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8 curiosas (y algo locas) tradiciones de Fin de Año de alrededor del mundo

by Ana Bulnes 30 Dec 2019

Estamos a punto de cambiar de año, evento que se celebra alrededor del mundo (según el calendario que se siga, puede ocurrir en uno u otro mes) con rituales y celebraciones especiales. Si las clásicas doce uvas que se toman en España y algunos lugares de Latinoamérica o tu propia tradición local te sabe a poco, aquí van otras de distintos sitios del mundo que puedes adoptar este año. Aunque, avisamos, no todas son una buena idea.

1. Myanmar

El cambio de año birmano se celebra en abril, de acuerdo con su calendario. La fiesta se llama Thingyan, que significa ‘cambio de lugar’, e implica agua, mucha agua, que purificará almas y lavará pecados para empezar el año con un claro borrón y cuenta nueva. Aunque todo empieza tranquilo (ya el día de Año Nuevo), con la gente echando ollas de agua al suelo entre rezos, después el tema se desmadra y llega la diversión: echarse agua unos a otros. Aquí ya vale todo: globos, pistolas o cañones de agua, mangueras… lo que se te ocurra. Como explican en Rutas Myanmar, Thingyan es algo originalmente indio, pero que los birmanos adoptaron y adaptaron a su propia cultura.

2. Escocia

El Fin de Año escocés se llama Hogmanay y tiene —se cree, no se sabe seguro— origen nórdico y gaélico. La gente intercambia regalos y visita a sus amigos (y bebe y festeja, claro). En estos intercambios de visitas, se da especial importancia a lo que llaman first-foot (‘primer pie’): el primer visitante del Año Nuevo será quien traiga suerte y buena fortuna ese año. Puede ser, en principio, alguien que viva en esa casa, pero no puede estar ahí cuando den las 12. En la Wikipedia explican que es deseable que ese primer visitante sea un hombre alto y de pelo oscuro y que si es una mujer o un hombre rubio se considera un mal presagio (aunque todo esto depende un poco de la zona). Normalmente ese first-foot trae algún obsequio como pan o whisky (y si no lo trae es mala suerte para ese año).

3. Islandia


El Fin de Año en Islandia tiene casi un horario fijo. Sobre las 6 o las 7 se cena con la familia y, luego, sobre las 8, se encienden hogueras. La gente se reúne a su alrededor y cantan canciones sobre y para los elfos, que se dice que pasan el cambio de año moviéndose de un lugar a otro. De hecho, los islandeses suelen limpiar también la casa de forma impecable y ponen una vela en cada esquina. Tradicionalmene, después de hacer esto, la persona —normalmente mujer— que había limpiado recorría la casa diciendo “los que quieran venir, pueden venir; los que quieran irse, pueden irse; sin daño para mí ni para mi gente”. Después de las hogueras, todo el mundo vuelve a casa para ver un mismo programa de televisión a las 22:30. Y luego, sobre la 1, ya sí, toca ir de fiesta, en casas o bares.

4. Países Bajos


¿No sabes qué hacer con el árbol de Navidad cuando acaba el período festivo? Los holandeses tienen una tradición de fin de año que acaba con el problema: ¡quemarlos! Se juntan todos los árboles de Navidad del vecindario y se hace una gran hoguera con ellos. Y es en realidad algo menos impactante que la otra cosa a la que les gusta prender fuego en Fin de Año: los coches. Como tradición es algo cuestionable y la policía y los bomberos, que tienen que reforzarse esa noche, están de acuerdo. Además, hay mucho fuego artificial ilegal y caos y vandalismo, algo que llama la atención si tenemos en cuenta lo tranquilos y civilizados que son los holandeses el resto del año.

5. Dinamarca

Aquí la cosa se pone divertida. Además de todos los fuegos artificiales y petardos, los daneses tienen dos tradiciones fáciles de copiar. Una es subirse a una silla o algo elevado (no demasiado, entenderás rápido por qué) antes de las 12 y saltar al suelo con las campanadas para “saltar hacia el año nuevo”. Mejor no bebas mucho antes. La otra tradición quizá es mejor que la expliques antes: recopilar platos y tazas algo rotos y estamparlos en la puerta de la casa de tus amigos como muestra de amor. ¡Cuantos más platos rotos tengas en la puerta esa noche, más te quieren! (Evita las ventanas. A veces se rompen ellas y no el plato y la amistad sufre).

6. Turquía

Además de con la ropa interior roja típica también en otros lugares, los turcos empiezan el año fijándose en sus puertas, protagonistas de muchas tradiciones ya que es por donde entra lo bueno o lo malo en casa. En Turquía hay dos tradiciones principales: una, lanzar una granada (¡la fruta!) contra el umbral de la puerta de entrada. Otra, que requiere menos limpieza, simplemente echar un poco de sal en el umbral. Ambas versiones sirven para lo mismo: asegurar que el año nuevo sea fructífero y próspero.

7. Estonia

Los estonios hacen en Fin de Año lo que hacemos todos durante las navidades, pero al convertirlo en tradición siempre pueden escudarse en eso si alguien critica sus excesos. ¿Qué es? Comer. Mucho. El último día del año, para garantizar unos próximos doce meses llenos de prosperidad, los estonios comen siete, nueve o doce veces. Tienen que ser esos números y no otros porque son los números de la suerte. Es decir, si te animas a una octava comida porque te ves con fuerzas y a la mitad empiezas a arrepentirte, que sepas que debes llegar igual a la novena porque si no no servirá de nada. Eso sí, hay que dejar un poco en cada plato en ofrenda a los espíritus.

8. Sudáfrica

Esta es una tradición que va poco a poco perdiendo fuerza y es fácil ver por qué. Antes de nada, no generalicemos: es algo particular de un barrio de Johannesburgo, aunque hay quien lo hace también en otros lugares del país. ¿Qué es lo que hacen? Tirar electrodomésticos y muebles por la ventana. ¿Que se te ha estropeado la nevera? ¡Fuera con ella! ¿El sofá está viejo? ¡A volar!

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