1. El fantástico poder de irnos “un ratito por un par de birras”.

Y volver casi al día siguiente, luego de haber tomado cuatro o seis cervecitas y hasta algún traguito más fuerte…

Crédito: emilygoodstein

 

2. El milagroso poder que transforma el café en yodo.

Si alguien pide un yodito en una soda, puede estar seguro de que recibirá su cafecito negro o, si lo prefiere, un yodito con leche.

Crédito: David Pacey

 

3. El ingenioso poder de inventar palabras y expresiones que todo el mundo ama.

Mae, tigra, chunche, chingo, trolear, jamar, estrilar, jaspia, chiva, chuica y nuestro clásico pura vida son sólo algunos ejemplos de nuestra gran creatividad.

 

4. El discreto poder del tirito.

Un tirito es lo mismo que un toquecito o un campito y se refiere a cualquier pequeño e inocente abuso de los recursos de alguna persona. Generalmente se aplica a tiempo, trabajo o espacio. “Voy a parquearme un tirito frente a la cochera de esta casa para enviar un mensaje rapidito por celular”. Un tirito, nada más…

 

5. El poder sonoro del upe.

Este don divino nos exime de tocar el timbre de la puerta de entrada de las casas, ya que con el upe podemos estar seguros de que nos escucharán. Aunque a decir verdad, ya este poder está en vías de extinción, ¿no creen?

 

6. Los ticos podemos volvernos de cristal.

Porque somos hipersensibles…. Todo tiene que decirse y hacerse con delicadeza, buen modo, adornadito y las situaciones han de manejarse con pinzas para no herir la susceptibilidad tica.

 

7. El poder de alimentar un ego colectivo que es el Hulk de todos los egos…

Tenemos la convicción de que somos los más educados, pacíficos, bellos y fabulosos habitantes de este planeta. Dios nos libre si alguien contradice esa idea, aunque la verdad, ¿quién se atrevería a afirmar algo en contra de los ticos?

 

8. El poder de describir muy poéticamente los fenómenos naturales.

Si está haciendo un calor infernal, con el sol derritiendo las calles, alguien dirá ¡qué luna! Si se viene un aguacero, la frase recurrente es “¡vieras qué baldazo!” o cuando tiembla “¡qué meneón más fuerte!”.

 

9. El temerario poder del “me la juego”.

Con tal de no complicarnos la vida, los ticos tenemos una predisposición a tomar la vía fácil y a esquivar las reglas. Es muy común a la hora de manejar: no falta quien se brinque un alto, dé vuelta en u donde no debe ni quien se meta contra vía.

 

10. El placentero poder de la procrastinación.

Los ticos somos buenos para dejarlo todo para luego, sea el pago de impuestos, el pago de servicios, hacer la tarea… todo lo que se percibe como tedioso o aburrido (y mucho más si implica gasto) tiende a dejarse para otro momento.

 

11. Somos los reyes del ying-yang.

Porque, al mismo tiempo que tenemos un ego del tamaño del Cerro Chirripó, nos ofendemos y resentimos por la mínima pequeñez. Y sí, la contradicción es parte de nuestro encanto… ¡tan chiva y tan tuanis!  

 

Crédito imagen de portada: Efd Initiative