Photo: Galicia Sustentable

5 pintores que te harán respirar los paisajes mexicanos

México
by Kiev M. 2 Oct 2019

1. Dr. Atl 

Gerardo Murillo, mejor conocido como Dr. Atl, supo interpretar como pocos el paisaje volcánico de México. Tan indomable como los volcanes, este artista era conocido por su activismo político, por su simpatía con las causas obreras y por su rebeldía ante la rigidez del conservadurismo. Fue maestro de grandes pintores mexicanos como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco. El mismo Diego Rivera decía que el Dr. Atl lo estimulaba a pensar diferente, a ser insolente y subversivo.

 

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La vulcanología fue una de las grandes pasiones de Gerardo Murillo. Una muestra de esto es la narración pictórica y literaria que realizó sobre el nacimiento del volcán Paricutín, que compiló en un libro llamado Cómo nace y crece un volcán, el Paricutín. Sus pintura siempre estaban complementadas con apuntes sobre sus excursiones. Varias veces escaló y exploró el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl; también observó de cerca el nacimiento del Paricutín e incluso llegó a los volcanes Etna y Stromboli en Italia. 

El Dr. Atl no solo se acercaba a los volcanes para observarlos, sino para habitarlos y ser un espejo de su belleza e intensidad. En sus pinturas exaltó la potencia de estos colosos, su capacidad creadora, su intimidad y el vinculo energético y cultural que los mexicanos tenemos con ellos. Los volcanes de México se sienten más cercanos a través del pincel del Dr. Atl y explorarlos a través de su mirada es un privilegio. 

 

2. José María Velasco 

La primera vez que asistí a una exposición de la obra de José María Velasco fue en el Museo Nacional de Arte (Munal) de la Ciudad de México. Estaba cursando la primaria y como tarea teníamos que hacer la típica reseña de la exposición. Hasta la fecha agradezco que nos hayan enviado ahí, porque desde entonces, el paisajismo de Velasco me sigue maravillando.

 

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José María Velasco estudió, como varios artistas de su generación, en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos. Su capacidad técnica y artística lo colocaron como uno de los mejores paisajistas del siglo XIX. Y es que más que pinturas, los cuadros de Velasco son ventanas que se abren con solo mirarlas para mostrar el paisaje mexicano desnudo y nostálgico. Al ver el trabajo de Velasco, uno llega a imaginarse estar en alguno de esos lugares narrados por Juan Rulfo en El llano en llamas.

Cuando te encuentras con pinturas como El Valle de México desde el cerro de Santa Isabel (1875), sientes una bocanada de aire fresco. Es como si Velasco hubiera encapsulado para siempre en esa imagen a la región más transparente del aire (como Alexander von Humboldt bautizó a esta zona de México) y nos dejara regresar a ella una y otra vez. Las pinturas de Velasco son una oportunidad para acercarse al México que alguna vez fue, pero que sigue vivo a través de nuestra identidad. 

 

3. Diego Rivera 

¿Qué no se ha dicho ya de Diego Rivera? Su obra no se centró en el paisajismo como en el caso de otros pintores, pero si lo abordó en varios momentos de su carrera. Uno de los ejemplos más conmovedores de la obra de Rivera es una serie de veinte oleos titulada Colores en el mar, el cielo y la tierra

 

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No tiene mucho que me encontré con esta colección en el Museo Dolores Olmedo. Se trata de un estudio cromático sobre las puestas de sol en la costa del Pacífico Mexicano. Diego las pintó mientras convalecía de un tratamiento contra el cáncer en la casa de descanso de su amiga Dolores Olmedo en Acapulco. Cada uno de esos oleos marinos parece un tributo a la vida, pero también a los paisajes mexicanos y a quienes los habitan. Estas fueron algunas de las últimas creaciones del pintor antes de morir.

El amor de Diego Rivera por su tierra está presente en casi toda su obra. Independientemente del motivo o tema, México se respira en cada una de sus pinturas, ya sea a través de personajes, frutas, animales o flores que, a final de cuentas, también construyen paisajes y memorias. 

 

4. Joaquín Clausell 

Joaquín Clausell es uno de los pintores impresionistas mexicanos más destacados del siglo XIX. Sus pinturas reviven paisajes en donde los bosques, montañas y valles de México reciben el protagonismo que merecen. Su obra es un verdadero tributo a la naturaleza mexicana. 

 

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Clausell fue admirador de Van Gogh y Monet, y su mano fue capaz de sustraer la luz, los aromas y la energía de los paisajes mexicanos. Algunos ejemplos destacados de sus oleos son Fuentes Brotantes en otoño, Mazatlán y La ola roja, todas ellas conservadas en el MUNAL. 

La vida de Calusell fue agitada desde su infancia por la muerte temprana de su padre. Más tarde, fue expulsado de su natal Campeche por diferencias políticas con el gobernador del estado. En la Ciudad de México tampoco la pasó muy bien, ya que fue encarcelado por su trabajo como periodista y se tuvo que autoexiliar en Estados Unidos y después en París. Fue en la ciudad luz en donde, gracias a una exposición de artistas impresionistas, encontró su vocación como pintor. En México fue impulsado por el Dr. Atl y Diego Rivera.   

 

5. Luis Nishizawa 

El hecho de que el padre de Nishizawa fuera japonés y su madre mexicana influyó en su obra como pintor y escultor. Nishizawa fue uno de los últimos grandes pintores mexicanos del siglo XX y su pintura de paisaje se mueve entre el realismo y el expresionismo. En sus pinturas son recurrentes las escenas del campo mexicano. 

 

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En algunas ocasiones se le ha comparado con el Dr. Atl, quizá porque ambos compartían una fascinación especial por los volcanes; sin embargo, su estilo se caracteriza por la pulcritud de la técnica y su maestría para fusionar la influencia del arte japonés con el mexicano. Entre sus obras más bellas se encuentran Valle de México, Iztaccíhuatl, Tlayacapan y Tesoro sagrado del dragón.

 

 

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