Foto: Connie Ma

1. La comida de tu abuelita.

Estados Unidos tiene una gran oferta gastronómica. Tiene inmigrantes provenientes de todo el mundo y varios restaurantes con estrellas Michelin, lo que significa que tanto la cocina internacional como la nacional son excelentes. Pero nada, NADA he dicho, se compara con el plato típico que prepara tu abuela para darte la bienvenida al país.

 

2. Las tortillas.

Es verdad que hay muchas marcas de tortillas importas en Estados Unidos, pero no sé si son las estufas, el clima o el ambiente mexicano que hacen que las tortillas del interior del país sepan inigualables. Y, volviendo al punto anterior, si las prepara tu abuela, felicidades, eres el expatriado más afortunado del mundo.

 

3. Los besos (y los abrazos).

No te das cuenta de lo acostumbrado que estás al clásico beso en el cachete (y el abrazo incluido si de verdad te importa el receptor), hasta que te vas del país por una temporada. Y es que los estadounidenses suelen ser muy amigables, pero el contacto humano está reservado para ocasiones especiales. ¡A nosotros nos gusta saludar de beso hasta a los desconocidos y no nos arrepentimos de ello!

 

4. ¡La fiesta!

Porque sólo en México “algo tranqui” puede llegar a convertirse en la mejor fiesta del año.

 

5. Las aguas frescas… ¡En especial la de horchata!

Sí, sí, todo el mundo alaba al tequila y con mucha razón, pero hay muchas bebidas poca valoradas dentro de la gastronomía mexicana y nuestras famosas aguas de sabores son el ejemplo perfecto. Mientras nuestros vecinos gringos tienen sus limonadas, los mexicanos tenemos toda la gama de frutas y cereales de la estación. Y si las compras en algún puestito en la calle, ¡mucho mejor!

 

6. Las curas para la cruda.

¿Cómo esperan que sobreviva al día siguiente sin mi torta ahogada/menudo/ clamato/*inserte aquí su remedio local* para la cruda?

 

7. Las playas.

Claro, Santa Mónica es bonito y ciertos sitios de Miami tienen su encanto, pero para playas paradisiacas: ¡México se pinta sólo! Nada más pensar en la arena, el calorcito y la michelada de tu preferencia esperando en el bar de la alberca hacen sentir nostalgia a cualquier mexicano fuera del país.

 

8. Los puestitos callejeros.

Elotes con crema, raspados, verdura cocida, tejuino, papitas con chile… Hay cosas que ni todos los camioncitos de helados gringos pueden reemplazar.

 

9. El clima.

Porque nada inspira más a tomarse una chela que el clima mexicano. ¿Necesito decir más?

 

10. La gente.

Como dije anteriormente y con excepción, por supuesto, del señor Donald Trump, los estadounidenses tienden a ser personas muy agradables. Sin embargo, la energía y la vibra de los mexicanos no se encuentra en ninguna otra parte del mundo y es algo que los que estamos del otro lado de la frontera siempre vamos a echar de menos.