Foto: Sandra Vallaure

1. El flamenco se apoderará de ti de forma irremediable

Nada más pisar un par de nuestras fiestas querrás aprender a palmear, a tocar la guitarra española con soltura y a bailar “la primera”. El flamenco se vive aquí de una forma tan espontánea e intensa que te atrapará desde los primeros compases.

2. Descubrirás que no eres tan perspicaz como creías

Pillabas las ironías al vuelo, eras el maestro de los juegos de palabras y el doble sentido, pero ha sido llegar a Sevilla y no te enteras de la misa la mitad. Pero no te preocupes, es natural, en Sevilla llevamos cultivando el noble arte de la ironía desde tiempos inmemoriales, y desde pequeños se nos curte para pillar al vuelo hasta el sarcasmo más sutil.

3. Te empezará a gustar la Cruzcampo

La has probado más allá de Despeñaperros y te sabía a rayos, aguada, sin sabor, hasta habrás soltado aquello de “esto no es cerveza”, pero es estar unos días en Sevilla y empiezas a verla con otros ojos. Y es que en Sevilla la Cruzcampo tiene un sabor especial.

4. Te volverás adicto a las tapas y engordarás

Porque en Sevilla tenemos una gastronomía rica y variada, en la que combinamos variedad y calidad, productos del campo y del mar y cocina tradicional con las últimas tendencias culinarias. ¿El resultado? Unas tapas espectaculares, variadas, deliciosas y tan diferentes en cada bar o restaurante que para probarlas todas necesitarás una buena cartera y mucho hueco en el estómago. ¿Lo peor de todo? Que probablemente lo hagas, porque son irresistibles, y tan baratas…

5. Acabarás sudando, hagas lo que hagas

Es lo que tiene venir al sur. Sí, ya, que vienes en invierno, pero hazme caso, sudarás. Ya sea porque por la mañana hace un frío de mil demonios y te abrigas en exceso y al mediodía el sol te calienta el cogote que da gusto, o porque al entrar en los comercios la calefacción está muy por encima de lo necesario (es que somos “mu exageraos”), la cosa es que transpirarás más de lo que tenías pensado.

6. La siesta se apoderará de ti sin remedio

No intentes luchar contra ella, que es peor. Ya sea por el buen tiempo, con las temperaturas suaves que te amodorran, o con el mal tiempo, al calor del brasero, lo cierto es que tras el almuerzo notarás como el sueño empieza a hacer más pesados tus párpados hasta que, irremediablemente, acabes sucumbiendo a la tentación de Morfeo.

7. Te “enredarás” aunque no quieras

Llega el fin de semana y te apetece un plan tranquilo de sofá y peli, pero Sevilla tiene algo diferente pensado para ti. Tus amigos te sacarán de casa con la treta de que “sólo será una cervecita”, cuando te des cuenta llevarás siete y te apetecerá un gin-tonic, y para cuando te des cuenta estarás contemplando el amanecer en el Puente de Triana mientras te comes unos churros con chocolate y te preguntas cómo has acabado allí.

8. Amarás u odiarás la Semana Santa

Porque las primeras veces te parecerá un espectáculo precioso y lo mirarás con el interés de lo ajeno. El misticismo de esas finas tallas de madera meciéndose al son de las cornetas y tambores mientras las rodea un sahumerio de incienso te encandilará, y las verás alejarse con el convencimiento de que jamás te podrás cansar de contemplar tan portentosa procesión. Y puede que así sea. Pero también puede ser que empieces a mostrar cierta inquina hacia ellas cuando te hayan cortado por tercera vez la calle para que pase una cofradía o cuando el hiriente sonido de las cornetas penetre por tercera vez ese mes por entre las cortinas de tu ventana… ¡a las 7 de la mañana!

9. Se apoderará de ti el postureo gastronómico

En Sevilla nos encanta presumir de lo bien que comemos y bebemos. Así que si vienes de visita es más que probable que tus redes sociales empiecen a llenarse de fotografías de tapas y cervezas acompañadas de títulos como “malamente” o “estresado”. Y es que “la felicidad solo es real cuando es compartida”, ¿o no?

10. Exagerarás como si no hubiese un mañana

“Que sí, hombre, por lo menos me bebí veinte cervezas”. “Me recorrí por lo menos treinta kilómetros por perder el autobús”. Ya, sabemos que no te lo tragas, nosotros tampoco, pero es que es parte de nuestra forma de ser. No es que exageremos porque queramos engañar a nadie, es que aumentar la cantidad le aporta al relato una épica especial, es la crema que termina de endulzar el pastel.

11. Aprenderás un nuevo idioma

Al principio estarás más perdido que el barco del arroz. Pero conforme pasen los días empezarás a enterarte de que “quillo” es el equivalente a “tío”, que “tesquiyá” quiere decir que no me lo creo, que no es “por supuesto”, sino “no ni ná”, y que un eeehh como saludo es tan perfectamente válido como un “hola, ¿cómo estás?” siempre que sea correspondido con un “aaaaay” (“Todo bien, amigo. Tú también, supongo. Un placer saludarte”).

12. Te enamorarás de la primavera sevillana

Si Sevilla es bonita, en primavera alcanza todo su esplendor. Los jardines y parques florecen, el azahar y el incienso se apoderan del aire y el buen tiempo puebla las calles de transeúntes risueños que por fin pueden disfrutar de un sol que acaricia pero no abrasa tras el invierno. No es casualidad que celebremos nuestras fiestas más importantes en estas fechas: Feria y Semana Santa. Estas contribuyen a que el ambiente acabe de ser festivo y distendido de marzo a mayo.