Photo: Marcos Castillo/Shutterstock

12 extrañas costumbres que te delatan como mexicano en Europa

Europa México
by Dann Castillo 7 Jun 2016

 

1. Cederle el paso a los carros.

En Europa, si estás en un paso peatonal y cruzas la calle cuando viene un auto, significa que estás ejerciendo tu derecho vial. En México, si estás en un paso peatonal y cruzas la calle cuando viene un auto, significa que estás muerto.

Puede que la mayoría de los europeos te miren raro cuando te detengas en un cruce de cebra, pero no te dejes intimidar, ¡es sólo tu instinto de supervivencia mexicano!

 

2. Saludar de beso a personas que no conoces.

No me cansaré de escribir de ello. Saludar de beso es la mejor/peor costumbre mexicana. Puedes asustar de por vida a algún europeo o sentar las bases para futuros “life events” en Facebook.

 

3. Comunicarte con tu madre todo el tiempo.

Hay cosas que las barreras culturales no permiten superar: yo nunca sabré lo que es ganar £7.20 la hora y los europeos jamás sabrán lo que es tener que silenciar la conversación de Whatsapp de su madre porque, una vez más, quiere enterarse de cuál ruta de autobús pienso tomar esa mañana (spoiler alert: la misma de todos los días).

Mientras que la mayoría de mis amigos del otro lado del charco agendaban una cita de skype semanal para ponerse al corriente con sus progenitores, la mayoría de las madres mexicanas demandaban, al menos, una actualización diaria de las vidas de sus hijos en el extranjero… Siete, en el caso de la mía.

 

4. No beber agua del grifo.

Mientras que en muchos lugares del mundo, el beber agua del grifo es perfectamente aceptable, en ciertas zonas de México es una perfecta posibilidad de contraer tifoidea. Cabe mencionar que me ha tocado evitar que un par de extranjeros sufran la venganza de Moctezuma cuando tratan de importar su costumbre al país. Aunque muchos lugares de México cuentan con agua potable, a la mexicana en mí aún le conflictúa un poco servirse directamente de la llave sin temer por mi vida.

 

5. Evitar decir “no”.

Quizás tememos herir los sentimientos de los demás o preferimos evitar confrontaciones, pero a los mexicanos nos es muy difícil decir “no” directamente. Esto causa confusión con otras culturas más directas (como la española), quienes entran en conflicto para identificar cuándo nuestros “sí” significan “no” o nuestros “ahorita” son realmente “nunca”.

 

6. Levantarse muy temprano a trabajar/estudiar.

Las madrugadas no les gustan a los europeos. O al menos eso inferí cuando se escandalizaron al enterarse que muchas de mis clases en México iniciaban a las 7:00 am. “¿Hace demasiado calor como para empezar el día a una hora más decente?” preguntaron. Supongo que la imposibilidad climatológica era la única excusa que se les pudo ocurrir para justificar tal atrocidad.

 

7. Lavarse el cabello a diario.

Será el clima, la poca conciencia ambiental o la voz de nuestras madres en nuestra cabeza, pero la mayoría de las mexicanas que conozco se lavan el cabello a diario. En el peor de los casos, podemos lavarlo un día sí y un día no, pero la simple noción de llevar el cabello sin lavar por más tiempo suele provocar un “iuk” generalizado. En Europa es otra historia. De acuerdo a una encuesta de Euromonitor, países como México y Colombia reportan lavarse el cabello con más frecuencia que sitios como el Reino Unido, Alemania o Rusia. Para mí, las duchas diarias eran una señal de higiene, para mis roommies polacas, la expresión de un deseo interno por quedarme calva. Aún no he descubierto quién tiene la razón.

 

8. Ponerle salsa a todo.

Para un mexicano, ninguna comida está completa sin salsa picante y no hay aderezos o aliños europeos que puedan reemplazarla. Creo que la gente comenzó a juzgarme un poco -mucho- los primeros meses que cargué con mi recipiente de salsa casera al comedor y quizás se escandalizaron un poquito más cuando llegaron a probarla y se enchilaron hasta la hora de la cena; a pesar de los juicios y la incomprensión, el picante es, y seguirá siendo, una de esas costumbres mexicanas a las que es difícil renunciar en el extranjero.

 

9. Mudarte de casa hasta muy tarde.

Claro que hay excepciones, pero es verdad que muchos mexicanos solemos quedarnos en casa de nuestros padres hasta edades avanzadas. Mientras gran parte de los europeos se mudan de sus casas antes de iniciar la universidad, muchos mexicanos esperan hasta terminar la carrera, conseguir un buen trabajo o casarse. Así que, si se encuentran entre esta última demografía, pueden esperar unas cuantas burlas bien intencionadas por parte de los extranjeros independizados.

 

10. Ir enfermo al trabajo o a la escuela.

No pasa en todos lados, pero muchos lugares en México ven con buenos ojos que hagas el esfuerzo y te presentes a tus deberes aún cuando estás enfermo. En Europa, por el contrario, todos me miraron muy mal cuando fui a la escuela cargando una gripita leve, porque, además de que podía ponerme peor, corría el riesgo de contagiar a los demás.

 

11. Automedicarse.

Relacionado con el punto anterior. Porque no hay nada que a un mexicano no se le quite con Aspirina y VapoRub .

 

12. Dejar propina en todos lados.

Yo siempre pensé que la propina era algo universal; sin embargo, los europeos son más relajados respecto del cargo por servicio. En muchos países no se espera que añadas un 10% extra a la cuenta. De hecho, en ciertos lugares no esperan propina en absoluto. Sitios como el Reino Unido, Países Bajos o Alemania ya tienen incluido el servicio en los precios, aunque es recomendable redondear el total de la cuenta o añadir entre el 5% o el 10% si no estás seguro de la costumbre local. 

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