Ya está decidido. Este año te vienes a vivir una de las fiestas más sonadas y con más tradición de España, pero, seamos sinceros, no tienes ni idea de por dónde meterle mano. Porque, amigo, si crees que has conocido algo parecido en tu largo bagaje fiestero estás muy equivocado. Así que toma nota y prepárate para disfrutar de la inigualable Feria de Abril de Sevilla.

1. A la Feria se va bien vestido

Que sí, hombre, que sí, que todo el calor que tú quieras, pero la americana te la pones. La Feria tiene un código de vestimenta muy concreto y, aunque no es necesario que vayas en traje de chaqueta, una americana y una camisa es lo mínimo que se despacha, ¡por favor! Y qué decir de las chicas, ¿hay alguna que no sepa lo que es un traje de flamenca? Por lo general suelen ser caros y no es requisito indispensable, con ir arregladas basta, pero si quieres pasear por el Real «de sevillanas maneras» tienes la opción de alquilar o comprar uno de segunda mano.

2. Re-bu-ji-to

Apréndete bien el nombre porque ir a la Feria y no pedir rebujito es como no haber ido. Es la bebida por excelencia de esta fiesta, una refrescante combinación de manzanilla con refrescos de lima y hielo que te ayudará a combatir el calor de la primavera sevillana.

3. Olvídate de entrar en las casetas como Pedro por su casa

Aunque hay muchas casetas públicas, la mayoría son privadas. Así que si intentas entrar en una al azar porque piensas que todas son de entrada libre, es probable que un portero con mucho malaje te corte el paso sin contemplaciones. Eso sí, si tienes un amigo sevillano es hora de tirar de contactos y conseguir que te invite a la suya.

4. Chiquillo, ¿no te sabes ni la primera?
Bueno, no te preocupes, algunos sevillanos tampoco somos muy diestros en el arte de las sevillanas, pero al final es cuestión de echarle cara. Lo importante es que estés dispuesto a aprender y que te busques un buen compañero de baile, el rebujito que corre por tus venas hará el resto.

5. El coche ni lo toques

Busca un buen aparcamiento, lo más alejado de la Feria que puedas, y no cojas el coche el resto de la semana. Las zonas cercanas al recinto ferial son un auténtico caos automovilístico, con multitud de calles cortadas y los coches de caballos ralentizando las pocas vías que permanecen abiertas. Autobús, metro o taxi son buenas opciones, aunque si no estás muy lejos lo ideal es ir andando.

6. Tranquilo, la Calle del Infierno es más divertida de lo que parece

Con ese nombre cualquiera se atreve a transitarla, pero no te preocupes, así llamamos a la zona donde se encuentran las atracciones.

7. A la Feria, ¿de día o de noche?

Pues depende. Del mediodía en adelante la Feria es quizás más auténtica, por el Real se puede ver pasear a las sevillanas ataviadas con sus trajes de flamenca y a los caballos y carruajes paseando a sus monturas entre el gentío, mientras que en las casetas no paran de sonar los sones flamencos ni de circular el rebujito y las tapas. Cuando empieza a oscurecer el ambiente cambia, los caballos desaparecen, el público más joven empieza a tomar las calles del recinto ferial y las canciones más modernas se mezclan con el compás de las sevillanas.

8. Ni se te ocurra estrenar calzado

Si te has comprado unos zapatos bien bonitos para ir a la Feria, será mejor que los dejes para otra ocasión. Porque seguro que no querrás ver tan reciente adquisición cubierta por una densa capa de albero que desluciría hasta a unos Louis Vuitton de esos de 10.000 euros. Además, es conveniente que el calzado sea cómodo, pues te esperan muchas horas de paseos por el Real y bailes al son de las sevillanas.

9. Lleva un mapa

No digas que no te lo advertimos. El Real de la Feria tiene una extensión de 450.000 m2, dividido en 24 manzanas y 15 calles, un auténtico laberinto si tenemos en cuenta que todas las casetas parecen iguales y la vorágine de personas que transitan de un lado para otro. Hasta los sevillanos nos perdemos. Así que haznos caso y agénciate un mapa o descárgate la app que el Ayuntamiento ha creado para tan señalada festividad.

10. Remata la faena con unos churros con chocolate

El mejor epílogo para un buen día de Feria es sentarse tranquilamente (si hay sitio) en alguno de los puestos de churros del recinto ferial y reposar tus cansados y doloridos pies durante unos instantes mientras el chocolate te ayuda a reponer fuerzas. Tras degustarlos y sentir cómo el calor infunde fuerzas en tus entumecidos músculos, es hora de poner rumbo a casa a descansar, porque en unas horas el espectáculo continúa y hay que volver a dar el do de pecho.