Vía.

1. Mafalda.

O esa nena cuyas dudas políticas y existenciales alimentaron tu infancia y tu adolescencia. No importa en qué parte del mundo estés, siempre te la vas a encontrar en alguna librería, en una plaza o en un museo. Y cuando eso te pasa, te encontrás sonriendo solo, hinchado de orgullo.

2. El Papa Francisco.

Aunque lo hayas criticado a morir cuando era simplemente Bergoglio, aunque no creas en la Iglesia, aunque seas protestante, judío, anarquista o ateo… el Papa es el Papa. ¡Y es argentino!

3. Los alfajores.

¿Qué nos importa que el resto del mundo no entienda lo que son? «Ya vas a ver… la próxima vez que vuelva a Buenos Aires te voy a traer una caja de alfajores Havanna y, cuando se te terminen, vas a entender lo que es sufrir de nostalgia».

4. Nuestro nivel de inglés.

El inglés es la segunda lengua de la mayor parte de los argentinos, que desde chiquitos estamos más que acostumbrados a escucharlo, gracias a nuestra sana costumbre de ver todo en audio original. De acuerdo al ranking mundial de dominio del inglés, Argentina figura en el puesto 15 y es el primero de Latinoamérica. Suck this tangerine!

5. Los teatros.

¡Buenos Aires es la ciudad con la mayor cantidad de teatros en el mundo! ¡Para que te enteres, Broadway!

6. El orgullo argentino.

¿Creés que nos molesta que nos acusen de egocéntricos? No, señor: Nos gusta, porque es la pura verdad. Nosotros mismos contamos muy alegremente los chistes que circulan por ahí: «¿Cuál es el juguete preferido de los argentinos? El yo-yo.». O «¿Por qué los argentinos se bañan con agua fría? Para que no se les empañe el espejo».

7. La birome.

O bolígrafo, como quieras llamarlo. ¿A qué no sabías que este glorioso artefacto, imprescindible para todos los seres humanos que habitan la Tierra, fue inventado en Argentina?

8. Borges y Cortázar.

Dos de nuestros genios de la literatura universal. Y al que nos diga que Cortázar técnicamente nació en Bélgica, ¡cuidado!

9. El Colegio Nacional de Buenos Aires.

Cuna de la mayoría de nuestros Premios Nobel y lugar que eligen muchos científicos y académicos de prestigio internacional para dar sus conferencias. Incluso hay una novela escrita sobre él. Sí, sus alumnos son asquerosamente escandalosos, pero hablan latín como Cicerón.

10. El multiculturalismo.

Aunque finjamos que nos ofendemos, nos encanta esa frasecita que dice que un argentino es un italiano que habla español, se cree británico y vive en una casa francesa. Nos encanta nuestro barrio chino, nuestro barrio judío ortodoxo, nuestros pueblos galeses y la multiplicidad de comunidades idiomáticas que existen en Argentina.

11. La diversidad de paisajes y climas.

Playas, selvas, montañas nevadas, praderas, llanuras, sierras, desiertos, pantanos, bosques, islas, ¡en Argentina tenemos de todo!. Vení a verlo, si no me creés…

12. Cualquier deportista que gane algo.

No solamente las super-estrellas, como Diego, Messi o Ginóbili, nos llenan de orgullo, sino también cualquier equipo o persona que lleve los colores argentinos a un podio, lo que contrasta de manera asombrosa con…

13. La cosa que más nos avergüenza:

Nuestros políticos. Tenemos claro que si hubiera un ranking de las clases políticas más estúpidas del mundo, Argentina estaría en primer lugar…