1. Hospedarse en el centro

Photo: Armando Aguayo Rivera

En muchas otras ciudades, hospedarse en el centro es un lujo que pocos pueden costear. En Guadalajara no es particularmente el caso. Aunque muchos hoteles y casas de huéspedes son más baratos que en otras zonas de la ciudad, lo cierto es que el centro histórico no es la mejor opción para pasar la noche. No es de las zonas más seguras de Guadalajara, especialmente a las tantas de la madrugada, y a los edificios les hace falta una buena manita de gato. Mejor busca alojamiento en alguna otra zona de la ciudad, la colonia Americana y los alrededores de la Minerva son muy buenas opciones. Pagarás un poco más, pero valdrá la pena, lo prometo.

2. Visitar el Museo de Cera

Guadalajara tiene una increíble oferta cultural para los amantes de los museos: el Museo de Arte de Zapopan, el Museo de Artes de la Universidad de Guadalajara y el Museo Regional de Guadalajara son solo algunos de los esenciales. Desafortunadamente, el Museo de Cera no es uno de ellos. “La Casa de Cera” sería un nombre más apropiado, porque sus figuras, más que parecerse a alguien, asustan. Tome sus setenta pesos del boleto, gástelos en dos tortas ahogadas y deme las gracias.

3. Y hablando de tortas ahogadas… no escatimar en el chile

Ya sabemos que eres un macho muy macho y que aguantas cualquier chile, pero si te decimos que la torta ahogada pica… ¡Es porque en verdad pica! Si eres aún un virgen de las tortas ahogadas, pídela media u ordénala con pura salsa y el picante aparte. ¡Se vale llorar!

4. Comer en el primer puesto de San Juan de Dios que se les atraviese

Sí, es verdad que San Juan de Dios es un mercado icónico de la ciudad; sí, también es cierto que entre sus puestitos de comida puedes encontrarte algunas de las mejores ofertas gastronómicas de la zona. Sin embargo, tampoco se debe olvidar que a más de un comensal aventurero la experiencia le ha costado más visitas al baño de las que se quisiera admitir. Hay tantas opciones para comer en el mercado que es mejor investigar con antelación o, mejor aún, preguntarle a algún local qué puesto es el que más recomienda. Nadie quiere terminar comiendo algún animal desconocido por accidente. Si quieres ir a la segura, pregunta por las famosas Tortas Locas. Son deliciosas y si logras acabarte una, puedes considerarte todo un campeón.

5. No considerar las lluvias

Guadalajara es una ciudad lluviosa. Si bien el grueso de nuestros aguaceros nos llegan en verano, no es raro que caigan chubascos en cualquier momento del año. Además, si les tocan las lluvias fuertes, prepárense para el caos: calles inundadas, semáforos descompuestos y alcantarillas que explotan como géiseres. Así que, sin importar cuándo piensen visitar la ciudad, traigan paraguas, traigan chamarra impermeable… ¡Traigan hasta una lancha si pueden!

6. No visitar las ciudades vecinas

Photo: Gildardo Sánchez

A veces se nos olvida que Guadalajara ha crecido tanto que ahora está prácticamente pegada a municipios como Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá. Visitar los centros históricos de estas ciudades no te tomará nada de tiempo y será la perfecta forma de pasar una tarde poco convencional. No te puedes perder el Parián de Tlaquepaque, la basílica de Zapopan o el mercado de los domingos de Tonalá. Y, si además puedes agregar Mazamitla, Tapalpa o Chapala al itinerario, ¡mejor aún!

7. Pasar por López Mateos a las altas horas de la noche

Los foráneos no suelen saber que aquellos incautos que se aventuran alrededor de Plaza del Sol en la madrugada son propensos a recibir propuestas indecorosas de mujeres de la mala vida… Quizás esto pueda parecerle atractivo a algunos (¿quién soy yo para juzgar?), pero debo advertir que no hay garantía que todas ellas sean mujeres. Sobre aviso, no hay engaño.

8. Ignorar los mariscos

Puede que no seamos una ciudad portuaria, ¡pero eso no quita que nuestra oferta marisquera sea deliciosa! El Negro, el Boca del Cielo, El Parián, La Docena… ¡Hay mucho de dónde escoger! Guadalajara tiene muchos restaurantes de gran talla, pero los mariscos siempre se encontrarán entre mis platillos favoritos. Palabra de tapatía.

9. Comer en los tacos de la Minerva

Photo: Armando Aguayo Rivera

Aunque te hacen paro si sales de la fiesta a las tantas de la madrugada, la verdad es que los tacos de la Minerva no son más que el último recurso de los borrachos tapatíos. Tenemos cientos de puestos taqueros deliciosos alrededor de la ciudad, como la taquería de Los Alteños, el lugar perfecto para los que quieren explorar a fondo el mundo de la gastronomía tapatía.

10. Ir a Selva Mágica

No, no es como Disneylandia, tampoco se parece ni siquiera un poquito a Six Flags. Los Colomos o hasta el Parque Metropolitano son más seguros y divertidos que este supuesto parque de diversiones. Si lo que quieres es subirte a un carrito motorizado y poner en peligro tu vida, mejor súbete a un taxi.