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Dame haciendo / dame pasando / dame trayendo.

Sobre todo en la Sierra ecuatoriana es muy común esta combinación del verbo dar con el gerundio. La usamos para pedir un favor de una manera “educada” porque odiamos utilizar los imperativos. Nos parece muy grosero eso de decir “Pásame la sal”, así que lo suavizamos con el “dame pasando la sal”. Y como si eso no fuera poco, agregamos…

 

No sea malito…

No es que consideremos que una persona sea realmente mala porque no nos ‘da haciendo’ algo. Es solo que esta frase equivale a “por favor”. Así que la fórmula de la amabilidad serrana es la siguiente: dame + gerundio + “no sea malito” o “no sea malito” + dame + gerundio. Por ejemplo: “Achachay, qué frío, no seas malito, dame pasando el abrigo”.

En la Costa, donde hay menos influencia del quichua, la fórmula para pedir algo suele incluir a la segunda persona del singular, así: “Bróder, pásate el abrigo”.

 

Chulla vida.

Chulla, en quichua, quiere decir único, solo, uno. Decimos esta frase para recordar que solo se vive una vez y que tienes que aprovechar cada instante como si fuera el último. Por ejemplo: “Me voy a la playa dos semanas y dejo el trabajo, total, para chulla vida”.

 

Irse a volver.

“Ya regreso, me voy a volver” o “Mi mamá no está, se fue a volver” paradójicamente significa que regresaremos pronto, que no nos vamos para siempre.

 

Llevar piñas a Milagro.

Milagro es un pueblo en el que se cultivan piñas, entonces, el que lleva una piña a Milagro está haciendo, en pocas, algo que no tiene sentido, algo absurdo. Por ejemplo: “¿Para qué le voy a llevar a esta man a la farra si van a ir un montón de chicas guapas? Sería como llevar piñas a Milagro”.

 

Del putas.

Si algo es del putas es porque es excelente, lo mejor de todo. Uno puede comprarse un pantalón del putas, pasar del putas en una fiesta, ir a ver una peli que esté del putas… “Un día son el putas, al otro unos hijueputas, y después están llevados del putas. Decídanse, partida de humanos”, dijo por ahí el tuitero de nombre @MarquesDSade.

 

Como en botica, Como chancho en lodo, o Como a perro en misa.

A los ecuatorianos nos encanta utilizar comparaciones cuando hablamos. Cuando decimos que hay algo “como en botica” nos referimos a que podemos encontrar muchos objetos de ese tipo en un lugar. Por ejemplo: “Ven a la fiesta, panita, que hay trago como en botica” (aunque, claro, sepamos que en la farmacia el único alcohol que se vende es el antiséptico).

Para expresar que estamos muy muy felices, usamos la segunda, asumiendo que los chanchos son felices al revolcarse en el lodo. Así: “El concierto estuvo tan del putas que gocé como chancho en lodo”.

La última, en cambio, hace alusión a los pobres perros que se atreven a irrumpir en la sagrada misa y son echados a palos. Así que usamos esa expresión cuando nos va muy mal en algo. Por ejemplo: “Como no le quieren a este man en la casa de la novia, le tratan como a perro en misa”.

 

Jugar Barcelona y Hacer la casita.

“Me jugaron Barcelona, loco, llegué tarde a la reunión porque me convocaron a la hora equivocada”. Esta frase nunca la diría un hincha del Barcelona (no el de España, sino el de Ecuador). Se refiere a cuando a uno le hacen una mala pasada y le engañan.

Hacer la casita es casi como jugar Barcelona. Quiere decir que nos engañaron y nos prometieron algo que no se iba a cumplir. También nos hacen la casita aquellas personas que se aprovechan de nuestra buena fe. Así: “Pobre Luis, le hicieron la casita y le obligaron a renunciar al trabajo”.

 

Guagua que no llora no mama.

Una guagua puede ser muchas cosas distintas según en qué país estemos. Un vehículo, un insecto, un balde, un pan dulce… En Ecuador, las guaguas (del quechua wáwa) son los niños de pecho. La frase resume la idea de que si quieres algo, pídelo, que nadie te va a adivinar el pensamiento. Aparece, aunque sin la palabra Guagua, en el tango Cambalache.

 

De ley versus Ni cagando.

Usamos “de ley” cuando –en teoría- es muy muy seguro que suceda algo: “De ley voy a la fiesta” o “No estudié, de ley que me saco cero”. Al contrario, “no llego ni cagando, ya me fregué”, significa, claramente, que no vamos a hacer algo o que definitivamente tal cosa no va a pasar.

 

Marcar tarjeta.

Si eres “mandarina” –es decir, dejas que tu pareja decida lo que debes hacer-, de ley te toca marcar tarjeta y quedarte poco tiempo en una fiesta, ir temprano a la casa o llamar a ‘la ley’ (tu pelada o tu pelado) porque te toca reportarte.