Foto: elizabethhhakim

1. Cambiadores de bebé sólo en los baños para mujeres.

Puede parecer insignificante, pero acciones como éstas refuerzan la idea de que el cuidado de los hijos es exclusivamente de la mujer y limitan el rol de padres entre los hombres. El no ofrecer espacios adecuados para los papás, los desincentiva a que tomen las mismas responsabilidades que las madres.

 

2. El mansplaining.

Desafortunadamente no existe un término en español para el mansplaining, pero se refiere a cuando un hombre le explica algo a una mujer en tono condescendiente. Llámese política, deportes o mecánica, el mansplaining es cuando un varón asume que una chica no sabe sobre un tema, sólo porque es mujer.

También aplica cuando una mujer y un hombre hablan sobre la misma temática, pero el hombre es quien es escuchado, sólo por el hecho de ser hombre. Es muy común en ambientes laborales, pero también se da entre círculos sociales.

 

3. Los piropos callejeros o el cat calling.

No, no es halagador. No, no nos hace sentir más guapas y no, no es un cumplido. El cat calling o los piropos callejeros son una de las formas más comunes de micromachismo. Si no conoces a alguien que va caminando por la calle, no le hagas insinuaciones sexuales. Punto.

 

4. Llevar la cuenta directamente al hombre.

No me malentiendan, es muy caballeroso y gentil cuando un hombre se ofrece a pagar la cuenta. Es sólo la forma en la que los demás asumen que éste debe forzosamente cubrir los gastos la que resulta dañina para ambos sexos. Hoy en día las mujeres somos capaces de generar nuestros propios ingresos, por lo que el “quién paga la cuenta” se debe de determinar por el poder adquisitivo, no por el género.

 

5. La diferencia entre las licencias de maternidad y paternidad.

En México, las madres tienen derecho a un mes de licencia antes del nacimiento del bebé y dos meses después de éste. Los hombres, por el contrario, sólo obtienen cinco días de licencia total. Al igual que con los cambiadores de bebé, este micromachismo sólo dificulta que los hombres entablen lazos con sus hijos y hacen a las madres las principales responsables del cuidado de los recién nacidos. La maternidad y la paternidad deben ser una responsabilidad igualmente compartida.

 

6. El Pink Tax.

Se le llama Pink Tax al precio extra que pagan las mujeres por comprar el mismo producto que los hombres. Es decir, artículos como rastrillos, shampoo o jabones, cuestan cerca de 43% más cuando están dirigidos al público femenino (muchas veces, esto quiere decir que sólo los pintan de color rosa).

 

7. Asumir que la bebida “fuerte” es para él.

Hagan el experimento. Vayan con alguien del sexo opuesto a un bar y hagan que la chica ordene una cerveza y el chico un coctel. Hay una gran probabilidad de que al momento de llevarlos a la mesa, ella termine con la bebida de él y viceversa. Porque sólo los hombres pueden retener el alcohol, por supuesto.

 

8. Los juguetes de género.

La industria juguetera comete este micromachismo constantemente, al publicitar productos como princesas, cocinas y carriolas para las niñas y bloques de construcción, súper héroes y carros para los niños. Los juguetes son muy importantes para el desarrollo de los pequeños, por lo que la separación provoca que se limiten y encasillen sus opciones de desarrollo. A ellas se les educa para ser delicadas y orientadas al hogar y la familia, mientras que a ellos se les encamina a ser poderosos  y enfocarse en áreas como la ingeniería o la mecánica

 

9. El descuento a las mujeres en los clubes y discotecas.

En este caso, las mujeres son etiquetadas como ganado. Son el producto a vender en los antros y bares. Mientras que a los hombres, por su parte, se les adjudica la carga de ser quienes deben tener el mayor poder adquisitivo.

 

10. Diferencia de sueldos.

Seguro ya la habrán escuchado antes. En sitios como Estados Unidos, las mujeres ganan 79 centavos por cada dólar que ganan los hombres por hacer el mismo trabajo. El-mismo-bendito-trabajo. Y creían que los cólicos menstruales eran la peor parte de ser mujer, ¿eh?.