A menos de dos horas de La Paz se encuentra el archipiélago Espíritu Santo, uno de los lugares más paradisíacos y menos conocidos de México. Hace poco tuva la oportunidad de pasar un par de días en este rincón del Mar de Cortés. Después de nadar con lobos marinos, ver atardeceres espectaculares, cielos llenos de estrellas y sentir la libertad que sólo se experimenta al estar alejado del resto de la humanidad por una infinidad de metros cúbicos de agua, no me quedó ninguna duda de por qué algunas de estas playas están consideradas como las más bellas de México y el mundo.

Todas las fotos son propiedad del autor.

 

El espectáculo empieza en cuanto te acercas a las islas. El agua comienza a adoptar los tonos turquesa que tenemos tan asociados con el Caribe, pero el contraste con el desierto le da un toque muy distinto. En cuanto las lanchas acortan la distancia con el archipiélago se comienzan a distinguir multitudes de fragatas que se elevan sobre los riscos de esta Reserva de la Biosfera, hogar de miles de aves marinas.

 

Estas islas son uno de los paraísos naturales más impresionantes de México. Cualquier fanático de la fotografía de la naturaleza estará a sus anchas explorando las islas y sus alrededores, donde habitan más de cincuenta especies de aves marinas, reptiles y algunos mamíferos como el babisuri (muy parecido al cacomixtle del centro de México) y la liebre negra.

 

En Isla Partida —la segunda isla más grande del archipiélago— se encuentra Ensenada Grande. Esta es una playa de arena blanca, oleaje prácticamente inexistente y aguas azul turquesa, rodeada por el impresionante paisaje de los desiertos insulares de la Baja Sur. Además del paisaje increíble, el relativo aislamiento de esta playa de las hordas de turistas del resto de México ha facilitado su inclusión en varias listas que la consideran como la playa más bonita de México. Debo decir que estoy totalmente de acuerdo.

 

En el extremo norte del archipiélago están Los Islotes. En cuanto te acercas a este lugar verás montones de lanchas merodeando la zona por dos razones principales: la colonia de lobos marinos que habita en estas rocas y la abundancia de peces que hay en el agua. Esto hace que Los Islotes sea uno de los mejores lugares para esnorquelear en la Baja Sur y un ejemplo perfecto de porqué Jack Cousteau nombró al Mar de Cortés como el acuario del mundo.

 

Una vez en los islotes tendrás la oportunidad de lanzarte al agua junto a la colonia de lobos marinos. Los lobos más jóvenes son muy curiosos y seguramente se van a acercar a ti para ver qué negocio te traes con ellos. Si puedes llegar temprano a este lugar te convertirás en la sensación del momento. Al acercarse el mediodía, el tráfico de tours empieza a llegar a su límite y los lobitos comienzan a perder el interés en los nuevos humanos que se aventuran en sus terruños.

 

El atardecer desde las playas de Espíritu Santo es espectacular. A esta hora quedan pocos turistas y el único movimiento que hay está alrededor de los botes que pasarán la noche anclados a la distancia de las islas. Sin el sonido constante de las aves marinas, el vaivén del mar es el único ruido que acompañará tu noche.

 

No todo el espectáculo está en el mar. El paisaje del interior de las islas también ofrece vistas únicas, con su vegetación de desierto esparcida por el paisaje rocoso y uno que otro manglar que se abre camino por entre las montañas. Si tienes suerte, pronto verás alguna liebre negra —un animalito endémico de la isla— merodeando por tu campamento.

 

Una de las ventajas de alejarse de todo es el espectáculo que comienza en cuanto se pone el sol. Poco después del atardecer, la Vía Láctea se levanta sobre el Mar de Cortés para ofrecernos un espectáculo de estrellas como pocos en México. Por si el espectáculo estelar no fuera suficiente, la oscuridad también hace evidente la bioluminiscencia del mar que llega hasta la playa con cada ola.

 

Si la idea de acampar en una playa bajo una infinidad de estrellas te parece atractiva, en estas islas tendrás la experiencia de tu vida. Durante octubre es posible dormir al aire libre, ya que la temperatura es perfecta y, lo más importante de todo, no hay mosquitos. Pasa una noche en la isla en una noche sin luna y sorpréndete con la cantidad de estrellas que se pueden observar a simple vista.

 

Los tonos del amanecer resaltan el color turquesa del mar y es posible ver miles de peces desde la playa. Al fondo, entre la bruma de la mañana, se alcanza a distinguir la península de Baja California, como si fuera parte de otro mundo.

 

Los habitantes del archipiélago te recibirán de lo más contentos, siempre y cuando estés consciente de lo valioso de su hábitat y del respeto que debes tener hacia este lugar. El Mar de Cortés y el archipiélago Espíritu Santo son una maravilla natural de México que todos deberíamos conocer y estar dispuestos a preservar.

 

Gracias a los chicos de Espíritu & Baja Tours y a la Van de Foto por hacer posible esta experiencia.