Para nuestros ancestros mexica los placeres exquisitos de la carne eran regalos dados por los dioses en su infinita misericordia. Las deidades se regocijaban al ver disfrutar de la vida a sus más preciadas creaciones: los seres humanos. Xochiquetzal, Flor de Plumas o Flor Preciosa, era la diosa de las flores, el amor y la maternidad.

Fue esposa de Tláloc y, raptada por Tezcatlipoca , se fue a vivir a los nueve cielos. También fue esposa de Centéotl, de Ixo Tecuhtli y de Mixcoatl. Con este último tuvo un hijo: Quetzalcoatl.

De sus cabellos nacieron las fuentes y los ríos, de su piel surgieron la hierba y las flores; de sus ojos, las cavernas y los pozos y de su boca, las grandes cuevas. De su nariz se forman los valles y los montes y de su espalda, las grandes montañas. Xochiquetzal también es considerada como la patrona de las labores domésticas.

Hoy en día se conocen 44 representaciones de Xochiquetzal pero, sin importar su forma, es bien sabido que su arquetipo es el de una mujer joven en plena potencia sexual. Es la amante divinizada que evoca el amor, la voluptuosidad, la sensualidad, el deseo sexual y el placer en general.

Pero no todo es sensualidad, ya que también es patrona del juego, del canto, la danza, la alegría, las flores y, en términos generales, de todo lo que representa la belleza. Era patrona de los pintores, bordadoras, tejedoras, escultores y plateros. Se puede decir que Xochiquetzal fuese la esencia de las mujeres pintoras que ejercían la profesión de tlacuilo «pintor, escribano» como lo muestra gráficamente el Códice Telleriano Remensis.

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En el Tonalamatl es regente del día uno xochitl. por lo que las mujeres que nacían en él tenían posibilidad de ser buenas bordadoras o, en el otro extremo, prostitutas, dependiendo de la educación que llevaran.

Existe un mito que se refiere especialmente a la fuerza de índole sexual que representa Xochiquetzal y que puede ayudar a entender la simbología que entraña el nombre de la deidad, en cuanto que las flores son producto de sus genitales. El intérprete del Códice Magliabechiano así lo narró:

«Quetzalcoatl estando lavándose tocando con su mano el miembro viril, echó de sí la simiente y la arrojó encima de una piedra, y allí nació el murciélago, al cual enviaron los dioses a que mordiese a una señora que ellos llaman Xochiquetzal -que quiere decir rosa-, que le cortase de un bocado lo que tiene dentro del miembro femenino; y estando ella durmiendo, lo cortó y lo trajo delante de los dioses y lo lavaron, y del agua que de ello derramaron salieron rosas que no huelen bien, y después el mismo murciélago llevó aquella rosa al Mictlantecuhtli y allí lo lavó otra vez, y del agua que de ello salió, salieron rosas olorosas, que ellos llaman suchiles , por derivación de esta energía que ellos llaman Xochiquetzal».

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