Tlacotalpan, la “perla del Papaloapan”, es una ciudad encantadora del estado de Veracruz, famosa por sus fiestas en honor la Virgen de la Candelaria y porque su Zona de Monumentos Históricos ha sido declarada Patrimonio Intangible de la Humanidad por la UNESCO.

 

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Foto: @arqdanoaz
 

Ubicada en el Sotavento Veracruzano, en la Cuenca del Río Papaloapan, este lugar mágico te va a encantar desde el momento que pongas un pie en  sus calles amplias, llenas de casas multicolores con techos de tejas. Hoy te cuento todo sobre las celebraciones de la Virgen de la Candelaria, que se realizan todos los años desde el 31 de enero al 9 de febrero (aquí puedes checar el programa completo).

 

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Foto: @conoce_mexico
 

El sincretismo de dos celebraciones

Los primeros pobladores de Tlacotalpan (“tierra entre las aguas”, en náhuatl), fueron los olmecas y, posteriormente, fue también asentamiento de totonacos y toltecas. En la época prehispánica, se practicaba aquí un importante culto a Chalchiuhtlicue, la diosa de las aguas y la belleza, “la de falda de jade”.

 

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Foto: @mexicaheart
 

Los habitantes hacían un paseo por el río Papaloapan, con ofrendas a la diosa, procurando recibir de ella la bendición de sus aguas para obtener mejores cosechas y pesca.  Ya en el siglo XVII, con la llegada de la orden religiosa de los juaninos (San Juan de Dios) y el proceso de evangelización, se fue sustituyendo este culto por el de la Virgen de la Candelaria y la celebración de la luz o de las candelas.

 

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Foto: @eulisesvaldes
 

Una virgen que pasea en el río Papaloapan, el “río de las mariposas”

Cada 2 de febrero, los pescadores cargan sobre sus hombros, en solemne ceremonia, a su patrona, para que bendiga el puerto y lo proteja contra las inundaciones y otras  desgracias. Para los tlacotalpeños, los festejos de la Candelaria son momentos únicos, llenos de fe, música, tradición, alegría y mucha diversión.

 

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Foto: @tlacotalpanveracruz
 

Los festejos empiezan con las mañanitas el santuario.

 

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Foto: @marialluvia
 

El repique de campanas comienza a las tres en punto y con él da inicio del paseo por el río Papaloapan, en un chalán bellamente adornado.

El encuentro de jaraneros y decimistas

A este evento, que se lleva a cabo en la plazuela de estilo morisco llamada Doña Martha, llegan los jaraneros más aclamados del mundo. Es un derroche de talento, en el que las jóvenes promesas, junto a los jaraneros ya consumados, disfrutan intensamente su participación y la retroalimentación al  convivir con sus pares de Cuba, Venezuela y Panamá.

¡El bullicio y el bailongo no paran mientras dura la feria! Y el festejo se extiende a otros escenarios como el Teatro Nezahualcóyotl, la Casa de la Cultura Agustín Lara, la Biblioteca Pública Municipal, el Foro Cultural Guillermo Cházaro y en los parques Cruz Verde, Hidalgo y Zaragoza.

 

Los desfiles de mojigangas y jinetes

Las mojigangas son grandes, cabezonas y coloridas figuras de cartón realizadas para esta festividad, algunas ya clásicas y  muy esperadas como el diablo y La Llorona, que danzan por las calles al ritmo de las comparsas. Niños y adultos participan con algarabía, marcando así el inicio de la fiesta que se extiende al ritmo de cantos, bailes y cohetes para limpiar el pueblo y alejar a cualquier espíritu chocarrero.

 

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Foto: @souldonatella
 

La tradicional cabalgata se realiza el día  31 de enero y su origen data del siglo XIX, cuando los  mayorales de las haciendas llegaban a caballo con toda su familia en peregrinación para a honrar a la Virgen por las principales avenidas del pueblo. Más de 600 personas participan teniendo al frente una capitana, una teniente y la coronela con sus acompañantes, todos ataviados con regios y albeantes  trajes jarochos, luciendo con garbo hermosas joyas familiares y antiguos abanicos y peinetas de carey, heredados de una generación a otra.

Hay una tradición bastante polémica que ha vuelto tema delicado en los últimos años: el  día dedicado a los toros. Se inicia con su embalse para que atraviesen el río, acompañados por miles de personas vestidas de rojo, que viajan en canoas, piraguas y cayucos. Al llegar a tierra se realiza una versión de la pamplonada española.

 

¡Y que se arma el fandango!

En esta fiesta se congregan músicos y bailadoras alrededor de la tarima y cientos de voces  inundan las calles de versos hasta la madrugada. Uno de los más afamados es el que se realiza frente al Foro Cultural Luz de Noche, donde suelen participar músicos con reconocida trayectoria, los soneros de mayor edad y experiencia. Solo  viviendo la experiencia entenderás el ánimo y energía de los músicos, el que las mujeres no puedan tener los pies quietos en dirección a las tarimas y el significado del sentimiento tlacotalpeño de que en estos días llega Dios a Sotavento.

 

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Foto: @foroculturalluzdenoche
 

La riquísima comida tradicional tlacotalpeña

Después de tanta pachanga, son y zapateado, la gastronomía típica del lugar calmara tu hambre. Tienes que probar un poco de todo, dulce o salado: las típicas picaditas (tortilla gruesa pellizcada con salsa variadas y queso, foto 1), las mojarras fritas, la ropa vieja (carne de res deshebrada), el chilpachole de jaiba (foto 2), la tortitas de tismiche (foto 3), y los tamales de masa con acuyo.

 

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Foto: @chefalamesacol
 
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Foto: @rwandha
 

No pueden faltar dulces artesanales de almendra y leche, empanadas de guayaba, gorditas de anís, los tradicionales toritos (aguardiente con fruta de temporada), nanches curtidos, nieves de coco, glorias (raspados con jarabes de fruta, plátano y leche condensada),  y el tradicional popo, una bebida fría espumosa de cacao para acabar con la sed.