Crédito de la imagen: kalandrakas

Si te familiarizas con estas costumbres japonesas clave, podrás acercarte más a los locales y conocer Japón en profundidad.

1. Cómo dirigirte a las personas: el respeto

Hacer reverencias es una forma de arte en Japón y el respeto es inculcado en los niños desde el momento que comienzan la escuela. Para los turistas, una simple inclinación de la cabeza o un intento de reverencia con el cuerpo levemente inclinado hacia adelante serán suficientes.

La duración e inclinación de la reverencia está directamente relacionada al rango de la persona a la que está dirigida. Por ejemplo, un amigo recibirá una reverencia rápida, de unos 30 grados de inclinación, mientras que un superior en la oficina en la que trabajas debería ser saludado con una reverencia más lenta, de unos 70 grados de inclinación. Se trata de entender la posición social de la persona y las circunstancias.

Además de la reverencia, la forma de dirigirse a los otros es clave. Así como el Doctor Ramírez se sentirá un poco ofendido si tan sólo lo llamas “Ramírez”, lo mismo sucederá con un japonés si no agregas el sufijo “san” a su apellido, o “sama” si tu intención es ser particularmente respetuoso.

Los niños no tendrán problemas si usas sólo su primer nombre, pero si quieres puedes agregar el sufijo “chan” para las niñas y “kun” para los niños.

2. Etiqueta y modales en la mesa

Unas simple viñetas que recordar en este punto:

– Si te encuentras en una cena o una fiesta y te entregan una copa, aguarda antes de beber. Una vez que todos sean servidos, alguien tomará la iniciativa, dará un discurso, elevará su copa y añadirá “¡Kampai!” (¡Salud!).

– Recibirás una pequeña servilleta húmeda en la mayoría de los restaurantes japoneses. Utilízala para lavar tus manos antes de comer, luego dóblala y déjala a un costado de la mesa. No la uses como servilleta convencional ni toques ninguna parte de tu rostro con ella.

– No hay ningún problema con hacer ruidos al comer o sorber los fideos. De hecho, hacer ruidos al tomar la sopa de fideos ramen es una señal de buenos modales para demostrar que estás disfrutando de la comida.

– Puedes acercar el bol a tu boca para facilitar el comer con palillos, especialmente si se trata de un tazón de arroz.

– Antes de empezar a comer, ya sea una cena con 7 platos principales o una muestra de comida en un supermercado, lo correcto es decir “itadakimasu” (recibo esto humildemente).

3. No hace falta dar propina

No se acostumbra a dar propinas en Japón, bajo ninguna circunstancia, ya sea en taxis, restaurantes, salones de belleza. De hecho, dar una propina a una persona es un poco insultante: si los servicios que pides ya están cubiertos por el precio que te informaron, ¿para qué pagar más?

Si estás en una gran ciudad como Tokio y no hablas nada de japonés, un mozo o una moza quizás acepten la propina sólo para no tener que volver a explicar en una lengua extranjera el concepto de “aquí no se acostumbra a dejar propinas”.

Sólo recuerda: el precio es el precio.

4. Palillos

Dependiendo del restaurant elegido, quizás debas usar palillos. Si por alguna razón no estás acostumbrado a comer con ellos, haz el intento de aprender antes de pasar por inmigración. No es tan difícil como parece.

Aunque está cambiando lentamente, los japoneses solían creer que Japón era “único”: Japón es una nación-isla; Japón es el único país que tiene las cuatro estaciones; los extranjeros no pueden entender al Japón; sólo los japoneses pueden usar los palillos con propiedad.

Ya perdí la cuenta de la cantidad de veces que me indicaron que utilizaba los palillos japoneses con gracia y destreza, cuando lo cierto es que hasta un niño de tres años también puede hacerlo.

Si te encuentras cenando con un japonés, no te sorprendas si se maravilla por tu habilidad para comer como un japonés.

5. Umbrales de entrada

Quítate el calzado en la entrada de todas las casas y en la mayoría de los hoteles y comercios. Normalmente, encontrarás unos estantes en los que guardar tus zapatos y cerca de allí, una especie de chinelas para invitados que podrás usar. Muchos japoneses suelen cargar, por las dudas, con su propio par de calzado para interiores.

Nunca lleves puestos ninguna clase de zapatos o chinelas al pisar una estera de tatami (utilizada en la mayoría de los hoteles y los hogares japoneses, que incluso en la actualidad sirve como unidad de medida estándar). También recuerda ponerte y quitarte las chinelas especiales para usar dentro del baño.

Es de muy malos modales, por ejemplo, volver a ingresar a la sala de estar de una casa con las mismas chinelas con las que se caminó por pisos sucios.

6. Mascarillas

Aunque ya ha pasado mucho tiempo desde la epidemia del síndrome respiratorio agudo severo (SARS), cuando viajé a Japón pude ver que en los hospitales seguían teniendo botiquines especiales en caso de un rebrote.

Las máscaras estériles, como aquellas mascarillas quirúrgicas típicas de una sala de internación hospitalaria, son moneda corriente entre empleados, oficinistas y burócratas que intentan proteger a otras personas de sus propios gérmenes. Bastante sensible de su parte, ¿no es cierto? Las máscaras no protegen tanto al portador sino a quienes lo rodean, y muestran una preocupación por evitar el contagio de hasta un simple resfrío.

De todas formas, no les prestes mucha atención y no permitas que te asusten durante tu estadía en Japón.

7. Integrarse a lo local

En una encuesta se les pidió a grupos de estudiantes secundarios japoneses que identificaran los peligros que enfrentan los niños y jóvenes hoy en día: la mayoría coincidió en que la mayor amenaza es el individualismo.

La sociedad japonesa se enfoca en lo grupal. Las culturas occidentales, en cambio, están basadas en lo individual.

¿Significa esto que los japoneses no son más que abejas obreras en grandes panales de acero y cemento? Ciertamente no, pero para ellos el hacer resaltar las características individuales es algo que se hace de manera muy calculada y en pequeñas dosis.

Convertirte en el centro de atención es claramente una mala idea: no te suenes la nariz en público, evita comer mientras caminas y no hables por celular en espacios públicos –como trenes y buses-.

El gran problema es que los extranjeros no pueden dejar de “resaltar”: no importa cuánto tiempo hayas pasado en Japón, ni cuánto conozcas de su sociedad y su cultura, serás como una maraca en un concierto de cuerdas.

Como consecuencia de lo anterior, ser un extranjero en Japón es como ser una celebridad de baja categoría: te observarán de reojo, quizás te gritarán para llamar tu atención, es probable que hasta te pidan que te tomes una foto o firmes un autógrafo (lo cual me pasó en una isla al sur del país). En general, al visitar Japón estarás más consciente de que eres un sapo de otro pozo.

8. Tomar un baño

Las bañeras públicas y los baños termales colectivos están vivitos y coleando en Japón.

Los sento, o baños de barrio, se encuentran tanto en grandes ciudades como Shinjuku, como en pequeños pueblos de la isla de Shikoku.

Las onsen o aguas termales son destinos muy populares para excursiones de fin de semana.

A diferencia de las culturas occidentales, los baños termales japoneses son usados una vez que te has bañado y enjuagado y aún así sientes la necesidad de pasar 10, 20 o 30 minutos sumergido en aguas súper calientes. Uno le toma el gusto de a poco, y puede ser realmente relajante.

Si algún día te invitan a una casa japonesa, te darán el honor de usar la tina de baño primero, normalmente antes de la cena. Ten mucho cuidado de no ensuciar el agua de ninguna manera: la santidad del ofuro (tina de baño) es suprema.

Si tienes la oportunidad, no dejes de visitar un sento. Estos son lugares en los que las barreras de la edad, el color de la piel o el lenguaje no existen… la excepción es la separación por género, ya que sólo unos pocos son mixtos.

Estar sumergido en las aguas termales escuchando cómo mi corazón latía cada vez con más tranquilidad fue el momento en el que me sentí más a tono con la cultura japonesa.

9. ¿Habla en inglés?

Los japoneses asumirán que siendo extranjero hablas inglés, por lo menos hasta que les demuestres lo contrario. Incluso si tu estadía en el país es corta, podrás encontrar:

-grupos de pequeños estudiantes con uniformes prusianos impecables que te gritan “Hello”, “Hello!”, “Herro!” ni bien ven tus rasgos foráneos.

-personas que al cruzarte por la calle, sin más excusa, te preguntan: “Where are you from?” (¿de dónde eres?)

¿Amistosos? Sí, claro. Pero para los viajeros que no hablan el idioma anglosajón puede volverse confuso o frustrante.

Aún si hablas japonés de manera fluida, el lenguaje por default es el inglés. Al conversar con extranjeros muchos japoneses insistirán en utilizar el inglés, aún si no lo dominan y si ese extranjero habla japonés mejor de lo que ellos hablan inglés.

10. Seguridad

Cada japonés con quien entables conversación te advertirá que seas precavido al viajar, que cuides tus pertenencias. Cada extranjero te dirá que no te preocupes, que nada puede salir mal, que no te robarán nada. Quizás esto se base en la experiencia personal de cada uno, pero también ten en cuenta lo siguiente:

-En Japón, el miedo al crimen y la sensación de inseguridad es alta, especialmente entre los lugareños.

-Los asesinatos sí ocurren. Repito: los asesinatos ocurren. Hay personas que son atacadas, robadas, asaltadas, violadas, golpeadas y estafadas.

A pesar de todo esto, las cifras bajas de crímenes en Japón se vuelven evidentes cuando ves que hombres de negocio duermen en el parque si perdieron el último tren que los llevaba a casa, o a un grupo de niños de 5 años caminando un kilómetro o más hacia la escuela sin acompañantes adultos para cuidarlos.

Otros recursos de la comunidad de Matador

Si te interesa conocer más sobre el idioma japonés, estos dos artículos de Matador serán de ayuda:

*10 recomendaciones fundamentales para aprender japonés [artículo en inglés] *10 frases en japonés sumamente útiles para viajeros [artículo en inglés]

Para saber más sobre cómo es vivir, trabajar, enseñar y viajar en Japón, visita la página de Matador: Japan Focus Page.

Si te interesa leer este artículo en inglés, haz clic aquí