Crédito: Cristian Labarca

1. Te vuelves inmune a las demostraciones públicas de afecto. Y hasta participas en ellas por voluntad propia.

Antes solías mirar sobradoramente a aquellas parejas que estaban a los arrumacos en público. Desde que empezaste a salir con un chileno, tu parte de gringa fría se ha derretido y te has amoldado a las formas latinas de amar. Ya hasta te gustan los besitos esquimales y estás segura de que no hay vuelta atrás.

 

2. Aprenderás a bailar saltando.

El baile nacional de Chile es la cueca, que esencialmente simboliza a un gallo cortejando a una gallina. Hay distintas versiones de la cueca: la más “agresiva” consiste en el hombre persiguiendo a su contraparte femenina en círculos, saltando y dando vueltas, y haciendo algunos pasos un tanto complicados. Si vas con tu pololo a alguna fiesta, a una reunión por una festividad nacional, o a algún asado con mucho pisco, es muy probable que termines bailando la cueca.

 

3. Creerás que eres una chef excelente.

Los chilenos viven en su casa materna hasta después de los veinticinco, e incluso hasta que se casan. Esto significa que jamás se ven obligados a aprender a cocinar a fuerza de prueba y error en un dorm universitario. Como son las mujeres de la familia las que normalmente cocinan, es muy raro que los hombres chilenos aprendan a cocinar. Así que, aún si todo lo que puedes hacer en un omelette de queso, tu novio chileno va a estar maravillado.

 

4. Deberás pasar por muchos, muchos terremotos.

El terremoto es un trago muy popular en Chile, que consiste en la mezcla de vino blanco o pipeño, granadina y helado de piña. Mientras que lo normal sería tomar un terremoto en una noche, tu pololo es una máquina de hacer terremotos: en las fiestas se asegurará de que jamás veas el fondo de tu copa. Al igual que durante un verdadero terremoto, la sensación te agarrará desprevenida: tratarás de sostenerte de las paredes, y probablemente termines en el piso con una caña (resaca) enorme y una lámpara en tu cabeza.

 

5. Dominarás el arte de las citas de bajo presupuesto.

La mayoría de los trabajos en Chile no están bien pagos. Lo más probable es que ni tú ni tu pololo tengan mucho dinero para gastar en citas, así que se verán obligados a ponerse creativos cuando estén pololeando. Cenar, ir al cine o salir de noche quizás no siempre sea posible, así que se las rebuscarán con otras citas piolas: ir a caminar, pasar tiempo en casa, o hasta pasear por el mall –un pasatiempo chileno favorito-.

 

6. Aprenderás tanto sobre música chilena que hasta podrías armar tu propia banda.

Después de incontables noches al lado de tu pololo cantando Los Prisioneros, Los Tres o Los Jaivas en el karaoke, conocerás suficiente música chilena como para empezar tu propia banda tributo.

 

7. Te darás cuenta de que eres una haragana.

Quizás se deba al miedo a la araña del rincón (esa araña chilena letal que vive en los rincones olvidados de la casa), pero lo cierto es que los chilenos son muy limpios y ordenados. Todo en la habitación de tu pololo va a estar en el lugar que debe, su ropa colgada o prolijamente doblada, y la cama siempre bien hecha. Tú, por otro lado, no has visto la superficie de tu escritorio en semanas, la mitad de tu cama funciona como ropero, y la última vez que limpiaste el piso fue cuando derramaste jugo sin querer.

 

8. Te acostumbrarás a salir de fiesta.

En Chile simplemente no puedes evitar la vida nocturna. A los chilenos les gusta carretear hasta que salga el Sol, y el aguante de tu pololo claramente sobrepasa al tuyo. Para evitar quedar como una amarga, o muy fome, necesitarás mejorar tu aguante en las noches de carreteo.

 

9. Fallarás como embajador de tu propia cultura.

Los chilenos son personas orgullosas de su propia cultura, y muy curiosos, respetuosos y competitivos respecto de otras culturas. Tu novio chileno y sus amigos te preguntarán sobre tu país de origen y te convertirás en su fuente de información confiable. “¿Cuál es el baile nacional de los Estados Unidos?” Les enseñarás the Electric Slide o Cotton-Eyed Joe:

“¿Cuál es el plato típico?” Pedimos un montón de comida italiana a domicilio. “¿Cómo se juega al fútbol americano?” Nunca lo has logrado entender tú misma. Les contarás historias mágicas de un lugar llamado “Target”, hornearás galletitas con chips de chocolate, les mostrarás videos de YouTube de The Lonely Island, y probablemente pases mucho tiempo explicando todo lo que te diferencia de Miley Cyrus.

 

10.Aprenderás a ajustar tu reloj a la hora chilena.

Cuando tu pololo te diga que está en camino, sabrás que significa que recién saldrá de la casa en una hora.

 

11.Aprenderás que hay un millón de maneras distintas de decir hasta las cosas más simples.

Los chilenos hablan un lenguaje propio lleno de slangs, blasfemias, y expresiones idiomáticas relacionadas con los animales. Incluso sin hablas español con fluidez, probablemente te quedes mirando a tu novio chileno, procesando lo que ha dicho y deseando que unos subtítulos aparecieran mágicamente debajo de su cara. “Tengo sueño” puede ser reemplazado por “Estoy cansado”, “Tengo tuto” y “Se me echó la yegua”. Si tu pololo tiene que usar el baño, probablemente te diga que tiene que escribir sus memorias o estudiar física nuclear. Y eso significa que se va a tomar su tiempo…

 

12.Te convertirás en una regalona malcriada.

Los chilenos no solo hacen cucharita: ellos regalonean, lo cual es una forma de hacer cucharita que impregna todas tus actividades diarias. Los hombres chilenos harán que te sea muy difícil volver a salir con alguien que no es chileno, porque te malacostumbrarán a sus constante afecto, sus actos de dulzura porque sí, y sus muestras de cariño cotidianas.

 


 

Este artículo fue publicado originalmente en inglés el 23 de octubre de 2014.

2 Comentarios