Recuerdo la primera vez que fui a Teotihuacán, tenía cerca de ocho años y mi papá se esmeraba en señalarme unos montículos enormes que se veían a la distancia desde la carretera. Me dijo que no se trataba de cerros sino de pirámides. Desde ese momento se despertó mi curiosidad por saber si habría otras ruinas igual de impresionantes en algún otro lugar de México. Después de muchos años y de muchas zonas arqueológicas recorridas, he encontrado algunos sitios que me han impactado igual que la primera vez que vi la Ciudad de los Dioses. Estos son cuatro de las zonas arqueológicas más impresionantes de México.

 

1. Toniná

Photo: Rulo Luna

Casi por casualidad me encontré con la desviación hacía Toniná mientras manejaba de Palenque a San Cristóbal de las Casas. Ya había escuchado hablar de esta ciudad maya, pero no sabía exactamente en qué parte de Chiapas se encontraban. Así que aproveché la coincidencia y me dispuse a visitarlas.

Toniná, el lugar donde se levantan esculturas de piedra en honor del tiempo, fue una de las grandes ciudades del imperio maya y su etapa de esplendor se ubica entre finales del siglo VI y principios del siglo X de nuestra era. Para llegar al centro de la ciudad se debe pasar por un impresionante juego de pelota en donde se observan imágenes de prisioneros atados antes de ser sacrificados. Dicen que Toniná era bastante bélica y que incluso los hijos del rey Pakal estuvieron cautivos en este lugar.

Photo: Rulo Luna

La protagonista de la zona arqueológica es sin duda la acrópolis, una pirámide de 74 metros de altura compuesta por siete plataformas y trece templos a los que se llega a través de una escalera de 260 peldaños. Para que te des una idea, esta pirámide es nueve metros más grande que la Pirámide del Sol.

Cada plataforma de la pirámide de Toniná tenía diferentes usos. Algunos niveles estaban dedicados a cuestiones civiles o del gobierno y otros tenían fines religiosos. Era una especie de complejo multifuncional en donde se llevaban a cabo todos los eventos relevantes de la ciudad.

 

Si vas a visitar Toniná:

Si sales desde San Cristóbal vete lo más temprano posible para que no te agarren las prisas recorriendo las ruinas y te de tiempo de visitar el excelente museo de sitio. Si quieres echar un taco, en Ocosingo encontrarás varias fondas bastante buenas y económicas. No olvides llevar repelente, protector solar y ropa fresca durante el verano.

 

2. Cantona

Photo: Kiev I. Murillo

Nunca hubiera imaginado que en la época prehispánica existiera una especie de ciudad olímpica, pero de acuerdo con Ángel García Cook, director del proyecto de rescate de esta zona arqueológica, eso era precisamente Cantona. En esta ciudad no hay uno ni dos sino 27 juegos de pelota, la mayor cantidad registrada hasta el momento en una ciudad prehispánica.

El auge de esta ciudad, que llegó a tener hasta 200 mil habitantes, se dio entre los años 600 al 900 de nuestra era. Su desarrollo está ligado con el poder económico que le dieron los yacimientos de obsidiana de la región. Este era uno de los materiales más preciados para la fabricación de ornamentos y cuchillos de sacrificio en Mesoamérica.

Photo: Shutterstock/Aurora Angeles

La arquitectura de Cantona es algo a lo que le debes poner mucha atención pues la mayoría de sus estructuras cuentan con tecnología antisísmica. Se descubrió que los arquitectos de la ciudad no utilizaron argamasas o cemento para unir las piedras de los edificios sino que las iban sobreponiendo para que la resistencia de los edificios a los terremotos fuera mínima. Esta técnica reducía los daños a las estructuras y permitía reconstruirlas rápidamente.

Cantona está asentada en la región de los lagos volcánicos del estado de Puebla y cuenta con vistas espectaculares del Cofre de Perote y del Pico de Orizaba.

 

Si vas a visitar Cantona:

Ya que estás por esos rumbos, aprovecha para visitar la Laguna de Alchichica. Este espejo de agua se encuentra dentro de un enorme cráter volcánico y tiene un alto grado de salinidad. Las rocas que se ven en el interior de la laguna son en realidad estromatolitos, estructuras minerales formadas por bacterias que habitan en los ambientes más extremos del planeta.

 

3. Yaxchilán

Photo: Shutterstock/Cody Joseph Painter

Yaxchilán es una ciudad maya que se encuentra a orillas del río Usumacinta en Chiapas. La manera más fácil de llegar es navegado a través del Usumacinta que —dicho sea de paso— es la frontera natural entre México y Guatemala.

Desde que te embarcas hacia Yaxchilán, es inevitable no sentir la emoción por lo desconocido. A medida que avanza la lancha la vegetación se vuelve más exuberante y salvaje; aparecen monos saltando entre las ramas de enormes árboles y de pronto estás en la entrada de esa esmeralda llamada Yaxchilán. Y digo esmeralda porque Yaxchilán parecería estar protegida por los espíritus de la selva, reverdecida por el agua del Usumacinta.

Yaxchilán fue uno de los señoríos mayas más importantes del Periodo Clásico —del año 200 al 900 de nuestra era— y rivalizaba con ciudades como Tikal y Palenque. La mayoría de los edificios —son alrededor de 200— aún están cubiertos por la selva, pero se puede acceder a 50 de ellos. Los más importantes son la Gran Plaza y sus dos acrópolis.

Photo: Shutterstock/Andreas Wolochow

Otro sitio imperdible es el llamado Laberinto o Edificio 19. Se trata de un templo de tres niveles interconectados por escaleras interiores. Sus numerosas habitaciones y su peculiar arquitectura casi laberíntica la convierten en una de las estructuras más atractivas de toda la zona arqueológica.

Por ahí se dice que Yaxchilán está protegida por Aluxes o duendes mayas. Esta ciudad es, hasta el momento, el único sitio arqueológico en donde se han encontrado grabados alusivos a estos seres sobrenaturales.

 

Si vas a visitar Yaxchilán:

Si viajas desde Palenque, toma la carretera a Chancala y después el camino de terracería hacia Frontera Echeverría. Ahí encontrarás el embarcadero a Yaxchilán. Ojo: el recorrido en lancha es de 30 kilómetros aproximadamente. No olvides el repelente.

 

4. Calakmul

Photo: Shutterstock/Gillian _Holliday

Si hay una zona arqueológica que he visitado casi tantas veces como Teotihuacán esa debe ser Calakmul. Aunque el viaje para llegar hasta ahí es un poco cansado, bien vale la pena visitar el Reino de la Serpiente y contemplar desde la cima de sus pirámides la selva tropical más grande de México.

Calakmul es una sitio arqueológico maya que se encuentra en el estado de Campeche. La ciudad fue ocupada durante más de mil quinientos años y su florecimiento ocurrió entre los años 600 y 900 de nuestra era. A pesar de haber sido una metrópolis de gran importancia de la cultura maya, Calakmul aún guarda muchos enigmas.

Al caminar entre la selva para encontrar las ruinas es común toparse con faisanes, monos aulladores, tapires y —si tienes suerte— con algún oso hormiguero. De hecho, la zona en la que se ubica Calakmul es el mayor santuario del jaguar en México.

Las pirámides más altas de Calakmul son las llamadas Estructuras II y I. Solo es posible contemplar la inmensidad de estas pirámides cuando logras llegar a la cima, pues la altura de los árboles impide dimensionar su tamaño a ras de suelo. Las estelas que se encuentran en Calakmul han revelado muchos datos importantes sobre las dinastías que gobernaron este reino maya.

Calakmul también es famosa por las fabulosas ofrendas halladas en recintos mortuorios donde presumiblemente fueron enterrados sus gobernantes. Una de las ofrendas funerarias que más ha llamado la atención es la famosa máscara de Calakmul. Esta máscara está elaborada en mosaico de jade y obsidiana gris y representa al dios del maíz. Además, expone la cosmogonía maya en donde se entrelazan naturaleza, divinidad, vida, muerte, lo humano y lo animal.

 

Si vas a visitar Calakmul:

Te sugiero tomar como punto de partida y regreso Bacalar o Chetumal. Así no vas a batallar con el hospedaje. Trata de llegar lo más temprano posible a Calakmul y ten en cuenta que además del acceso a la zona arqueológica, deberás pagar por la entrada a un ejido y a una zona protegida por la Semarnat.  Asegurate de cargar combustible en la primera oportunidad ya que no hay muchas gasolineras en los alrededores.