Crédito: Karan Jain

1. Comparar países o destinos.

Ya sabemos que no hay nada más odioso que las comparaciones y, si hay algo que debes evitar hacer a toda costa, es comparar el lugar donde creciste con los países que visitas. Cada país o lugar es único, por suerte, y hay que vivirlo a pleno con todo lo que tiene para ofrecer.

 

2. Viajar muy rápido.

No por mucho correr se llega antes o se ven más cosas. Hoy en día la mayoría de nosotros viaja con los días contados y con billete de vuelta, pero os aseguramos que al final, darle el tiempo suficiente a los lugares, se agradece muchísimo. A veces es mejor recorrer menos lugares, pero disfrutarlos más.

 

3. Decirle a otro viajero cómo debe viajar.

Y es que no hay dos viajeros ni dos viajes iguales. Cada uno vivirá el suyo a su manera e intentar decirle a alguien cómo debe vivir el suyo es un error y de poco sirve. Cada lugar es único y las experiencias dependen únicamente de quién las esté viviendo.

 

4. Dar cosas por supuestas.

No hay nada más imprevisto que un viaje y es que, desde el momento en el que sales de tu zona de confort, cualquier cosa puede suceder…

 

5. Perder de vista nuestros objetos personales.

Lo mejor para evitar lamentos es tener nuestras pertenencias controladas, sobre todo en las estaciones, lugares muy concurridos o turísticos, donde hay más probabilidad de robos.

Más vale prevenir que curar. Eso es lo que siempre dicen los padres. Así que no nos queda más remedio que hacerles caso, que para eso son más mayores, ¿no?

 

6. Sobrevivir a base de comida rápida y no probar la gastronomía local.

Sí, sí, lo sabemos, a veces es imposible no soñar con un menú doble de hamburguesa con patatas fritas regado con una deliciosa coca cola (que nos lo digan a nosotros en nuestro viaje a China), pero la gastronomía es una buena parte de la cultura local, ¡así que a probar platillos nuevos!

 

7. Dejar de hacer o de ver algo porque cuentas con mucha información o te parece muy turístico.

Hoy en día, tenemos tanta información de casi todo que a la hora de organizar un viaje seguramente sabremos más del destino un año antes de conocerlo que después de haber estado. Muchas veces cometemos el error de evitar lugares muy turísticos por creer que están demasiado edulcorados. Visítalos y así después podrás juzgar. Si son turísticos, también será por algo, ¿no?.

 

8. Dejar de hacer o de ver algo porque no cuentas con mucha información.

En ocasiones nos hablan de lugares de los que no habíamos oído hablar antes y pensamos que si nadie habla de ellos, también será por algo… Pero nosotros tenemos que decir que, probablemente, los lugares más increíbles que hemos conocido en nuestros viajes son los que menos mencionados en las guías de viaje.

 

9. Regatear como si no hubiese un mañana (hasta hacerle perder dinero al vendedor).

Está claro que el regateo forma parte de muchísimas culturas y que no ponerlo en práctica puede llegar a significar incluso, una falta de respeto. Pero entre eso y querer “rascar” hasta el último céntimo, va un buen camino. Tenemos que ser conscientes del valor de las cosas y, sobretodo, del valor del dinero en cada lugar y para cada persona o comunidad.

 

10. Ser impaciente.

En la mayoría de países se vive a un ritmo mucho menos acelerado al que estás acostumbrado. Querer las cosas para ya no hará que la gente corra más o las obtengas antes. Relájate, disfruta y recuerda: el viaje es el destino.