Crédito: Guy MOLL

1.

Vivir en la zona antigua es muy pintoresco… hasta que te das cuenta de que las campanas de todas las iglesias, catedrales, conventos y monasterios suenan a tu alrededor cada quince minutos.

2.

El mito de que encontrar la rana sobre la calavera en la fachada antigua garantiza un buen año académico es pura fantasía.

3.

Y el astronauta tampoco debe sorprenderte: dicen que fue incorporado por unos restauradores en el siglo XX.

4.

A principio de año tienen lugar las novatadas. Recomendamos a) no mirar a sus participantes a los ojos, y b) estar emocionalmente preparado para pasar vergüenza ajena.

5.

La zona natural alrededor del puente romano, que antes te parecía un escenario de cuentos, es ahora un páramo deprimente.

6.

Y la cueva en la que según la leyenda vive el Diablo está tapiada, así que no vayas con la ilusión de unirte al club de magia negra.

7.

A menos que vayas a estudiar Filología, no esperes que el edificio en donde esté tu facultad sea antiquísimo como en las fotos.

8.

Los empleados de las bibliotecas de la Universidad NO van a ayudarte a buscar nada, al menos no sin protestar.

9.

Y el libro que vas a querer siempre va a estar en la biblioteca más lejana al punto en el que te encuentres.

10.

Van a invitarte a más fiestas de las que es conveniente ir si uno quiere aprobar los exámenes.

11.

Y todos los que no te hablen en clase van a hablarte de fiesta.

12.

El clima durante la mayor parte del año consiste en un frío helado comparable al que debe existir al norte del Muro de Game of Thrones, aunque sin nieve.

13.

Y una vez que llegue junio, no esperes una primavera: ese término no existe en esta ciudad. Lo que vendrá en cambio será un calor asfixiante.

14.

Y lluvia… todo el año.

15.

Además de que hay una parte del invierno en la cual uno puede llegar a olvidarse de qué era esa cosa llamada sol.

16.

Usar ropa beige te garantiza un perfecto efecto camaleón con la ciudad.

17.

Las bibliotecas en época de exámenes estarán abiertas 24 horas, pero infestadas. Así que es mejor estudiar en casa o vas a terminar encontrándote a tantos amigos que no vas a estudiar nada.

18.

Además, solo te dejan retirar los libros durante las horas hábiles.

19.

Hay que saber hallar al menos uno de los pocos negocios siempre abiertos que se encuentran esparcidos por la ciudad, a fin de mantener renovada tu reserva de cafeína.

20.

Por cierto, el café con el logotipo verde cerca de la Casa de las conchas NO es un Starbucks. No te emociones…

21.

Es aconsejable estar preparado para salir de fiesta y tardar una hora en llegar de un sitio a otro a causa del acoso de los “relaciones públicas” de los bares, que te atacan en bandada como buitres hambrientos.

22.

Cualquier día existe la enorme posibilidad de encontrarte con una multitud de personajes de ficción/criaturas fantásticas/seres de naturaleza equívoca que avanzan por la calle. Y es que la gente en Salamanca no necesita una excusa para disfrazarse.

23.

En primavera la ciudad va a llenarse de grupos de adolescentes gritones buscando universidad.

24.

No es recomendable caer en la tentación de no hacer nada en todo el semestre hasta que llegue la época de finales, especialmente teniendo en cuenta que las épocas de finales suelen coincidir con las de los climas más molestos para concentrarse.

25.

En cualquier clase de idioma en la que te metas va a haber un estudiante Erasmus nativo al cual puedas hacerle consultas.

26.

Es mejor evitar las calles demasiado transitadas, a no ser que quieras ser detenido cada dos pasos por una persona con un bolígrafo que te perseguirá hasta conseguir que le hagas un donativo a su caridad.

27.

A menos que quieras colocar un zombi en las fotos de viaje de mínimo diez familias de turistas, no pases por la Plaza Mayor en época de exámenes.

28.

Aunque el punto de encuentro con tus amigos sea casi siempre la Playa Mayor, bajo el reloj.

29.

Y al momento de graduarte, no olvides que tu ropa tendrá que combinar con los colores de tu facultad ¡o te vas a ver como un payaso!