Crédito: paulbence

1. Juzga por la portada.

Si el libro tiene en la tapa la foto de la cara photoshopeada de una chica o chico, de sus abdominales o sus entrepiernas –aunque estén cubiertas por unos jeans –, por amor de Dios, no lo compres. Con certeza va a ser malo y comercial. Estarás perdiendo tu tiempo, tu dinero y, lo que es peor, la oportunidad de leer un libro que sí sea bueno.

 

2. No compres un libro solamente porque te gustó la película o la serie.

Si bien este sistema no siempre se equivoca, hay historias que funcionan bien en una pantalla, pero que plasmadas en papel son un insulto a la palabra escrita -hay que aclarar que esto no hace referencia a todos los libros actuales, sino a aquellos que tienen una narración muy visual o una trama demasiado superficial -. La mejor forma de encontrar un buen libro es que lo hayan mencionado en algún otro libro que hayas leído y, si te gustó, seguir con los del mismo autor o la misma época.

 

3. No tengas miedo de los clásicos.

Existe el prejuicio de que si uno quiere entretenerse debe comprar bestsellers, porque la buena Literatura no tiene fama de divertida. Esta es la mayor mentira que haya podido nacer jamás. La Literatura clásica -Victor Hugo, Dostoyevski, Camus, Goethe, Dante, Eurípides, etc. La lista es eterna -resulta mucho más apasionante que los libros comerciales, precisamente porque no fue escrita para vender, sino para conmover, cambiar el mundo y perdurar en el imaginario de la humanidad. Una vez te hayas abierto la puerta al mundo de los clásicos, habrás hecho el descubierto más apasionante que podrías haber realizado. Pero esa puerta no te va a dar en la cara por sí sola: hay que tener la voluntad de abrirla uno mismo.

 

4. No busques la misma historia una y otra vez.

No te quedes en el mismo esquema popular que los libros comerciales repiten incansablemente, plagiándose los unos a los otros. Atrévete a descubrir la ilimitada capacidad de la verdadera literatura, que no solo te cuenta una historia, sino que te brinda una nueva perspectiva del mundo en cada frase. Y existe una infinita gama de opciones de géneros, argumentos, personajes, épocas y perspectivas para elegir.

 

5. No recorras la sección más vistosa de la librería.

Los mejores libros siempre están en los estantes de las paredes, lejos de los cds, la sección infantil y las tapas coloridas y llamativas.

 

6. No te quedes en tu propia cultura.

La verdadera literatura se basa en principios universales, de suerte que cualquiera puede comprenderla en cualquier parte. Y existen libros que no son tan conocidos en la cultura occidental, pero que aún así han tenido gran influencia en la forma en la que percibimos la ficción, como Viaje al Oeste, clásico de la literatura china.

 

7. Busca librerías de libros usados.

Sin lugar a dudas la mejor opción para comprar libros. Están en todas las ciudades y sus vendedores suelen saber mucho más que los de los grandes negocios. Ahí no solo podrás hacer descubrimientos en títulos y autores, sino también en ediciones antiguas que te harán sentir que estás dentro de tu propia historia.

 

8. Disfruta de tu tiempo en la librería.

No compres lo primero que veas. Recorre los estantes, lee bien los nombres de los autores y las contraportadas para asegurarte de que la trama no solo va a emocionarte y entusiasmarte, sino también a aportarte algo.

 

9. Piensa mientras lees.

Los libros no son bufones que te ayudan a escapar de la realidad, sino más bien al contrario: su objetivo es hacerte pensar, convertirte en mejor persona mediante el exceso emocional y la reflexión y ayudarte con los problemas de tu propia vida. A medida que avances con un libro, detente y medita, no necesariamente en algún intrincado razonamiento filosófico, sino sencillamente en lo que esa historia y su mensaje significan para ti. Es muy simple y te estarías haciendo un gran favor a ti mismo y a todos, pues ayudarías a combatir la visión negativa hacia la Literatura.

 

10. Aprecia al diálogo entre autores.

La gran Literatura es un diálogo constante mediante el cual escritores de diversas épocas y nacionalidades conversan entre sí de los temas más fascinantes. Si encuentras en algún libro algo que te recuerda remotamente a otro que hayas leído –e incluso a cualquier historia no escrita, pues la ficción de todos los medios proviene de la Literatura –, no lo descartes como casualidad: disfruta de esa relación que descubriste y felicítate por haberlo hecho.

 

11. Ten perspectiva.

Piensa que actualmente es posible que tengamos capacidad económica y de difusión para imprimir muchos más libros que en otras épocas, pero las nuevas tendencias son una mínima parte entre todas las historias que se han contado desde el inicio de la humanidad y aquellas que todavía perduran pueden emocionarte siempre, mucho más allá de las barreras temporales y culturales.

 

12. Ten en cuenta la diferencia entre Literatura y comercio.

La verdadera Literatura es Arte, en el sentido de aquella fuerza inexplicable que apela a lo que de humano hay en nosotros. Y el adjetivo “humano” no significa ser una bestia que solo piensa en sus necesidades biológicas y en seguir al rebaño, ni tampoco ser un robot que está programado para hacer caso meramente a sus cinco sentidos y al método científico. Significa la capacidad de discernir por nosotros mismos y a veces de sentir cosas que no podemos explicarnos ni definir con palabras. De tener miedo al abismo de nuestra propia libertad y de llorar ante una obra de Arte, aunque no sepamos quién la hizo ni qué significa ni podamos explicar por qué nos hace sentir tristes o emocionados. Eso es Literatura: aquello que te habla a la sensibilidad y a la razón, que te emociona y te hace pensar al mismo tiempo. Para eso tenemos el Arte: para la parte nuestra que es más que materia, uniones de moléculas y código genético.

 

13. Y principalmenteLEE LIBROS DE VERDAD.

Al comprar libros comerciales por moda, haces más daño del que puedas imaginarte. No olvides que eres parte de la cultura y que lo que leas y pienses puede hacer un gran cambio. La Literatura es libertad y no debes permitir que la usen para esclavizar tu mente. Debes leer lo que quieras y no lo que te digan que compres. Persigue las historias que alimenten tus sueños y tu intelecto, y no los mismos clichés con los que te bombardea la propaganda. Si estás buscando comedia o pornografía, en internet hay mucha. Pero a la hora de leer, elige algo que te alimente como persona y como ser pensante: busca los grandes libros –El cuento del Grial, Los hermanos Karamazov, El Mahabharata, Padres e hijos, El retrato de Dorian Gray… -, que son capaces de cambiar tu vida por completo y no solo de distraerte por un par de semanas.