Para qué negarlo, los aragoneses son (somos) especiales y, aunque en el fondo son «muy majos» y tienen gran corazón, en primera instancia puede resultar complicado entenderles. Pero no te preocupes, que si quieres que tu amistad con un maño perdure, sólo tienes que seguir esta guía.

1. No va a cambiar de opinión

Da igual que lo que diga esté en contra de tus valores, o que esté diciendo una de las mayores mentiras del universo. Los aragoneses siempre tienen la razón, incluso cuando no la tienen, por lo que no te pongas a intentar convencerle de nada. Los aragoneses son unos cabezotas y nunca van a ceder aunque sepan que tienes razón. Así que si no quieres iniciar la discusión más larga de la historia del universo, hazte un favor y evita cualquier discusión con ellos.

2. Aprende a entender su humor

En Aragón habita una forma única de humor, el conocido como humor somarda. Es un humor muy cínico, irónico, muy enrevesado… y a primera oída puede resultar confuso para gente foránea. Si un maño no quiere hacer algo no te va a decir que «no», te dirá «sí por los cojones». Y de ahí, para arriba. Así que trata de aprender a distinguir cuando está serio de cuando bromea y vuestra relación tendrá un futuro prometedor.

3. No es que nunca se peine…

Es que en Aragón hace mucho viento. En Mañolandia la gente se peina, incluso hay quien lo hace todos los días. Pero como salgas a la calle y te agarre un día de cierzo, da igual que lleves la permanente o un casco en la cabeza. Ni su cabezonería puede combatir al cierzo.

4. Su casa también es tu casa

Y aunque quizá no te lo haya dicho, los aragoneses están encantados de que les visite la gente de fuera. Aragón es una de las comunidades autónomas más bellas de España, y hay mucho más que hacer más allá de hacer una noche de escala entre Madrid y Barcelona. Así que si tienes un amigo aragonés, ve a visitarle con tiempo y deja que te sorprendan las maravillas de su comunidad.

5. El fútbol no es un buen tema de conversación

El fútbol de élite aragonés no pasa por su mejor momento, por lo que igual es aconsejable no sacar el tema. Aunque el Huesca pelea duro por subir a primera, los zaragocistas recuerdan con nostalgia aquellos años del gol de Nayim desde medio campo, de los 4 goles de Diego Milito al Madrid, de David Villa defendiendo el escudo Zaragoza… Aunque si lo tuyo es hablar de deporte, prueba entonces con el fútbol sala, el baloncesto, o el voleibol, donde el pelo les luce bastante mejor.

6. No está enfadado

Aunque los aragoneses suelen gritar mucho cuando hablan y pueden llegar a acentuar todas las vocales de una palabra (¡Zárágózá!), eso no significa que estén enfadados. Y es que el acento aragonés es así, intenso, y les acompaña hasta en sus momentos más románticos: “¡Hólá, guapá! ¿Qué hácés éstá nóché?”

7. Aprende a usar el jodo

El diccionario aragonés está lleno de palabras típicas, pero sin duda el “jodo” es una de sus estrellas. Sin embargo, esa misma palabra puede tener un millón de significados diferentes dependiendo del lugar que ocupe en la frase o de dónde pongas el acento. Y es que no es lo mismo decir «Jodo», que «Jodoo», que «Jooodo» o que «Jodó». En esta infografía de Enjoy Zaragoza podrás encontrar sus diferencias.

8. No te quejes de frío delante de él

A no ser que seas un esquimal, Papá Noel o vivas en Castilla y León, no te quejes del frío que hace en tu ciudad delante de un maño porque probablemente te supere. Y si no, hazte un rutilla por Aragón en el mes de febrero y sentirás lo que es el frío. Sobre todo, como al cierzo le dé por hacer de las suyas.

9. No te quejes de calor delante de él…

… si es zaragozano. A no ser que seas Satán o vivas en Andalucía, tampoco vas a poder quejarte a él del calor que hace en tu ciudad porque los veranos en Zaragoza pueden ser muy duros. Los 40 grados a la sombra pueden alcanzarse cualquier día de julio.

10. A la Pilarica, mejor ni nombrarla

Si algo une a todos los aragoneses es su respeto y devoción por la Virgen del Pilar, todo un símbolo en la capital maña y en el resto de la comunidad autónoma. Así que si quieres que tu relación con un aragonés perdure, ni se te ocurra hablar mal de la Pilarica y vete comprándote una cinta del Pilar para tu coche.

Como ves, ser amigo de un aragonés tiene su estrategia, pero si sigues esta guía paso a paso, estoy seguro de que te vas llevar una gran amistad para toda la vida. Joodoo, qué amigo.

Un artículo de Sergio Otegui Palacios, responsable de marketing de contenidos de El Fabricante de Nubes.