En el municipio de Ocosingo, en pleno corazón de Chiapas, se encuentra una de las ciudades mayas más importantes y menos conocidas de México. Toniná, la ciudad de piedra, alcanzó su esplendor entre el año 700 y el 900 de nuestra era y fue el principal rival de Palenque por la soberanía de la zona. Debido a su relativo aislamiento, Toniná se mantuvo en pie aún después del colapso de las demás ciudades mayas del periodo clásico, siendo el último resquicio de esta asombrosa civilización. Los invito a conocer un poco más de esta asombrosa ciudad a través de estas fotografías.

Photo: Rulo Luna

Toniná cuenta con dos canchas de juego de pelota. En la foto de arriba se observa la cancha principal al sur del complejo. Esta es una cancha hundida que se encuentra simbólicamente relacionada con el inframundo o Xibalbá. Se puede observar que la cancha no cuenta con anillos, sino con marcadores en los que había que hacer rebotar la pelota.

 

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En los marcadores se encuentran representados prisioneros de guerra y efigies de Kukulkán, el dios serpiente (ver en la foto anterior). Los prisioneros representados en esta cancha hacen referencia a vasallos del rey de Palenque. Toniná tenía una rivalidad marcada con esta y otras ciudades mayas y llegó a imponerse sobre ésta, así como sobre Yaxchilán, Bonampak, Calakmul, Tikal, Copán y Pomoná.

 

Photo: Rulo Luna

La acrópolis es el templo principal de Toniná. Tiene 74 metros de altura y es una de las pirámides más altas de México —superando a la Pirámide del Sol. Está dividida en siete plataformas en donde se pueden encontrar distintas edificaciones como palacios, habitaciones, templos, altares y tronos. Cuenta con un total de 260 escalones que coinciden con los días del calendario lunar de los mayas.

 

Photo: Rulo Luna

En la segunda terraza de la acrópolis se encuentra el Palacio del Inframundo. Este era un centro de meditación para los gobernantes y chamanes donde pasaban largas horas en completa oscuridad. Las tres puertas están dedicadas a las deidades del cielo, que son el sol, la luna y Venus. Las ventanas tienen forma de cruz, representando los tres niveles de la cosmogonía maya —el inframundo, el cielo y el mundo terrenal—, pero también los cuatro rumbos del universo.

 

Photo: Rulo Luna

El primer recuento que se tiene de las ruinas es de finales del siglo XVII y el INAH ha estado involucrado en las labores de excavación desde 1980. La zona arqueológica cuenta con un museo de sitio y se mantiene en perfectas condiciones. Es una gran opción si quieres explorar una zona arqueológica interesante y no tan concurrida.

 

Photo: Rulo Luna

El nombre actual de la ciudad —Toniná— quiere decir ciudad de piedra en lengua tzeltal. Esta denominación es moderna, ya que originalmente se le conocía con el nombre de Po, un vocablo maya que hace referencia al humo del copal. La columna de la foto representa a uno de los gobernantes de Toniná.

 

Photo: Rulo Luna

Cada plataforma de la acrópolis es impresionante. Algunas funcionaban como teatros al aire libre, mientras otras están ocupadas por tronos y palacios. Sólamente en el último nivel puedes encontrarte con trece templos.

 

Photo: Rulo Luna

Todos los guías que hay en Toniná están acreditados por el INAH. Manuel ha sido guía por más de veinte años y participó en las labores de excavación que se llevaron a cabo en los ochenta. Pregunten por Manuel Girón cuando visiten Toniná, se sabe todo lo que hay que saber sobre este sitio.

 

Photo: Rulo Luna

La vista desde el último nivel de la acrópolis es digna de subir los 260 escalones más estrechos que has visto. Desde aquí se domina toda la región, como es de esperarse en una ciudad de tradición bélica. Se alcanzan a ver partes de Ocosingo, algunos centros ecoturísticos y una zona militar. El municipio de Ocosingo se conoce como la puerta a la Lacandona, pero se distinguen muchos más terrenos dedicados a la ganadería que parches de bosque tropical.

 

Photo: Rulo Luna

Toniná es muy pintoresco y se presta para buenas fotos. Si vienes de visita en temporada baja y entre semana, tendrás el lugar prácticamente para ti sólo. Desde San Cristóbal de las Casas se hacen entre dos y tres horas de camino, pero Ocosingo también cuenta con opciones de hospedaje.