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1. Comer carne.

En Argentina: una necesidad vital compartida por todos los que te rodean.
Fuera de Argentina: una decepción permanente.

 

2. Ricardo Darín.

En Argentina: un actor cuyo nombre a veces se te podía olvidar.
Fuera de Argentina: una especie de viejo amigo o hasta pariente que te alegrás mucho de ver, aunque sea en una pantalla.

 

3. El bidet.

En Argentina: un artefacto que formaba parte de absolutamente todos los baños.
Fuera de Argentina: una maravilla que horroriza a todos tus amigos a los que intentás explicar para qué sirve…

 

4. El acento argentino.

En Argentina: lo que escuchabas las 24 horas.
Fuera de Argentina: un bálsamo para tu alma, el único momento en el que te sentís en casa.

 

5. Tomar un helado.

En Argentina: un gran placer para el que tenías múltiples opciones: Freddo, Munchis, Cremolatti y, especialmente, ¡Daniel!
Fuera de Argentina: ni te esfuerces, no es lo mismo.

 

6. Los uruguayos.

En Argentina: esas personas a cuyo país a veces nos íbamos de vacaciones a la playa y tenían que soportarnos.
Fuera de Argentina: tus hermanos del alma.

 

7. El Martín Fierro.

En Argentina: el nombre de un premio o un libro aburridísimo del que te obligaron a leer un capítulo en la secundaria.
Fuera de Argentina: un libro del que todos suponen que sos experto.

 

8. Los alfajores.

En Argentina: algo que te comprabas en un kiosco cada vez que ibas de camino a algún lado y te entraba hambre, o que guardabas en tu mochila para cuando eso pasara.
Fuera de Argentina: unos pedacitos comestibles del Cielo que siempre estás echando en falta entre las comidas.

 

9. El himno nacional.

En Argentina: un preludio para los actos en los colegios y esa musiquita molesta que irrumpía en la radio a las 12 de la noche.
Fuera de Argentina: Ah, sí… ¿cómo era que empezaba? Necesito cantarlo… ya casi me viene… ¡Oíd mortales el grito sagrado!

 

10. Las películas y series en audio original (ya sea francés, inglés, italiano, japonés, alemán…).

En Argentina: lo primero que veías al encender la tele en cualquier canal y la opción más obvia para ir al cine.
Fuera de Argentina: el monstruo del lago Ness. Podés buscarlo desesperadamente, pero te van a mirar raro solo por creer que existe.

 

11. Celeste y blanco.

En Argentina: esos colores con los que empapelaban la ciudad en cada festejo patrio, los de la escarapela que llevabas enganchada al guardapolvo, los de las banderas que colgaban tus vecinos en sus balcones para cada evento deportivo y una constante evocación del país en el que vivías.
Fuera de Argentina: los colores que ves en un día soleado con algunas nubes, si levantás un poco la cabeza.

 

12. Voligoma.

En Argentina: algo que estuvo toda la primaria y secundaria en tu cartuchera y de cuya inutilidad siempre te quejabas.
Fuera de Argentina: un producto genial que todo el mundo te pide prestado y de cuya utilidad acabás de caer en la cuenta.

 

13. Las fiestas de fin de año.

En Argentina: ese momento tan glorioso que esperabas todo el año y que traía consigo el verano y tres espectaculares meses de vacaciones, en los que tu mayor deseo era que no hiciera demasiado calor.
Fuera de Argentina: (en el hemisferio norte) un pequeño respiro en medio del año académico o laboral durante la parte más fría del invierno, en el que tu mayor deseo es que nieve, por favor.

 

14. El mate.

En Argentina: esa bebida que tomabas con tus amigos y familiares a cualquier hora, algo demasiado presente como para notar su existencia.
Fuera de Argentina: el mate es tanto pero tanto, que no podés explicarles realmente a tus nuevos amigos todo lo que significa.