¿Quién dijo frío? Un capitalino orgulloso de su identidad chilanga sabe perfectamente que si el smog no lo agüita, mucho menos un frente frío. Y es que los mexicanos tenemos un montón de soluciones todo terreno para cuando el invierno aprieta. Estas van desde la legendaria cobija de tigres de bengala hasta —lo que en este caso nos ocupa— la comida más reconfortante. A continuación te presento un pequeño listado con las mejores opciones de antojitos callejeros para entrarle con todo a la caloría antes de que te entumas.

 

1. Guajolocombo

El guajolocombo es el kit de emergencia de los chilangos cuando el café mañanero no amarra. Un tamal bien sudado y arropado en la panza de un bolillo crujiente es promesa de un desayuno generoso en sabor y dotación de calorías. Y si esa guajolota pide refuerzos, el atole de chocolate o de arroz salen al quite para completar esa gloriosa combinación que te hará más resistente al frío que un oso polar. ¡Bien dicen que México no conquista el mundo porque no quiere! 

 

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Podemos decir que la calidad del guajolocombo depende de qué tan bien salseado esté el tamal porque a nadie le gusta una guajolota seca y arenosa. ¿Dónde puedes encontrar el mejor guajolocombo de la ciudad? Cada chilango tiene identificado un puesto de confianza, pero si quieres una recomendación, lánzate a Los Tamalitos de la Balbuena. En este lugar tienen más de treinta variedades de tamales, desde los más tradicionales hasta los gourmet. 

Dónde: Fray Servando Teresa de Mier 8, Jardín Balbuena. 

 

2. Torta de chilaquiles

Dicen que los chilangos ponemos todo dentro de un bolillo y… pues sí, es cierto. Aunque poner chilaquiles dentro de un bolillo parece una necedad calórica, el sabor todo lo justifica. Prueba de ello es el éxito de la famosa Esquina del Chilaquil en uno de los cruces más concurridos de la Condesa. En este puesto de antojitos callejeros, Godínez solitarios o en grupo hacen fila cuando saben que la comida que llevan en el tupper no les hará el paro para aguantar el frío que ha ido transformando las oficinas en verdaderos congeladores. 

 

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En la Esquina del Chilaquil saben de la importancia de una dieta rica en proteínas, así que tu torta —además de los obligados chilaquiles, queso y crema— puede ir encartuchada con milanesa, cochinita pibil o pollo. 

Dónde: Alfonso Reyes esquina con Tamaulipas, Condesa.

 

3. Buffet de esquites 

¿Saliste del trabajo cansado, hambriento, frío y solitario? Aparte ¡ni depositaron la quincena! En estas situaciones, lo único capaz de apapacharte como lo mereces son unos deliciosos esquites. Pero no cualquier vaso de esquites es apto para emergencias. Lo que necesitas son unos esquites especiales que además de chile y limón tengan algo extra, algo así como ¡tuétano! 

 

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Podría decirse que el futuro ha alcanzado a los esquites en la esquina de Xola y Eje Central. En este puesto callejero (que normalmente tiene más clientes que el OXXO con el que comparte banqueta), han reinventado la manera de preparar uno de los antojitos callejeros favoritos de los mexicanos. Los hay con camarón, patitas, tocino, mollejas y, por supuesto, tuetanito. Aparte de quitarte el frío, seguramente te dejaran picado y con ganas de más. Si tienes convivio, posada o de plano quieres llevarte más para seguirle en la casa, puedes pedirlos hasta por kilo. Los esquites Don Josué empiezan la venta a las cinco de la tarde.

Dónde: Xola esquina con Eje Central, Narvarte. 

 

4. Quesadillas fritas y gorditas

Otro tesoro calórico de la Ciudad de México que ayuda a bajarle dos rayitas al frío son las garnachas fritas. Las estrellas de esta categoría son las quesadillas (con queso y sin queso) y las gorditas. Como en el caso de los tamales, cada quien sabe a qué santo se arrima. Pero si me atrevo a recomendar algunas son las gorditas La Vikina en la esquina de Calzada del Hueso y Tlalpan. 

Aquí solo preparan gorditas y las hacen tan bien que la fila a veces le da la vuelta a la esquina. Hay las clásicas de chicharrón, frijol y requesón, pero también hay especialidades como la Vikitriple que va rellena de todos los ingredientes antes mencionados. 

 

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Si prefieres las quesadillas fritas, lánzate al Mercado de Antojitos de Coyoacán. En el puesto de Doña Irma la fritura se ejecuta como debe de ser y con una muy buena variedad de ingredientes. También hay tostadas y pozole en los puestos adyacentes si todavía te queda un huequito.  

Dónde: La Vikina. Calzada del Hueso esquina con Calzada de Tlalpan, Coapa.

Mercado de Antojitos de Coyoacán. Higuera 10, Coyoacán. 

 

5. Caldos de gallina

Dicen que de gallina vieja se hace buen caldo y en los Caldos de Gallina Luis se la saben para darle sabor a sus caldos. Aunque no se trata de un puesto callejero sino de un pequeño local a una cuadra del metro Insurgentes, estos caldos de gallina saben como en el mejor puesto de cualquier rincón de México. Aquí si te sirven con la cuchara grande o más bien con un mega cucharón. 

 

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Aquí no sólo se te va a quitar el frío sino hasta la cruda de las posadas. Si eres de carrera larga, puedes seguirte con las enchiladas de la casa, que son grandes y vienen bien empapadas en mole. Por cierto, este lugar abre las 24 horas en caso de que te agarre el antojo a media noche. 

Dónde: Puebla 188, Roma. 

 

6. Taquitos al pastor

Si de por sí es difícil negarse a unos taquitos al pastor, con el frío calando los huesos lo es mucho más. Un taco al pastor no sólo reconforta al saborearlo, pues el ceremonial que le precede es parte del disfrute que da calor. Embelesarse con la rotación del trompo que va desprendiendo sus jugos en el asador, hasta que el cuchillo le da una tajada y cae a una tortilla sudorosa e impaciente en espera de una lluvia de cilantro, cebolla, salsa y limón… es de esas cosas que uno llama felicidad.  

 

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¿En donde están los mejores tacos al pastor de la ciudad? La respuesta podría provocar un linchamiento gastronómico, así que solo te paso el dato de mis favoritos. Se trata de la taquería El Paraíso, una de las muchas taquerías que se encuentran en Lorenzo Boturini. Ya me contarás si te gustaron. 

Dónde: Lorenzo Boturini 358, Esperanza. 

 

7. Churros rellenos y crepas

Terminamos nuestra lista con las opciones dulces para regular el termostato. ¿Te suenan los churros rellenos y las crepas de Coyoacán? Si todavía no les has clavado el diente, ya te estás tardando. Empecemos con los Churros Rellenos Jordan que ya se han convertido en todo un clásico en el barrio de Frida Kahlo. Aquí los churros pierden el anonimato con toda la variedad de rellenos con los que son vacunados: tejocote, piña, naranja, mango, lechera, cajeta, chocolate, fresa, zarzamora, manzana … ¿necesitas más? 

 

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Otra opción de postre por los mismos rumbos son las Crepas de Coyoacán en la calle Caballocalco frente al Jardín Hidalgo —tú sólo busca el puesto callejero con más gente. Las crepas van de setenta pesos para arriba, pero sí que valen la pena porque además de ser deliciosas, son de muy buen tamaño. Hay crepas rellenas de frutas con crema de avellana, queso crema, chocolate, lechera y cuanta variedad puedas imaginarte. También tienen opciones saladas con jamón serrano, pepperoni, queso manchego, atún y muchos más ingredientes. Digo… en caso de que se te antojen. 

Dónde: Churros Jordan. Cuauhtémoc 134, Coyoacán. 

Crepas de Coyoacán. Caballocalco frente al Jardín Hidalgo, Coyoacán. 

 

 

Y tú, ¿en qué puesto callejero te quitas el frío?