Crédito: Gonzalo Malpartida

 

1. Sabes perfectamente que los domingos son días de misa y de visitar a tu abuelita.

Si quieres vida social, para eso está el sábado. El domingo es exclusivo del señor y la familia. Y, si te portas bien, hasta te toca raspado de afuera del templo.

 

2. Y el 12 de octubre que ni se te olvide la Romería de la Virgen de Zapopan.

Sí, seguro faltaste a clases para ir a la Basílica y hasta te tocó poner banderitas blancas y azules cuando la virgen visitó el templo de tu colonia.

 

3. Todas, absolutamente todas las vacaciones de verano terminaban en la excursión al centro para comprar los útiles escolares.

No hay madre tapatía que no haya vagado por las papelerías de la calle Morelos en busca de papel lustre verde y contact para tus libros de tercero.

 

4. Y hablando de escuelas, seguro que te hizo el traje de la pastorela con tela de La Parisina.

Razón por la cual todos los disfraces de ángel se veían exactamente iguales.

 

5. Para más de algún cumpleaños los llevó a ti y a tus amigos a Selva Mágica o al Zoológico Guadalajara.

¿Por qué? Aún no lo sé, pero este pequeño ritual te convertía instantáneamente en el niño más cool de toda la primaria.

 

6. En más de una ocasión te mandó a la tienda porque “ocupaba” algo a la hora de la comida.

7. Probablemente compraste todas las figuritas del nacimiento y las luces del árbol en San Juan de Dios, Santa Tere o Tonalá.

A veces las series se fundían antes de llegar al Año Nuevo, pero al otro año las volvían a comprar en el mismo lugar. Más vale malo por conocido…

 

8. Has tenido multitud de hermanos y hermanas honorarios.

Porque en algún momento todos tus amigos han sido “mijos” o “mijas” de tu mamá. En Jalisco no importa mucho la biología.

 

9. Sabes cuál era el mejor premio después de haber aparecido en el cuadro de honor.

Una nieve del parque Morelos, por supuesto.

 

10. Es probable que tengas más de veinte años y aún tengas que pedir permisos y avisar dónde estás en todo momento.

Si las madres mexicanas son sobreprotectoras, las tapatías marcan la pauta.

 

11. Sabes que no hay persona más “sentida” que una madre tapatía.

Todos los tapatíos tenemos fama de ser sentidos como jarritos de Tonalá, pero no hay nadie que se le compare a las madres jaliscienses cuando se trata de hacer drama.  

 

12. Sabes que no hay mayor prueba de amor que una carne en su jugo, una birria o, mejor aún, una jericalla hecha en casa.

¡Las recetas de mamá no tienen comparación!