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1. Contestar el teléfono diciendo aló.

¿Qué es eso de aló? En México me di cuenta que debía contestar el teléfono diciendo buenoooo (asimismo, alargando la “o” porque o sino no tiene el mismo efecto).

 

2. Pensar que los dulces se llaman así porque su sabor es dulce.

Me acuerdo que al salir de un restaurante me ofrecieron unos dulces (eran una especie de mentas), yo las acepté para quitarme el sabor salado de la comida pero no pude creer que los dulces eran… ¡picantes! Desde ahí siempre espero que alguien más los pruebe para que me diga qué sabor tienen.

 

3. Dar por hecho de que cuando alguien se refiere a tu casa es porque es TÚ casa.

¡Entender esto fue algo muy complicado! ¿Nos vemos en tu casa o en mi casa? ¿o nos vemos en tu casa que es mi casa? Creo que los mexicanos son las personas más amables que he conocido en mi vida pero en verdad deberían poder especificar mejor la casa de quién es, para no causar confusiones.

 

4. Creer que si alguien te habla en la calle es porque te quiere hacer daño.

Como dije antes, en México la gente es súper amable y por eso cuando me mudé a este país, dejó de sorprenderme el hecho de que alguien me hable en la calle, en el metro o en el supermercado. Y qué decir de la primera vez que estornudé en un espacio público y todos los que estaban a mi alrededor me dijeron ¡salud!

 

5. Darle valor a los centavos.

Tuve que entender que 50 centavos en Ecuador no es lo mismo que 50 centavos en México. La verdad es que ni siquiera entiendo cómo es que siguen circulando los centavos en México si no sirven para nada, ni siquiera para comprar un chicle.

 

6. Creer que ir a un concierto, a un museo o a una obra de teatro es un lujo.

Muchas de las ofertas culturas que tiene México son totalmente gratuitas y las hacen en parques o plazas. Aquí no hay excusas para no portarte “culto” porque incluso los domingos, la entrada a la mayoría de museos es gratis.

 

7. Comer temprano.

En México el horario de comidas es muy diferente que el de Ecuador y me di cuenta de esto cuando quise ir a comer alrededor de la 1pm a un restaurante y me dijeron que todavía estaban sirviendo los desayunos. ¡Ups!, todas las mesas seguían con sus jugos de naranja y sus tazas de café.

 

8. Pensar que las camionetas son los camiones pequeños y que los camiones son para transportar cosas, no personas.

Los ecuatorianos les decimos a los automóviles grandes 4×4, no camionetas; y al vehículo que lleva a mucha gente le decimos bus, no camión. Que no te sorprenda que el vallet parking te diga que ya te trae tu camioneta y que tú desesperadamente le quieras explicar que tú no tienes una camioneta que tu carro es un Grand Vitara.

 

9. Tratar a la gente de usted.

La primera vez que traté a un mexicano de usted me dijo que por favor le tuteara, y este hecho se repitió una y otra vez hasta que entendí que en México el respeto no está relacionado con tratar a alguien de usted o de .

 

10. Que el cancelar no siempre es sinónimo de pagar.

En Ecuador hay veces en las que usamos la palabra cancelar como sinónimo de pagar. Por eso cuando pregunté en una tienda en México, “¿dónde puedo cancelar X cosa?” enseguida me dijeron “¿quéeeee, no lo va a llevar…?” ¡Qué confusión!

 

11. Comer cualquier fruta en cualquier momento del año.

Ecuador es muy rico en frutas. Puedes encontrar cualquier variedad en cualquier época del año, algo que no pasa en México donde debes conocer qué fruta se da en cada temporada porque o sino simplemente no la encontrarás en el supermercado.