IZTAPALAPA, CIUDAD DE MÉXICO

La representación de la pasión de Cristo de Iztapalapa está por cumplir 175 años y es una de las más espectaculares a nivel mundial dado el fervor popular como por la mega producción que hay detrás de la escenificación que revive los últimos días de Jesucristo.

Cerca de dos mil personas se unen para recrear la pasión de Jesús.

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Para participar es indispensable ser hijo de padres nacidos en Iztapalapa, no tener vicios y pertenecer la religión católica.

Cada año acuden aproximadamente dos millones de personas de todas partes del mundo. El origen del viacrucis de Iztapalapa data del año 1833 tras una epidemia de cólera que azotó a esta región.

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NOROGACHI, SIERRA TARAHUMARA, CHIHUAHUA

Otra de las celebraciones de Semana Santa más tradicionales del país es, sin duda, la del pueblo Norogachi, de la Sierra Tarahumara, en el estado de Chihuahua.

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Aquí se libra una impresionante batalla entre el bien y el mal y, durante toda la celebración de la Semana Santa, la constante son las danzas al ritmo de los tambores, además de las enormes fogatas que prenden los rarámuris en los cuatro puntos cardinales. Cada “bando” se pinta el cuerpo con peculiares manchas.

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SAN MIGUEL DE ALLENDE, GUANAJUATO

Durante la Semana Santa, las calles de este pueblo mágico se llenan de procesiones y fuegos artificiales, sobre todo el Viernes Santo.

Al terminar el sábado de Gloria se realiza una procesión donde los asistentes portan una vela en conmemoración del Fuego Nuevo, mientras que el Domingo de Resurrección las figuras de un muñeco de cartón de Judas son quemadas en medio de una gran algarabía.

TAXCO, GUERRERO

En Taxco de Alarcón vas a vivir una experiencia impactante: verás como mujeres y hombres de todas las edades le dan vida a estas fechas en un escalofriante peregrinar. Las ancianas llamadas ánimas o encorvadas caminan descalzas con los pies encadenados, el rostro cubierto y, con rosarios entre sus manos, piden por el perdón eterno.

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Los flagelantes caminan encapuchados, con su espalda descubierta, mientras se laceran con un látigo que en la punta lleva pinchos o clavos para rasgarse la piel en cada azote, acción que deben realizar sin emitir algún tipo de lamento. Otra importante figura la de los encruzados, los cuales cargan en sus espaldas enormes rollos de zarzas con afiladas espinas los cual cortan a cada paso los hombros de quienes las sujetan. En este vídeo pueden apreciar la solemnidad de esta conmemoración.

Crédito imagen de portada: lachiquita