No importa cuántas veces hayas visitado Palenque, la sensación de regresar a esta enigmática ciudad maya siempre es diferente. Aquí, en medio de la selva de Chiapas, los espíritus de la naturaleza hablan a través del poderoso rugido de monos aulladores, quienes habitan enormes árboles de maderas preciosas. Los únicos testigos vivos del esplendor de Palenque y sus dinastías.

Podemos decir mil cosas de Palenque: hablar de su arte, de su arquitectura que parece traída de otros mundos, pero bien dicen que una imagen vale más que mil palabras, y en este viaje fotográfico te invitamos a respirar el magnetismo de estas ruinas mayas y lo que aún te falta por descubrir en ellas.

 

La gran historia de Palenque.

Palenque fue junto con Tikal y Calakmul, una de las ciudades más poderosas del periodo Clásico Maya. El nacimiento, esplendor y decadencia de Palenque, se calcula entre los años 400 al 900 d.C. Gracias al estado de conservación de las inscripciones halladas en la ciudad, los investigadores han logrado descifrar muchos de los secretos de esta cultura precolombina.

 

El Templo de las Inscripciones.

El Templo de las inscripciones o Casa de las nueve lanzas afiladas, es uno de los edificios más emblemáticos de Palenque. Su altura es de 22 metros y en su interior fue hallada la impresionante cámara mortuoria de Pakal el Grande, lo que supuso uno de los más grandes descubrimientos de la Arqueología moderna. El último descubrimiento debajo de este templo alimenta aún más sus enigmas, pues se trata de un sistema hidráulico artificial que podría estar relacionado con el inframundo maya.

 

La tumba de Pakal El Grande.

Los testimonios de algunos trabajadores que ayudaron en la apertura del sepulcro de Pakal son estremecedores: cuentan que al levantar la lápida que cubría el sarcófago del gobernante, esta chocó accidentalmente con la pared de la cámara produciendo un sonido similar al roce entre dos cristales; algo que desconcertó incluso a los mismos arqueólogos.

Sobre la misma lápida yace un grabado excelso que muestra a Pakal en su viaje desde el mundo de los muertos hacia el plano celestial, aunque otras versiones no científicas han interpretado en el grabado la imagen de Pakal tripulando una nave espacial.

 

El Templo de la Reina Roja.

Otro sepulcro de menores dimensiones pero no menos impresionante, es el dedicado a la Reina Roja, llamada así porque sus restos se encontraron cubiertos de cinabrio, un colorante mineral de tono rojizo. Junto al cuerpo de la Reina Roja, quien supuestamente habría sido la esposa de Pakal, se encontraron los cuerpos de sus acompañantes en su camino al Xibalbá.

 

El Palacio.

Coronado por una especie de torre similar a un campanario, el Palacio es un conjunto de edificios interconectados que estaban destinados a la élite de Palenque. Originalmente, este conjunto estaba pintado casi en su totalidad de color rojo.

En los patios, pasillos y habitaciones del Palacio se encuentran algunos de los grabados más bellos que se conocen hasta el momento de la cultura maya, como el que muestra el ascenso de Pakal al poder, así como escenas de batallas y gobernantes prisioneros de ciudades enemigas.

 

Las habitaciones del Palacio.

Debajo del Palacio, los mayas diseñaron un sorprendente sistema de drenajes para separar el agua dulce de las aguas residuales; además, las habitaciones estaban diseñadas para contar con su propio sistema de ventilación y áreas de sauna.

 

Grupo de las Cruces.

El Grupo de las Cruces está compuesto por tres templos que delimitan una pequeña plaza central. Los arqueólogos señalan que este fue el espacio ceremonial y religioso más importante de Palenque. Cada templo estaba consagrado a diferentes dioses que representaban el plano celeste, terrestre y subterráneo. En cada templo se pueden admirar magistrales grabados sobre piedra caliza con imágenes de sacerdotes y textos en glifos.

 

El Templo de la Calavera.

El Templo de la Calavera o Templo XII debe su nombre a la representación de una calavera ubicada en la base del pilar derecho que sostienen el techo del templo. Aunque este es el primer edificio que recibe a los visitantes en Palenque, aún se encuentra inexplorado. Las futuras investigaciones en este edificio prometen bastantes sorpresas, ya que es parte del grupo de edificios que resguardan las cámaras mortuorias de Pakal y la Reina Roja.

 

El lado desconocido de Palenque.

Existe un recorrido alterno al que todo el mundo conoce. Se trata de una excursión a través de la selva en donde aún se pueden observar una gran cantidad de entradas a templos y pirámides que permanecen bajo el follaje selvático. De hecho, solo se ha explorado el 2% de la totalidad de Palenque y se calcula que aún existen más de mil estructuras ocultas. Por obvias razones de seguridad, este recorrido sólo puede hacerse con un guía certificado de la zona arqueológica.

 

La exuberancia de la selva chiapaneca.

Al realizar el tour alternativo por Palenque, además de observar ruinas que pocos han visto, tendrás la oportunidad de contemplar la belleza de la selva en todo su esplendor, atravesando cascadas y riachuelos, mientras el guía te explica la riqueza de la flora y fauna de la región. Prepárate con calzado cómodo que te permita caminar en zonas de fango y olvídate de llevar shorts. Lo recomendable es usar pantalones largos y camisa para evitar las picaduras de insectos y las espinas de algunas plantas tóxicas.

 

Duerme cerca de las ruinas de Palenque.

Para redondear la experiencia mística de una visita a Palenque existen opciones para pasar la noche en cabañas ecológicas justo a la entrada de la zona arqueológica. Una buena opción es el campamento Kim Balam. Y si quieres madrugar o te cuesta trabajo levantarte, no te preocupes, los monos aulladores se encargarán de despertarte.

 

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