Crédito: Meagan

 

En 2008 yo bailaba danza del vientre profesionalmente y me fui a hacer un tour por Canadá y los Estados Unidos, organizado por mi propia cuenta. Enseñando en seminarios y haciendo shows, zigzagueé por todo el país, yendo de un estado a otro. Usé Craiglist para encontrar con quien compartir viajes largos y pagar a medias la gasolina, y decidí usar Couchsurfing para encontrar alojamiento en los casos en los que no pude quedarme en casa de algún otro bailarín conocido. Había sido miembro de Couchsurfing durante un par de meses hasta que finalmente me animé a probar de qué se trataba.

Cuando me dirigía a un camping en la isla del Cabo Bretón, antes de dar clases en Halifax, pasé por un pequeño pueblo llamado Antigonish. Usando Couch Search encontré a un estudiante de doctorado que tenía una habitación disponible y parecía amable. Era divertido y amigable, y tenía muchas recomendaciones positivas en su perfil. Después de mandarnos un par de emails, lo invité a acampar conmigo. Una cosa llevó a la otra, y terminamos a los besos en una carpa debajo de la lluvia. Después tuvimos una relación a distancia mientras yo seguía con mi tour. Él me escribía largas cartas desde el sitio arqueológico donde estaba pasando el verano, que llenas de polvo me esperaban en las muchas direcciones donde yo me quedé. Eventualmente cortamos, pero siempre me pregunté si otras personas usarían a Couchsurfing como un sitio en el que conseguir citas.

Resulta que no sólo ha sido útil para conseguir citas, sino que el uso de Couchsurfing para conseguir con quien acostarse es algo sabido y explotado activamente. Un artículo de Business Insider lo llama “the best hook-up app” (algo así como la mejor aplicación para una aventura o sexo ocasional), reduciendo el idealismo de esta página web a una versión glorificada de los “encuentros casuales” de Craigslist’s. Argumentando que la razón principal por la cual la gente se suma a Couchsurfing es conseguir un servicio puerta a puerta de extranjeros hambrientos de sexo, el artículo entrevista a anfitriones que hablan del éxito que tienen en ese sentido. Una mujer conoció a su marido haciendo couchsurfing… y ahora usan al sitio para encontrar con quien hacer tríos (u orgías) con huéspedes que estén dispuestos. Otro hombre detalla sus variadas conquistas y explica como en su perfil filtra a huéspedes femeninas y de cierto rango de edad (menores que él).

Cuando estaba usando Couchsurfing como huésped y anfitriona vi varios de esos perfiles. Usualmente estaban acompañados por una foto del anfitrión cuidadosamente recortada para eliminar a la chica de la imagen. Alguien que decía que solamente estaba interesado en surfers mujeres preferentemente lindas («hombres: no aplicar, no soy gay»), inmediatamente significaba un gran NO de mi parte. Yo me había sumado a la comunidad de Couchsurfing para promover economías alternativas y conocer a personas interesantes, y no tenía intenciones de pasar mi tiempo lejos de casa rechazando pases sexuales no queridos.

Los artistas del levante pensaron exactamente lo contrario a lo que pensé yo y descubrieron que Couchsurfing era un territorio perfecto para ser explotado. Un tipo llamado Maverick escribió una guía sobre como tener sexo ocasional al hacer couchsurfing, pero ya ha desaparecido de su página web, mientras que otro artículo estelar aún permanece (8 señales de que una chica couchsurfer es rapidita). Al mirar su sitio, no cuesta mucho darse cuenta de que se trata de un artista del levante al estilo Tucker Max. Couch Bangs es una página dedicada a hombres que cuentan cómo han logrado convencer a varias señoritas de que durmieran en sus camas y no en sus sofás. Uno de ellos escribió:

La primera noche se hacía la difícil, al estilo de “te vas al carajo si es que intentas algo conmigo”, y encima ella era más alta que yo, como para hacer todo más difícil; de todos modos la llevé a recorrer la ciudad y la invité a un sitio romántico en Alexandría, Virgina. (Como si me importara) Me dijo que yo estaba haciendo demasiado por ella, y le contesté que yo era una buena persona con mucho tiempo libre disponible. Pero ese primer día no pasó nada y de hecho ella se encontró con otro tipo de couchsurfing (se portó para el orto conmigo).

Dios no quiera que seas una buena persona haciendo sentir bienvenido a tu huésped en tu ciudad, llevándola a conocer distintos lugares. No, no hay razones para que te importe una persona a menos que eso conlleve sexo.

Considerando cuáles eran los objetivos originales de Couchsurfing (ayudar a viajeros a conocer a otros viajeros con el mismo estilo de vida, encontrar alojamiento barato o gratis, y construir una comunidad alternativa), es una pena que algunas personas piensen que quien usa couchsurfing lo hace por sexo. El sitio ha sido útil por la comunidad de viajeros por casi 10 años, a pesar de su transición dificultosa a ser una organización con fines de lucro hace un par de años. También es naive asumir que nunca nadie tiene relaciones sexuales con un huésped – viajar es excitante y divertido, estás lejos de cada y sientes que tienes más libertad para hacer cosas que normalmente no harías, conoces a gente interesante y probablemente en algún momento termines haciendo cucharita debajo de las sábanas en una noche oscura y romántica.

Couchsurfing es básicamente una oportunidad. Puedes conocer a personas interesantes, y a veces, cuando esos encuentros pasan, hay química y el sofá nunca se usa. El sexo consentido entre adultos no solamente es posible, sino que también puede ser disfrutable y divertido, si se da en las circunstancias adecuadas… y no tiene que necesariamente convertirse en una relación o terminar en una recomendación positiva y nada más. Tener sexo sin ataduras cuando estás de viaje es una elección personal que cada uno deberá hacer por sí mismo.

Pero llamar a Couchsurfing una “app para el sexo ocasional” subestima completamente al resto de su potencial y minimiza la importancia de toda una comunidad.

 


Este artículo fue publicado en inglés el primero de abril de 2014.