1. El ángel que no es ángel

El Monumento a la Independencia es uno de los elementos más identificables de la Ciudad de México. Es un monumento emblemático situado en una de las zonas más transitadas de la ciudad, también es un punto de encuentro y un centro de festividades y movimientos sociales. Lo conocemos como El Ángel, aunque la escultura que remata la columna neoclásica tiene muy poco que ver con estos seres alados presentes en la tradición judeocristiana. En realidad, la escultura de bronce que se eleva a 45 metros por encima de Paseo de la Reforma es una representación de la diosa griega Niké, conocida también como Victoria en la mitología romana.

Según los griegos, Niké recorría los campos de batalla recompensando a los guerreros victoriosos con fama y gloria, que repartía en forma de las hojas de laurel que comúnmente se encuentran presentes en las representaciones de esta deidad. La escultura más conocida de Niké a nivel mundial es la Victoria Alada de Samotracia, una de las obras más destacadas del Museo del Louvre en París. 

 

2. El monumento más esperado

La idea de tener un monumento conmemorando la independencia de México en la capital del país no surgió de la noche a la mañana. La obra se venía contemplando desde los primeros años luego de la conclusión de la guerra independentista, pero entre los conflictos armados del siglo XIX y la precaria situación económica de México, no hubo cabida para proyectos de esta magnitud. Originalmente se consideró al zócalo como el mejor lugar para levantar esta obra, pero desde 1886 —ya bajo el gobierno de Porfirio Díaz— se contempló colocarlo en Paseo de la Reforma, avenida que se perfilaba para ser una de las más importantes de la ciudad y que conectaba varias colonias de renombre de aquellos años.

La Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas tomó las riendas del proyecto en 1891 y la primera piedra se colocó en 1902. Después de años de trabajo, cambios administrativos y una demolición, la columna fue inaugurada por Porfirio Díaz en pleno centenario del inicio de la Independencia de México, el 16 de septiembre de 1910.  

 

3. Primera caída

Para 1906 la columna del monumento en construcción ya se elevaba más de veinte metros sobre el nivel de las calles de la ciudad. Fue en este momento cuando se hizo evidente que algo no estaba del todo bien y que el monumento comenzaba a inclinarse sobre uno de sus lados; esto culminó con un eventual derrumbe que obligó a detener la obra y a reevaluar su construcción. Los estudios realizados por una comisión de especialistas determinaron que la obra estaba mal planeada desde sus cimientos y no hubo más remedio que demolerla por completo. 

Después de remover los avances del monumento, se realizaron estudios de suelo, se replanteó la estrategia de cimentación y el proyecto se hecho a andar nuevamente. La columna comenzaría a levantarse nuevamente en junio de 1907.

 

4. Segunda caída

La madrugada del domingo 28 de julio de 1957, un terremoto de 7.8 grados en la escala de Richter sacudió el centro de México. Una de las imágenes más emblemáticas de aquel evento corresponde a la Victoria Alada, sin cabeza y sin brazos, tirada sobre la base del Monumento a la Independencia. Este hecho hizo que la gente se refiriera a aquel movimiento telúrico como el Terremoto del Ángel. 

El terremoto hizo más que derribar a Niké de la cima de la columna. Todo el monumento requirió de labores de remodelación, incluyendo el cambio de las escaleras interiores y la reconstrucción completa de la Victoria Alada. El monumento fue re inaugurado durante las fiestas patrias de 1958. La cabeza del antiguo Ángel —con los golpes y magulladuras que le dejó el golpazo con el pavimento— aún puede observarse a la entrada del Archivo Histórico de la Ciudad de México. 

 

5. El monumento que se elevó con los años

Después de la demolición del primer monumento se realizaron estudios de suelo para definir cómo deberían ser los cimientos de la columna. El resultado fue un sistema de pilotes de hormigón que era bastante revolucionario para la época y que ha mantenido al monumento en su lugar por más de cien años. Los cimientos son tan buenos que la columna de la independencia se ha convertido en un ejemplo visible del hundimiento de la ciudad, pero no de la forma en la que podríamos esperarlo. 

El monumento ha ido ganando altura de manera paulatina con el paso de los años con relación a Paseo de la Reforma. Esta zona de la ciudad se hunde unos cuantos centímetros cada año, pero los cimientos del Ángel han hecho que toda la estructura se mantenga en su sitio. En 1986, como parte de la obras para embellecer la ciudad por el mundial de fútbol, se construyeron diecisiete nuevos escalones para compensar los tres metros que la base del monumento se había separado del suelo en menos de cien años de existencia. Hay quienes dicen que el monumento se ha visto favorecido estéticamente por el montículo que lo eleva sobre Reforma y que hoy es mucho más vistoso que cuando se encontraba a nivel de calle.   

 

6. La modelo de Niké

No se sabe a ciencia cierta quién es la modelo inmortalizada como la Victoria Alada pero hay algunas buenas contendientes. Generalmente se menciona el nombre de las hijas de Antonio Rivas Mercado, el arquitecto a cargo de la obra, como las posibles modelos. Y efectivamente, una de ellas —Alicia Rivas Mercado— aparece en la columna, pero no como la Victoria Alada sino como parte de un relieve en la puerta de hierro por la que se entra al monumento. Antonieta, la otra hija de Rivas Mercado, era muy pequeña como para haber sido la modelo que inspiró a Niké. 

Hay quienes dicen que la modelo fue una secretaría de Porfirio Díaz que llevaba por nombre Ana María Mazadiego Fernández, mientras que otros afirman que se trata de Ernesta Robles, una mujer que conquistó a Enrique Alciati —el artista encargado de los grupos escultóricos del monumento— en un salón de baile de la Ciudad de México. 

 

 

¿Sabías que puedes subir a la parte más alta del monumento?

Hay una forma de observar Paseo de la Reforma y el Bosque de Chapultepec desde la cima del Monumento a la Independencia. Para acceder al monumento como parte de las visitas organizadas por la Secretaría de Cultura de la CDMX sólo tienes que presentarte en la Delegación Cuauhtémoc y llenar los permisos correspondientes. Para más información, llama al 2452 3100.