1.

La Cuauhxicalli (Piedra del Sol) data de la época del Tlatoani Axayácatl, el sexto gobernante mexica. Se estima que fue construído alrededor de 1479 y se sabe que ocupaba un lugar destacado en el Templo Mayor de Tenochtitlán. Su diámetro es de 3.60 metros y pesa 25 toneladas.

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2.

Fue derribado por los españoles, quienes decidieron enterrarlo, en su intento por aniquilar la religión mexica. Así permaneció durante 270 años, cuando fue redescubierto en 1790. Actualmente preside la sala Mexica del Museo Nacional de Antropología e Historia en Chapultepec.

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3.

La roca madre de la que fue extraído el monolito proviene del volcán Xitle, y pudo ser obtenida en San Ángel o en Xochimilco. Es basalto de olivino y se cree que probablemente fue arrastrada por miles de personas, desde un máximo de veintidós kilómetros hasta el centro de México-Tenochtitlan.

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4.

Erróneamente se lo denominó “calendario azteca”, debido a que sus relieves son alusivos a los cultos solares y conocimientos astronómicos de los mexica. Este gigante monolito es, sin dudas, el resultado de siglos de observación astronómica de nuestros antepasados, y en estos signos enigmáticos están guardados muchos de los conocimientos de los pueblos precolombinos en materia de astronomía, religión y filosofía.

5.

La escultura tiene un estado de conservación estable, aunque su coloración original se perdió por los siglos de exposición al aire libre . La parte central presenta daños por múltiples impactos de bala, los cuales han desfigurado el rostro central.

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6.

La piedra se compone de ocho círculos concéntricos, que forman coronas circulares. Si realizamos la lectura desde el centro, vemos que el primer círculo está formado por la figura del Sol, Ollin Tonatiuh, con forma de rostro humano, y sus dos garras para fijarse en el Universo. Es el símbolo del movimiento, del despertar de la conciencia, que tiene que ver con ese cruce de caminos. Y en el punto de cruce, ese quinto movimiento, pero ascendente, fuente de vitalidad y de creación de la quinta era.

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7.

El segundo círculo está formado por cuatro símbolos en cruz que representan el fin de las cuatro eras precedentes: Ocelotonatiuh (Sol de Jaguar), Atonatiuh (Sol de Agua), Ehecatonatiuh (Sol de Viento), y Quiauhtonatiuh (Sol de Lluvia de Fuego). Están vinculados con los cuatro elementos de la Naturaleza: tierra, agua, aire y fuego. O, en otra lectura, también representan los cuatro puntos cardinales.

8.

El tercer círculo es el anillo de los días, y lo componen veinte elementos decorativos llamados tonallis, que representan los veinte días del mes mexica (el año civil tenía 18 meses de 20 días más 5 días Nemontemi que ellos le llamaban nefastos, en los que no se hacía ningún tipo de ceremonia).

9.

El cuarto está compuesto por cuarenta cuadrados en forma de ornamento de jade o turquesa con cinco tresbolillos cada uno, que son el símbolo del Quincunce y están relacionados con Venus, porque sabemos que cada 5 vueltas que da Venus alrededor del Sol, la Tierra hace 8 revoluciones sinódicas, por tanto multiplicando 5×8 obtenemos 40, que es el número de cuadrados que componen este cuarto círculo.

10.

El quinto círculo está compuesto por ochenta figuras en forma de arco y representan a Mercurio.

11.

El sexto lo componen tres rayas paralelas con un doble círculo concéntrico, y hacen referencia a Marte.

12.

El séptimo está compuesto por sesenta y cuatro figuras que representan a Júpiter. Estos círculos, del 4º al 7º, son los anillos del cómputo de los años. En el círculo exterior, llamado de la Vía Láctea porque representa el Cielo, se reúnen dos serpientes llameantes, con la cabeza hacia abajo y escupiendo, como dos rostros que representan el día y la noche, la dualidad. Estas serpientes nacen del jeroglífico del 13 de acatl, que indica la fecha de la celebración del Fuego Nuevo.

El cuerpo de estas serpientes está dividido en 13 partes cada una incluidas las cabezas, que representan las 13 constelaciones del cielo azteca. La 13ª constelación, Mamalhuaztli, la constelación de Orión, está superpuesta en la 12ª, y en el momento en que esta constelación de Mamalhuaztli se encuentre en el cenit, a medianoche, cosa que ocurre cada 52 años, realizaban las fiestas del Fuego Nuevo.