1. Atascos

Los atascos monumentales en los accesos en la ciudad son frecuentes. La gente coge el coche hasta para ir a comprar el pan, y las avenidas se vuelven impracticables. Además, como estamos poco acostumbrados a conducir con lluvia, suele haber más accidentes. De repente Valencia se convierte en Addis Abeba y los coches desengrasan sus cláxones para contribuir al caos generalizado.

2. Capital de los paraguas vintage

Encontramos paraguas rotos junto a las papeleras, paraguas olvidados en los bares, y paraguas azules de cuando Bancaja regalaba paraguas. Y es algo normal, si sacas el paraguas dos días al año, es lógico que no revises el estado de las varillas y acumule óxido y abandono, porque suelen durar décadas. Valencia es la capital mundial de los paraguas vintage, ya que te duran una eternidad en tiempo, muy pocas veces en usos.

3. ¡Desquedamos!

Casi nadie sale de casa a pie si no es urgente: «Quedamos otro día, que llueve» es una frase que cualquier amigo te soltará como negativa a tomar un café por el simple hecho de que está lloviendo; si, pese a la lluvia, queda contigo, es que es un amigo de verdad.

4. ¿Qué está pasando?

La gente comparte la lluvia en las redes como si hubiera visto un ovni. «Tío, mira qué charcos», «llueve a cántaros en Valencia» y «estrenando mis botas de agua» son mensajes que se pueden leer en el Whatsapp, Twitter o Facebook.

5. ¡Achís!

La gente se constipa, se ve que tenemos un sistema inmunológico muy sensible a la lluvia. Somos como los teléfonos móviles: funcionamos mejor secos.

6. Montañas de ropa

Nadie se atreve a poner una lavadora. Estamos tan acostumbrados a tender al sol, que antes acumulamos una montaña de ropa sucia que tendemos la lavadora dentro de casa. Porque eso de secadora aquí no se estila mucho.

7. No desagua

Las calles se llenan de barro y las alcantarillas de bolsas de plástico. Empieza a salir agua de las alcantarillas donde tendría que estar desaguando, y te das cuenta de que no está preparado el alcantarillado para soportar toallitas húmedas, tierra y agua.

8. Llueve “sense coneixement”

En toda la Comunidad Valenciana llueve sin mucho trellat, a lo loco. Igual no llueve en cinco meses que se tira cinco días lloviendo, o llueve en dosdd días lo mismo que todo un año. Somos así tot per l’aire.

9. Ciudad fantasma

Las clases universitarias, los centros comerciales, los grandes supermercados… se quedan medio vacíos, porque nosotros tenemos claro que el agua afecta a la capacidad crítica necesaria para pensar o comprar.

10. Todo resbala

Aquí nos encanta la cerámica, pero resbala. El pavimento suele ser liso y tanto en la plaza de la Virgen, en la Ciudad de las Ciencias, en las bajadas a los garajes como en los rellanos de las casas, nos resbalamos.

11. El mundo se acaba

Siempre hay un pueblo en el que llueve mucho más que en los demás, y ese pueblo se convierte en una piscina gigante. El mundo no se acaba… pero lo parece.

12. Citamos a Raimon

Basta con que la lluvia tenga una intensidad elevada para que alguien comparta la canción de Raimon Al meu país la pluja no sap ploure. Es el himno oficial de las tormentas valencianas.

13. A poner À Punt

Cada tormenta viene acompañada de un récord de audiencia mensual del canal autonómico. Es una especie de Gran Hermano Rain, en el que la audiencia disfruta viendo puentes caer, ríos desbordados, garajes inundados y a reporteros chopados.

14. El río… seco

Ya puede llover que el río Turia no lleva agua ni cuando llueve. Bueno, igual si llueve mucho mucho mucho, se puede ver un chorrito de agua desde el atasco de la V-30 en ese cauce que evita las inundaciones y que inspira a tantos poetas del “Amparo Te Kiero Muxo”.

15. Todo roto

Cuando llueve las cosas dejan de funcionar: falla el metro, fallan los focos del estadio Ciutat de Valencia, se va la luz, se va el wifi, la radio no se oye, aparecen goteras en los edificios públicos (y privados) y las aceras se vuelven más resbaladizas que las pistas de curling… No puedo explicar el motivo de tanto fallo por unas gotas de agua, tal vez sea digno de una investigación de Iker Jiménez.