Crédito: Aaron Stidwell

1. Para comprender el tipo de cambio hace falta más que multiplicar por 10.

En muchas partes de México, la moneda estadounidense es conocida y usada. Pero cuando no estás acostumbrada a usar cambio, puede ser complicado.

Cuando me mudé a los Estados Unidos, mi primo me dio una bolsa llena de monedas: quarters, dimes, nickels y pennies. Yo las conocía por su valor monetario – .25c, .10c, .05c y 0.01c., pero no por el nombre. En una escala en el aeropuerto de Houston, ordené un perro caliente y una lata de Pepsi. La señora que me atendió me dijo cuál era mi total. Como no pude entenderle, tiré un tanto de monedas en el mostrador. Ella las contó y respondió: “Te falta un penny”. Me estaba volviendo loca… “¿Qué es un penny? El hombre que estaba detrás mío en la fila, tiró un centavo en el mesilla. There you go. Le agradecí como si él hubiera rescatado a mi perro del pozo. Thank you, thank you, fue todo lo que pude decir en el lenguaje extranjero.

 

2. Los Estados Unidos no son tan fantásticos como lo muestran en la televisión.

Me mudé al sur del país y no era nada glamoroso. Tenía grandes expectativas de ver luces brillosas y grandes sistemas de carreteras. Eran más brillosas y grandes que las que había visto antes, pero no como yo me lo esperaba. Cuando llegué de Houston a Little Rock, Arkansas, me di cuenta de que el aeropuerto de Cancún era más grande que aquel.

 

3. Hay mucho más en Estados Unidos que Los Ángeles, Nueva York, Florida y Texas.

Cuando vivía en México, todo lo que sabía del mapa de Estados Unidos era que Texas y Florida habían pertenecido en algún momento al territorio Mexicano, al igual que Los Ángeles y California. Y conocía de la existencia de Nueva York por las películas y los programas de televisión. Cuando me estaba yendo de México, unos conocidos me pidieron: “Si vez a mi amigo, mándale saludos. Vive en California”. Como si el único lugar al que ir en los Estados Unidos fuera Los Ángeles.

 

4. La comida mexicana que se encuentra en Estados Unidos no es verdadera comida Mexicana.

¿Totopos de maíz duros y tortilla para tacos duros? ¿Qué es eso? ¿Carne molida en tus tacos? ¿Qué? ¿Salsa dulce? Por supuesto, hoy en día puedes encontrarlos en los restaurantes mexicanos, pero no son originales de México. Cuando me entra la nostalgia de la comida mexicana, no me pongo mejor al ir a un restaurante mexicano o a un Taco Bell.

De todas maneras, me gusta explorar la comida mexicana en mis viajes por distintos estados. Me parece interesante como guisan y sirven la supuesta “comida mexicana” en los Estados Unidos.

 

5. Una hamburguesa no es solamente para celebrar tu cumpleaños.

En México, solía comer una hamburguesa en mi cumpleaños o una celebración especial, cocida en casa o de restaurante. Cuando vine a los Estados Unidos por primera vez, rápidamente perdió la conexión especial que solía tener. Comer una hamburguesa se volvió en una cosa de todos los días.

 

6. ¿Qué paso con los puentes?

En México, es típico de tomar tantos días libres como sea posible junto con un día feriado. Sí el día festivo cae en jueves, entonces tomas el día viernes también. ¿Cuál es el punto de regresar a trabajar por un día? Y si es posible, toma el lunes también – después de tanto celebrar, necesitas el descanso. Aquí en los Estados Unidos, el único puente que hay es el del Día de Gracias (mi día festivo favorito). Especialmente si vas a la escuela, puedes tomar libre el miércoles antes del jueves de Gracias. Pero si el día de independencia (4 de julio) cae en jueves, entonces tendrás que volver al trabajo el viernes. Con o sin la cruda.

 

7. No todos los chicos «Americanos» son guapos.

Lo siento mucho si ofendo a alguien. Cuando le dije a mis amigas que me mudaba a los Estados Unidos, se pusieron celosas. “Vas a conocer a todos los guapos”. Lo siento chicas… ¡no todos son unos Ben Affleck!

 

8. ¿Qué pasó con los vendedores ambulantes?

Extraño a los vendedores ambulantes; comprar un vaso de fruta o un tamal, pasando en la calle. Al menos de que estés en Nueva York o en un villa Mexicana dentro de una gran ciudad estadounidense, los vendedores ambulantes no existen. Solo restaurantes de comida rápida… y no son lo mismo.

 

9. La gente no es tan amable.

En los Estados Unidos, las personas siempre están de corre y vuela, y no tienen tiempo de llegar a conocer a la gente alrededor de ellos. Hay ocasiones en las que ni llegas a conocer a tus vecinos, y es difícil recibir ayuda de gente que no conoces. En México es otra historia, hasta un extranjero puede llegar a ser parte de la familia. Cuando saludas a alguien en los Estados Unidos, es con un “buenos días” o cualquier otro saludo a un kilómetro de distancia. Pero en México es un abrazo y uno o dos besos en la mejilla.

 

10. Y lo más chocante: no hay siestas para los que han pasado el preescolar.

La siesta es una parte importante de la cultura Mexicana. Y muy necesaria. Extraño tener los descansos de almuerzo largos para poder comer algo sobre una tortilla rápidamente y luego pasar el resto del tiempo descansando los ojos en una hamaca o una silla de hilo. ¡Los adultos mexicanos también necesitamos la siesta! 


Puedes leer este artículo en inglés haciendo clic aquí.