundo tiene cualidades vitales, ahí viven los huesos de los antepasados que son como semillas con las que se forma la humanidad, también de ahí brotan las plantas. Las fuerzas del Inframundo son tan importantes que sólo Dios Jaguar es capaz de enfrentarse a muerte con el mismo Sol, cara a cara, esto lo hace ser tan valiente y temible.
Valores que representa: Arrojo, valentía extrema a pesar de los grandes riesgos. Capacidad de vivir al límite. Es un símbolo de mucha confianza y determinación que a los ojos de las personas puede parecer suicida. Son los guerreros por naturaleza. Su coraje puede volverse violento, quizá hasta homicida. Recordemos que existían los guerreros jaguar.


Cuarto símbolo sagrado “Lagartija”. Representado por una pequeña lagartija encorvada tal y como, a nuestros ojos, el cielo parece estar curveado.
Rige el día 4 y 24 de cada mes.
Dios regente: Huehuecóyotl, “Coyote Viejo”.
Representa a Dios Venado, que es la deificación del Cielo.
Mito: Coyote Viejo es un apelativo para exaltar las cualidades guerreras y sabias de Dios Venado, es como decir “Guerrero astuto”. Para comprenderlo necesitamos conocer sus nombres poéticos: “El que envuelve a la humanidad”, “El que en su interior tiene a la tierra”, “El que tiene el collar de tortuga”, es decir del que pende la tierra. Se trata del Cielo, por eso es representado como una lagartija, porque al igual que este animal está sobre una roca (nuestro planeta) para que sobre él pase el Sol. Es un Dios Venado porque su gran cornamenta muestra su autoridad. Los códices eran hechos en piel de venado para darse el sentido sagrado de escribir sobre el Cielo.
Valores que representa: Conciencia de que existe algo superior a la condición humana, si bien la filosofía antigua no era espiritualista, sí concibe que hay seres vivos superiores al ser humano, no es una filosofía homocentrista. Necesidad de protección, de proteger y que somos protegidos, tal como el Cielo que nos envuelve. Ideas y sentimientos sublimes.


Quinto símbolo sagrado “Serpiente”. Representado por la cabeza de una culebra.
Rige el día 5 y 25 de cada mes.
Diosa regente: Chalchihutlicue, “La de la falda de jades”.
Representa a Diosa Serpiente, que es la deificación del mar.
Mito: En sus olas con forma de latigazos, el mar parece una serpiente que lanza sus mordidas con una letalidad que intimida. Allá, en la playa, durante el ocaso el Sol se sumerge en un balde de agua que apagará definitivamente su fuego. Este paisaje fue representado poéticamente con un águila arpía (Sol) que pelea a muerte con una serpiente (mar). Este emblema de guerra aún prevalece en el escudo de la bandera mexicana. Pero el símbolo “serpiente”, no sólo tiene un aspecto mortal, sino también un sentido de dar la vida, pues durante el alba, igualmente en una playa, parece que el Sol renace como saliendo del útero materno. El mar, inclusive en su sabor salado, nos evoca el líquido amniótico.
Valores que representa: Maternidad valerosa para tener hijos y ser fuerte al momento de parirlos. Quizá no es un carácter de madre tierna, pero sí de madre estoica y guerrera. Es la autoridad de la mujer que valora sus cualidades de dadora y determinadora de vida.


Sexto símbolo sagrado “Cráneo”. Representado por la osamenta de una cabeza, pero sin mandíbula
Rige el día 6 y 26 de cada mes.
Diosa regente: Texitécatl-Mextli, “La Luna Oscura”.
Representa a Diosa Oscuridad, que es la Luna antes de la creación del mundo.
Mito: No existe ninguna oscuridad más negra que aquella que ocurre durante las noches de Luna Nueva. Y es que al estar completamente oculta por la sombra terrestre, el satélite aparenta que aún no ha nacido. Sabemos que se encuentra ahí, pero está como en el interior de la gran noche previa al nacimiento del universo. Por eso la Luna Nueva nos hace recordar ese tiempo en que todo era oscuridad completa, porque todavía no había nacido ni el Sol, ni la Luna, ni las estrellas. El cráneo es su representación pues la luna es como una bóveda ósea que flota en el cielo oscuro.
Valores que representa: Es la promesa de que la luz progresará hasta iluminarse el cielo por completo, pues de la misma manera que el Sol lo hace con la Luna, la tierra vive de aquella luz única. Densidad, gran poder de concentración. Talentos que se guardan escondidos. Ahorro.


Séptimo símbolo sagrado “Venado”. Representado sólo por la pata de este animal.
Rige el día 7 y 27 de cada mes.
Dios regente: Tláloc, “Néctar de la Tierra”.
Representa a Dios Lluvia, que es la deificación de la lluvia.
Mito: Recordemos que Dios Venado es el Cielo deificado. Y de ese Cielo proviene la lluvia como dádiva literalmente celeste. Dada por el concepto más alto que podemos tener los seres humanos, puesto que ciertamente se encuentra arriba de nosotros. Dios Lluvia – Tláloc era una de las deidades principales en muchos pueblos mesoamericanos, no sólo porque la lluvia determina las cosechas, sino también la abundancia y la catástrofe que no podemos controlar.
Valores que representa: Fertilidad y abundancia masculinas. Los grandes honores que se reciben por nuestros actos y por aquello que damos a los demás y a nosotros mismos. Cosechas, fructificación, desarrollo de nuestros potenciales para entregarnos completamente a las causas positivas.


Octavo símbolo sagrado “Conejo”. Representado por la cabeza de un conejo.
Rige el día 8 y 28 de cada mes.
Diosa regente: Mayahuel, “El maguey que rodea (a la tierra)”.
Representa a Diosa Maguey, que es la deificación del Supramundo o Mundo de los Vivos.
Mito: La hermosa Madre Tierra es nuestra madre no sólo porque de ella provenimos como milpas que se desgranan sobre la existencia. A esa hermosa tierra le brotan también tetas. Llamadas en México magueyes, de ellos se extrae un agua dulce “aguamiel” que tiene muchas propiedades alimenticias, su consistencia y sabor nos recuerda la leche materna, y que fue para los aztecas el alimento básico del día a día. Por eso esas pencas de maguey se extienden por sobre la tierra como suculentas mamas de una diosa que nos brinda su alimento. El conejo es su símbolo porque como ese animalito es fértil y capaz de vivir en y para la abundancia.
Valores que representa: Fertilidad y abundancia femeninas. Maternidad. Sentido de protección maternal. Afectos y pensamientos maternales. Larga vida en prosperidad.


Noveno símbolo sagrado “Agua”. Es representado por un cuenco del que salen chorros de agua.
Rige el día 9 y 29 de cada mes.
Dios regente: Xiuhtecuhtli, “Señor Fuego”.
Representa a Dios Fuego, que es la deificación del fuego.
Mito: Antes de que todo lo existente existiera, sólo tenían vida los dioses más remotos y antiguos, uno de ellos y el principal era Dios Fuego, por eso es considerado “Huehuetéotl”, Dios Viejo, ya que es la deidad más ancianas de todas. Él habitaba en la oscuridad absoluta, sólo existía él para dar calor y luz a los demás dioses. Es representado por el agua, su gran oponente, porque después del nacimiento del Sol, ese Sol que ahora nos alumbra es el que manda sobre la lluvia, así que ese astro es más poderoso que el Fuego mismo, su padre, pues en cualquier momento puede apagarlo con su agua, con la lluvia.
Valores que representa: Alta dignidad. Sabiduría. Providencia para compartir el alimento. Grandes envestiduras dignatarias. Privilegios forjados con los años. Conocimiento antiguo que todavía prevalece. Legado de los ancestros. Historias mágicas que se pueden contar a la luz de una hoguera.


Décimo símbolo sagrado “Perro”. Representado sólo por la oreja de un xoloitzcuintle (perro pelón mexicano).
Rige el día 10 y 30 de cada mes.
Dios regente: Mictlantecuhtli, “El señor de los descarnados”.
Representa a Dios Muerte, que es la deificación de la muerte.
Mito: Al caer el Sol después de haber llegado al horizonte que marca el inicio del ocaso, nuestro amado astro mandatario se convierte en un horrendo perro sin pelo (xoloitzcuintle), es que parece que al adentrarse en el Inframundo se vuelve un ser de la oscuridad, horrendo, feo, en verdad todo un monstruo. Y bien que tendrá que serlo para poder vencer a aquel que es el Señor de los Descarnado, la muerte que habita ahí en el Inframundo. El perro representa a Dios Muerte porque el perro es su contrincante, y por paradójico que parezca, ese perro solar, es el que mata a la muerte misma. El perro es la muerte incluso de la propia muerte.
Valores que representa: Todo acaba. Todo muere. Todo ha de terminar algún día, pero nuestros actos son semillas que germinan y crecen en los demás, incluyendo en nuestra descendencia. Nada es eterno y tiene que ser así para que la vida no se estanque y muera. Inexorablemente la muerte permite que la vida exista.


Décimo primer símbolo sagrado “Mono”. Representado sólo por la oreja de un mono. De la oreja pende un arete.
Rige el día 11 y 31 de cada mes.
Dios regente: Xochipilli, “Flor-Niño”.
Representa a Dios Florecimiento, que es la deificación de la Estación Florida, lo que ahora conocemos como primavera y verano ya que, antiguamente, estas dos estaciones formaban una sola.
Mito: Durante la Estación de Florecimiento, la tierra se llena de humedad de lluvia, las plantas empiezan a crecer fuertes y la abundancia comienza su ciclo de florecimiento. Es así como los seres humanos nos volvemos como monos que gritamos alegres, felices de no tener que preocuparnos por qué comer. Solamente tomamos el alimento de los árboles y convivimos en familia y jugamos.
Valores que representa: Alegría. Abundancia después de un arduo trabajo. Cosecha. Larga etapa de bienestar. Felicidad y gratitud por las dádivas recibidas.


Décimo segundo símbolo sagrado “Hierba”. Representado por una mandíbula, a su vez la osamenta representa las raíces de la planta, pues ambas se encuentran sepultadas adentro de la tierra.
Rige el día 12 de cada mes.
Dios regente: Patécatl, “El que es medicinal” (alude a las plantas curativas).
Representa a Dios Luna en su tránsito por el Mundo de los Vivos.
Mito: La Luna es llamada “La que se pare a sí misma”, y es que pareciera que cuando la Luna es Creciente, la Luna sale de entre la oscuridad como si estuviera siendo parida paulatinamente. Es la luna como la hierba que crece, que emerge de la tierra desarrollándose lentamente hasta que un buen día florea a tal plenitud que se vuelve Hierba-Luna Llena. Pero es curioso que mientras en su tránsito por el Mundo de los Muertos nuestro amado satélite es hembra, cuando transita por el Mundo de los Vivos, es varón. Esto se debe a que el Supramundo tiene cualidades masculinas, mientras el Inframundo es femenino por antonomasia.
Valores que representa: Progreso paulatino pero seguro. Éxito progresivo. Florecimiento en las cualidades femeninas y masculinas al mismo tiempo, sin ser unas mejores que otras. Emociones intensas de amor y de entrega. Apasionamiento. Es la fuerza que brindan las emociones, que aunque fluctúan son vivificantes.


Décimo tercer símbolo sagrado “Caña”. Es representado por una caña que forma el cuerpo de las flechas utilizadas por los guerreros. La adorna una piedra preciosa y una pluma de águila arpía.
Rige el día 13 de cada mes.
Dios regente: Tezcatlipoca, “Reflejo Negro”.
Representa a Dios Reflejo Negro, que es la deificación del Cielo Diurno.
Mito: Reflejo Negro es uno de los dioses más importantes entre los aztecas, ya que exalta a su mayor potencial las cualidades guerreras, pero también de triunfo rotundo. Puesto que se trata del Cielo Diurno, del Cielo iluminado a plenitud por el Astro Mandamás, es llamado: “Sobre el que se poza el ave quetzal (el Sol)”. La caña lo representa como si esa caña fuera el pene del Cielo, que se erecta prepotente para conquistar a todos los elementos que componen el universo. Es así como se volvió un dios regente de los grandes guerreros águila que imponen el triunfo con valentía y determinación arrolladora.
Valores que representa: Valentía, poder y triunfo por sobre todas las cosas. Éxito proporcional a todos los esfuerzos que no deben ser pocos para la altura de un dios tan importante. Providencia para todos los asuntos, pero de igual manera grandes responsabilidades.


Décimo cuarto símbolo sagrado “Jaguar”. Es representado sólo por la oreja del felino.
Rige el día 14 de cada mes.
Diosa regente: Tlazoltéotl, “La devoradora de la oscuridad”.
Representa a Diosa Luna, que es la deificación de la Luna en su tránsito por el Mundo de los Muertos.
Mito: Quién no puede recordar a la Luna como una pequeña cornamenta que brilla parcialmente en el Cielo oscuro. Esa luna parece ser mordida por el jaguar, por el Inframundo. En los códices la encontramos como un ave Tecolote-Búho encerrada adentro de la Gran Casa, nuestra última morada, el Mundo de los Muertos. Se representa así que cuando la Luna es oscurecida por la sombra de la tierra, está en el interior del Gran Jaguar, el Inframundo. En su paso por el Mundo de los Muertos, la Luna es hembra, ya que ese mundo de mortandad, también es el útero del universo, donde se gestan las semillas y se encuentra la vida como gran potencial. Y a ese mundo la Luna lo humedece, pues ella es la dueña de todas las aguas.
Valores que representa: Gestación intrauterina. Todo don y poder que ocurre interior y ocultamente. Dones femeninos de fertilidad. Pensamientos y emociones que se van gestando para que, llegado el momento, puedan ser expuestos a la luz. Inteligencia profunda.


Décimo quinto símbolo sagrado “Águila Arpía”. Representado por la cabeza del ave.
Rige el día 15 de cada mes.
Dios regente: Xipetótec, “Dios Desollador”.
Representa a Dios Desollador, que es la deificación del Cielo Nocturno.
Mito: Junto con Reflejo Negro – Tezcatlipoca, Dios Desollador es de las deidades de mayor importancia para los aztecas, ya que ambos son oponentes. Cuando comienza a atardecer el Ave Quetzal que fue durante el amanecer el Sol, se convierte en un águila arpía, en esta forma y figura se adentra en el Inframundo. Éste símbolo nos habla del anochecer y de cómo al astro pelea contra una Serpiente Emplumada, llamada en náhuatl “Quetzalcóatl”. Esa culebra alada es el Cielo Nocturno, el Cielo del Mundo de los Muertos que pelea a muerte contra el Cielo Diurno que viene como flecha traída por el Sol. Es la lucha entre día y noche, luz y oscuridad.
Valores que representa: Derrota sagrada. A pesar de las pérdidas acumuladas en la vida y que son imposibles de evitar, éstas en realidad son ofrendas sacras, ofrendas necesarias para que la vida continúe. Recordemos que nada es para siempre en la vida, inclusive la propia muerte. Entregar esas pérdidas nos hace alimentar la vida abriéndole paso entre aquellas cosas que deben morir y que debemos permitir que mueran.


Décimo sexto símbolo agrado “Zopilote”.
Rige el día 16 de cada mes.
Dios regente: Itzpápalotl, “Mariposa de Obsidiana”.
Representa a Dios Mariposa de Obsidiana, que es la deificación de la Estación de Sacrificio, lo que ahora conocemos como otoño e invierno y que antiguamente formaban un solo temporal.
Mito: Con el distanciamiento del Sol durante su máxima declinación eclíptica, da inicio el frío, la sequedad y en general un clima de carencia que llamamos Estación de Sacrificio, puesto que lo es. Las plantas y abundancias que hubo durante la Estación Florida, comienzan a secarse, las lluvias se retiran. Nuestro amado Sol se convierte en un zopilote que trae muerte y necesidad de trabajos arduos para que en un futuro tengamos abundancia nuevamente. Es como una mariposa de cuchillas de obsidiana que con sus alas seca la vida y cercena el esplendor que en un temporal anterior nos dio tanta felicidad.
Valores que representa: Tiempo prolongado de trabajos que requieren mucho esfuerzo. Es el momento en que debemos utilizar lo que hemos ahorrado. Las temporadas difíciles nos obligan a ser más inteligentes y prever los recursos necesarios para no pasar carencias. Experiencias duras que nos hacen progresar.


Décimo séptimo símbolo sagrado “Movimiento”. De manera abstracta se representa el movimiento del Sol “alrededor” de la tierra.
Rige el día 17 de cada mes.
Dios regente: Nanahuatzin, “El que es cuidado por su madre”.
Representa a Dios Enfermo, que es la deificación del Sol antes de la creación del mundo.
Mito: Antes de la creación del universo todo era oscuridad y frío. Cuando los dioses se reunieron a crear el mundo era necesario que uno de ellos se lanzara al fuego ritual, pero nadie quería hacerlo, sólo se atrevió uno, un dios enfermo artrítico y deforme. Él se sacrificó para volverse el Sol que ahora nos alumbra. A partir de entonces ese dios brillante empezó a moverse alrededor de la tierra (porque a nuestros ojos así parece que ocurre) con ese movimiento cíclico se dio comienzo a la vida. Por eso el movimiento del Sol, la Luna, las estrellas y la tierra es uno de los fundamentos de la existencia. Si se mueve, es porque tiene vida.
Valores que representa: Valentía, arrojo, estoicismo. Determinación y entrega total por los altos valores humanos que se tiene. Confianza en el mundo y la vida misma. Sentimientos de ser un elegido y un hijo predilecto.


Décimo octavo símbolo sagrado “Pedernal”. Es la representación de una piedra de obsidiana afilada para volverse un cuchillo.
Rige el día 18 de cada mes.
Dios regente: Chalchiuhtotolin, “Guajolote Precioso”.
Representa a Dios Guajolote, que es la deificación del Sol en su tránsito por el Mundo de los Muertos.
Mito: En su tránsito por el Cielo, el Sol es un ave que vuela por sobre nosotros, es quetzal o es águila arpía, pero al anochecer se vuelve un ave pedestre, ave que camina sobre la tierra. Se convierte entonces en un hermoso y valiente guajolote. Quien haya conocido a estas aves (pavo doméstico) sabrá que es territorial e incluso homicida si alguien se interpone a su paso. El Sol tiene que adoptar estas características, pues cuando se adentra al Mundo de los Muertos, tiene que imponer la vida de la luz con valentía. En esas circunstancias, el Sol es como un arma que se adentra en la tierra, tal y como los cuchillos de obsidiana se adentraban en el esternón del sacrificado para extraerles el centro de la vida: el corazón.
Valores que representa: Ataque defensivo. Guerra sacra. Valentía para defender lo que es nuestro. Entrega total a favor de la vida.


Décimo noveno símbolo sagrado “Lluvia”. Representa el rostro de la lluvia: ojos de Cielo, labio de nube, dientes de chorros de agua que cae.
Rige el día 19 de cada mes.
Dios regente: Tonatiuh, “El que nos alumbra”.
Representa a Dios Sol, que es la deificación del Sol.
Mito: Qué podemos decir de la deidad más importante para los aztecas y demás pueblos mesoamericanos… El Sol, con su luz y su fuerza, genera las lluvias que traen en consecuencia las cosechas y con ello no sólo el alimento diario, sino también la abundancia y hasta la opulencia. Es él, entonces, el hace que nuestro trabajo en la agricultura rinda fruto. Es más, sólo gracias al Sol y la lluvia es posible la existencia tal y como la conocemos. Por eso el Sol es considerado el Astro Mandamás, el dios primordial. Literalmente el centro de todo.
Valores que representa: Liderazgo. Valentía, coraje, determinación. Suma responsabilidad por las cualidades recibidas. Conocimiento de los altos valores de la vida y la existencia. Fuerza y poder que implican una entrega total a esos valores. Supremacía.


Vigésimo símbolo sagrado “Flor”. Representa una flor emergiendo de la tierra.
Rige el día 20 de cada mes.
Dios regente: Xochiquetzal, “Flor Preciosa o Flor-Quetzal”.
Representa a Diosa Quetzal que es la deificación de la madre del Sol o el fuego en su versión femenina.
Mito: Al amanecer el Sol se convierte en un hermoso quetzal, porque igual que el ave, el astro llena de color el paisaje después de la oscuridad de la noche. Así es como esta diosa es la madre del astro; es aquella que le da la vida al dador de vida. Y su símbolo es la flor, porque como ella el Sol emerge de la tierra después de haber sido tragado por el Inframundo. La tierra tan maternal pare flores y plantas, de igual manera que la pequeña ave pone un huevo (redondo como el astro) y que después desplegará sus alas por todo el Cielo.
Valores que representa: Promesa de renacimiento constante. A pesar de todos los problemas la vida siempre mejora. Es la esperanza de que todo cambiará para bien. Optimismo, alegría por la vida. Búsqueda y manejo de pensamientos positivos y conocimiento favorable al desarrollo de sí mismo y de los demás.

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