Crédito: Jerrad Miller

1. Mientras los extranjeros piden una Corona esperando que les pongan su rodaja de limón…

 

¡Los mexicanos tomamos micheladas!

Todos los extranjeros relacionan a México con la típica chela de los anuncios: sudadita, bajo el sol y rematada con su rodaja de limón… ¿para qué? ¡Quién sabe! Pero lo que verdaderamente grita México es esa mezcla barroca de varias salsitas, limón e ingredientes varios que convierten lo dorado de una chela en ese riquísimo elixir marrón con niveles de acidez que sólo el estómago mexicano es capaz de soportar. Micheladas, sólo en México, ¡más frías que el corazón de tu ex!

 

2. Mientras los extranjeros reservan mesa en Taco Bell…

 

¡Los mexicanos le gritamos al güero que salen tres de suadero con todo!

Hasta la tortilla se siente sintética en esos restaurantes que dicen ser de “comida mexicana”, además de que ninguna marca de tortillas extranjera parece tener la suficiente tecnología para hacer un taco que se enrolle como es debido. Un verdadero taco es el que te sirven en un plato envuelto en una bolsa de plástico y te comes parado junto a una avenida… porque el changarro está en la calle (deben estar remodelando el local o algo así). La variedad de olores y sabores hacen del taco un alimento que se puede consumir desde el desayuno hasta después de la fiesta para bajar los alcoholes.

 

3. Mientras los extranjeros piensan que escuchamos música de mariachi 24/7…

 

¡Tu vecino ya te despertó otra vez con los éxitos de La Arrolladora!

Efectivamente, el mariachi es un elemento típico de la cultura mexicana y prueba de ello es que toda buena borrachera pasa por ese momento folclórico donde sale a relucir el Cielito Lindo; sin embargo, a todos nos queda claro que lo que en realidad representa a este país es la banda. Les guste o no, los corridos se escuchan por todos lados y las bandas que los interpretan son ídolos populares, además, los temas que tratan son sumamente variados, hablan del narco, del desamor… del narco… del amor…  

 

4. Mientras los extranjeros piensan en salsa Tabasco…  

 

¡Nosotros pensamos en cualquier otra salsa!

Aunque hay que reconocer que la Tabasco te saca de apuros en el extranjero, nunca se comparará con una rica salsita molida en un molcajete de piedra volcánica que causa estornudos y ojos llorosos a todo el que ande cerca. Una buena salsa además de chile, lleva jitomate, cebolla, ajo, cilantro y uno que otro ingrediente secreto para darle ese sazón peculiar. Nunca seguimos una receta exacta para hacerlas y siempre salen al gusto de quien las prepara.

 

5. Mientras los extranjeros piensan en un cuate con sombrero…

 

La godiniza mexicana se vuelve el estereotipo nacional.

¿Cuándo fue la última vez que viste a un mexicano en huaraches, sombrero y poncho? Normalmente los encuentras echando una siestita bajo la cómoda sombra de un cactus mientras sus fieles burros pastan a los alrededores… ¡Not! La realidad es que el hombre mexicano normal anda de traje, corbata, lonchera y gafete, lo único que monta es el transporte público y duerme recargado en la silla de su cubículo… ¡Así es, los godínez han heredado el título del mexicano estereotípico!

 

6. Los extranjeros piensan que somos impuntuales…

 

¡Nosotros les decimos que ahorita los atendemos!

En México como en el mundo, los mexicanos somos conocidos por llegar cinco minutitos (sí, ajá) más tarde de lo que dijimos. Cuando organizamos algún evento sabemos que las ocho es otra forma de decir a las diez y media… Todo esto puede ser un poquito difícil de comprender para alguien que no ha crecido con la cultura del AHORITA, palabra mágica que dobla el tiempo de formas que ni Einstein se hubiera imaginado.

 

7. Los extranjeros piensan que preparan un excelente guacamole…

 

¡Nosotros sabemos que sólo están comiendo pulpa de aguacate con salesita!

El verde en nuestra bandera seguramente hace referencia al aguacate, alimento sagrado que, así como el limón, nos encanta ponerle hasta a la sopa. El batido de ingredientes al que llamamos guacamole tiene su ciencia; a diferencia del guacamole que encuentras fuera de México, el mero bueno necesita jitomate, chile, ajo, cilantro y cebolla picada, además de (como siempre) mucho limón. ¡Ahí está el secreto!

 

8. Los extranjeros piensan que aman el tequila…

 

Nosotros sabemos que el Patrón no es tequila, pero si lo quieren amar… ese es su problema.

Nuestro trabajo nos ha costado aprender a distinguir entre un buen tequila y las aberraciones que recorren el mundo usurpando su nombre. Los extranjeros también suelen preguntar el orden en el que va el tequila, la sal y el limón al tomarse un shot… la verdad es que el tequila sabe mejor derecho, sin tanto adorno porque se le va el chiste.

 

9. Los extranjeros creen que México es puro desierto…

 

Nosotros nos encargamos de disfrutar toda su diversidad de climas y paisajes.

México es uno de los países con mayor diversidad de ecosistemas y es considerado un país megadiverso por la cantidad de especies que lo habitan. Aquí tenemos hermosas y cálidas playas, selvas, cascadas, bosques, paisajes nevados y, obviamente, desiertos… Dense una vuelta por Chiapas o Veracruz, a ver dónde encuentran su dichoso desierto.

 

10. Mientras los extranjeros creen que las máscaras de luchador son un disfraz…

 

Los mexicanos entendemos lo que hay detrás de ellas.

Detrás de esas máscaras hay héroes populares que te llenan de adrenalina, risas y sustos cada vez que los vas a ver a la arena. Sí, sabemos que hay mucho drama y montaje en la lucha libre, pero hay que reconocer la calidad de acróbatas que son los señores luchadores. No importa que seas fanático de el Santo, el Cavernario, Blue Demon o el Bulldog… una tarde en la arena te dejará loco de la emoción.

 

11. Los extranjeros creen que con saber español les basta.

 

Nosotros sabemos que para darse a entender aquí, hay que hablar mexicano.

El mexicano es una bonita mezcla de español, modismos, dobles sentidos y elementos de 64 lenguas indígenas (nada más). Al igual que en cualquier país, el idioma de México se tropicaliza dependiendo de la región en la que estemos, pero la influencia de nuestras lenguas indígenas es algo que nos distingue del mundo entero y nos debería llenar de orgullo. A ver, ¿que extranjero de habla hispana pronuncia Huitzilopochtli, Parangaricutiro o Iztaccihuatl a la primera?